Newell's

Jugar como se pueda

Newell's arranca mañana la Superliga con las limitaciones futbolísticas que sus dirigentes supieron conseguir.

Jueves 09 de Agosto de 2018

Newell's debuta mañana en la segunda edición de la Superliga y se percibe una mixtura de entusiasmo e incertidumbre. Las dudas y los deseos sobre el funcionamiento del equipo rojinegro se alternan en el campo de la lógica ansiedad.

Y en la previa a la primera presentación ante Vélez Sarsfield, lo que se presenta como indudable en el camino imprevisible por donde transita el fútbol es que el mejor refuerzo deportivo rojinegro son los dos puntos que le restituyeron el martes desde los organismos disciplinarios de la AFA.

Esta aseveración no va en desmedro de los futbolistas que fueron incorporados en este mercado de pases por Newell's, porque resultaría temerario hacer un diagnóstico sobre ellos hasta no verlos jugar, más allá de que algunos antecedentes inviten a morigerar la expectativa.

La llegada de la legión guaraní, más el bonus track del futbolista bisauguineano Júnior José Correia, más conocido como Zé Turbo, sin dudas que abre un amplio abanico de posibilidades muy dispares, porque si bien Iván Piris es quien más garantía ofrece, el resto está sujeto a comprobación.

Hay muchos capítulos escritos en torno a la decepción generada por la llegada de jugadores ignotos al fútbol argentino, pero también hay honrosas excepciones que hicieron historia por sus cualidades, como ocurrió con Oscar Tacuara Cardozo en Newell's.

Pero sin dudas que la problemática futbolística rojinegra tiene su origen y explicación en las últimas administraciones del club, donde no sólo se precarizó la economía sino también la calidad institucional por el incongruente comportamiento de su clase dirigente.

Ahí reside el problema de que hoy Newell's tenga un plantel con marcada carencia de jerarquía, incluso hasta demasiado justo en cuanto a recursos técnicos, y que en los últimos meses supo disimular.

Porque tras el extravío táctico de Juan Manuel Llop, el equipo encontró con la llegada de Omar De Felippe un atisbo de orden. Claro que el hombre es técnico, no mago. Por eso ayer con sus declaraciones hizo explícito el deseo de que no haya lesionados, porque si algo le faltan son alternativas válidas que le permitan mantener la competitividad.

Entonces, en el marco político de una comisión deshilachada por las inconcebibles confrontaciones, Newell's seguirá jugando como puede y no como quiere.

Y con los exiguos recursos posibles. Porque además, como la necesidad tiene cara de hereje, siempre este contexto favorece la llegada de algún empresario futbolístico que aprovecha la ocasión para obtener réditos económicos y también deportivos, ya que utilizan al club como una agencia de colocaciones y promociones.

Es tan perversa la situación, que incluso algunos simpatizantes distraídos hasta miran con cierta gratitud a estos empresarios ya conocidos y consuetudinarios, como si se trataran de hombres magnánimos, que incluso se camuflan cuando dicen ser también grandes hinchas.

Este tipo de irrupciones se producen cuando las gestiones de los clubes funcionan de manera riesgosa en torno a una conducción hegemónica, un estilo conocido y padecido por Newell's, pero del cual no está exento, aunque en la actualidad existe una actividad política alerta y activa que bien puede actuar como antídoto a esos proyectos individualistas y autoritarios.

Es que los mismos se gestan por ocupación, gestión y por sus formas imperativas, obteniendo el consenso de los sectores externos porque consideran que "es el único dirigente que da respuestas", como si se tratara de un sultán o emperador.

Y esto también es consecuencia del fracaso de una comisión directiva como cuerpo colegiado, que en el caso de Newell's llegó a una fragmentación incomprensible.

Algunas voces internas del club coinciden con determinados referentes políticos de la oposición cuando señalan que Newell's tiene una realidad administrativa paradójica, porque mientras apuntan al vicepresidente Cristian D'Amico como el "dueño del poder", las decisiones institucionales no se formalizan si no cuentan con las firmas del presidente Eduardo Bermúdez, el tesorero Sebastián Orsini y el secretario Juan José Concina, según el índole de la cuestión, ya que en temas económicos los cheques librados por la entidad necesitan de la rúbrica del contador Ricardo Schneir, integrante del órgano fiduciario y designado para tal fin por el juzgado.

Es más, una importante voz administrativa rojinegra le confió a este diario que el secretario Concina es uno de los pocos que "no se deja amedrentar por los gritos del vice y ejerce su cargo a pleno derecho, a tal punto que además de haber llevado adelante la gestión para recuperar los puntos es considerado en tribunales como el nexo más conveniente".

Pero más allá de los dimes y diretes, este formato de conducción con cierto tinte patológico es responsable de que Newell's demore encausar el viaje hacia un puerto más acorde a lo que el club representa, y por eso también deportivamente hay un nuevo desafío complejo que comienza mañana. Porque los equipos en cancha también reflejan a las administraciones de sus clubes.

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