Fue sólo un susto pero se temió lo peor. Es que la reacción que tuvo Chistián González al momento
de lesionarse ayudó a pensar que se trataba de algo más grave que una fuerte contractura en el
aductor derecho. Se habían jugados apenas 12 minutos del amistoso ante Godoy Cruz cuando el Kily
trabó una pelota con un rival y se quedó tendido en el césped agarrándose la pierna derecha. Luego
se levantó y salió disparado con un rayo y con una calentura de novela hacia otra de las canchas
del predio de Cadetes. Se sentó en un banco con la mirada pegada al piso. Se notó que la procesión
fue por dentro hasta que recibió la atención del doctor Carlos Lancelotti y el kinesiólogo Fernando
Castro. Recién ahí se tranquilizó y caminó con dificultad hasta el borde de la cancha para
someterse a una rigurosa sesión de elongación. Los fantasmas de un desgarro ya habían desaparecido
y entonces el volante recuperó su mejor ánimo.
“Es una contractura en el aductor derecho. Le inyectamos un
antiinflamatorio por el dolor pero estimo que la semana que viene se volverá a entrenar con el
plantel. Cuando se produjo la lesión todos nos asustamos un poco porque el Kily se tomaba mucho la
pierna y además salió caminando hacia cualquier lado. Estaba muy fastidioso. Pero cuando lo palpé
me di cuenta de que era sólo una contractura. Es una dolencia totalmente diferente a la que sufrió
Arzuaga”, informó con claridad Lancelotti.
Ya con menos revoluciones, el propio Kily explicó en detalle la jugada
en la que se lesionó: “Quiero sacar la pelota y me quedo con la rodilla derecha clavada en el
piso. Hago una gran apertura y siento un dolor intenso en toda la pierna hasta la cintura. Me
asusté mucho, pensé que me había desgarrado. Me quería morir porque me perdía casi un mes. Pero
cuando Lancelotti me revisó, me tranquilicé. Con el correr de los minutos se me pasó el dolor. Me
puse tan nervioso que salí disparado hacia cualquier lado. Es que no podía creer que justo me
lesionaba en el último día luego de realizar una buena pretemporada. Creo que si había algo abierto
en la cancha salía y encaraba para la ruta”, contó, consciente de que ya todo había pasado.
Luego, el Kily aprovechó el final de la pretemporada para realizar una
suerte de balance del rendimiento en los amistosos.
“Me voy conforme. Quiero aclarar que a mí no me importan los resultados de los
amistosos. A la pretemporada se viene a buscar funcionamiento y lo conseguimos. Cada vez estoy más
convencido de que nos vamos a salvar del descenso”, auguró.




























