El fútbol ofrece situaciones colaterales que no forman parte del propio juego, muchas de ellas relacionadas al mundo animal, siendo la más habitual el ingreso de perros a la cancha. También la presencia de aves, las que se nutren de elementos que contiene el césped. Y en esta ocasión, en la que Vélez y Nacional disputaban un amistoso en el estadio Parque Central de Uruguay, en víspera del segundo tiempo el arquero Leonardo Burián levantó el brazo para alertar al árbitro de una situación particular. El jugador caminó unos pasos y tomó algo del suelo: se trataba de dos pequeños pichones de tero a los que capturó para llevarlos a un lugar más seguro y así preservarles la vida.




























