Julián Fernández gritó dos goles en Central y ambos se los quedó atragantado, hasta que el VAR vino en auxilio en la segunda ocasión y tuvo revancha. Y fue el empate canalla ante el campeón Belgrano en Córdoba, en un partido que fue cuesta arriba. Tanto, que el Pirata volvería a desnivelar al toque.
A partir de la mitad del complemento, Central empezó a dominar a Belgrano, que pareció perder la pólvora. Se pensaba entonces que Jorge Almirón metería cambios, pero sólo había puesto a Federico Navarro por Vicente Pizarro, nada que cambiara las opciones ofensivas de un equipo que precisaba ir por el empate.
El chileno ya había exigido a Valentini al comienzo de esa etapa. Pero entonces parecía más una acción aislada.
Pero lo cierto es que Central empezó a jugar muy cerca de Vicentini y Julián Fernández fue gran protagonista. Primero cuando se reclamó un penal que derivó en un remate franco de Di María, que el arquero contuvo. Fue el aviso y la jugada fue revisada, pero el juez Zunino acertó.
El Canalla insistió, generó un córner desde la izquierda ejecutada por Campaz, el cabezazo impecable de Avila y la aparición solitaria en el otro palo de Julián Fernández para mandarla a la red. Era el empate, pero fue anulado a instancias del asistente.
Ya en el primer tiempo, tras una habilitación de Campaz desde la izquierda, Fernández la empujó casi en la línea al fondo. Lo gritó, pero fue rápidamente anulado. Fue una posición adelantada muy evidente, pero a los 76' no.
Efectivamente, el VAR se tomó un tiempo para revisar y comprobó que Emiliano Rigoni habilitaba por el otro lado. Así, Julián Fernández pudo liberar el grito de gol, que serviría de poco por el segundo inmediato de Belgrano, de González Metili.