Central

La noche en el Gigante fue para el olvido

Central casi no creó situaciones de riesgo, jugó mal y sumó su segunda derrota seguida aunque esta vez de local. Defensa le ganó sin objeciones.

Martes 18 de Septiembre de 2018

29 minutos. Remate de Miranda por arriba del travesaño. Primer tiro al arco del partido.

33 minutos. Claro penal de Caruzzo a Barboza, no cobrado.
45 minutos. Ledesma le saca el gol a Nicolás Fernández.
Telón para el primer tiempo. ¿Y Central? Nada de nada. Ni siquiera pateó al arco.

52 minutos. Remate alto de Néstor Ortigoza.
56 minutos. La única buena de Zampedri en la cortina en campo propio, pique bárbaro de Carrizo, pase mejor a Camacho y pésima resolución del uruguayo en una noche olvidable.
60 minutos. Bauza decide sacar al único que había roto el molde, después de un olvidable primer tiempo: Carrizo. Cuando mejor insinuaba lo sacó. Y esa primavera canalla en el partido ya no se repetiría.
Es que antes de esa primera acción auriazul y sobre todo después, Defensa y Justicia ya se había hecho dueño de todo. Le alcanzó con ser más ambicioso, con haberse dado cuenta de que podía desordenar el orden que pregona Bauza y que fue hasta aquí su fortaleza pero que quedó claro que anoche no alcanzó. Mucho menos que en la primera derrota del ciclo, en la fecha anterior ante el líder Racing.
Una muestra más de la desidia canalla fue a los 69 minutos. Ahí Unsain agarró la primera pelota de un disparo rival, por cierto muy débil de Lioi, el reemplazante de siempre de Carrizo.
Central sólo se encendió cuando Defensa le dejó espacios pero le duró nada. Hasta que quiso el equipo de Beccacece, que pareció ser siempre el que manejó los hilos, los tiempos, hasta en un primer tiempo anodino, y al cabo se quedó bien con todo. Ni siquiera el equipo de Bauza aprovechó el último tiro libre, el que se supone es su mejor arma. Es cierto que el irresoluto Gil estaba lejos, pero con tiempo adicional casi cumplido eligió jugarla al costado en vez de tirarla en busca de los centrodelanteros, que dicho sea de paso fueron absorbidos siempre por Bareiro, Barboza y compañía.
Salvo esa acción que Camacho no resolvió, Central no creó situaciones de gol. Ni una. Mientras, Defensa empezaba a acumular las suyas, en número suficiente como para merecer la diferencia que encontró Lisandro Martínez a los 73', tras un gran centro de Rius y que Bettini increíblemente no sacó al lado del palo.
Una actuación así generalmente deriva en resultados así. Lo ganó bien Defensa. Con justicia lo perdió Central. Ni más ni menos que la diferencia entre lo que ofertaron, en una noche auriazul para el olvido.

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