Alemania

Donde todo empezó

Hace 15 años, en Rotterdam, el seleccionado Sub 21, entre los que estaban los rosarinos Tomás Alonso y Manuel Brunet, le dio al hockey argentino el primer gran logro de su historia: fueron campeones mundiales. Ese equipo fue luego la base del que brilló en los Juegos de Río 2016.

Viernes 10 de Julio de 2020

Para construir una gran historia es necesario tener una base sólida, la mejor posible. Y si esa base es una historia en sí misma, mucho mejor. Es lo que, cuando se transita mucho el camino, permite mirar para atrás y valorar aún más. Tan atrás que para ver sea necesario ponerse en puntas de pie, estirando el cuello y el mentón para focalizar más lejos. Alto y arriba. Hace 15 años, en Rotterdam, Holanda, hubo una historia que fue inmensa en sí misma: por primera vez (y única) un seleccionado masculino argentino se consagraba campeón mundial en hockey, los Sub 21. Con dos rosarinos en las filas de ese plantel: Tomás Alonso y Manuel Brunet. Pero lo que esos pibes llenos de sueños y picardía aún no sabían era que estaban siendo la piedra basal de los dos logros devenidos muchísimos años después en mayores: el primer podio mundial en esta categoría, con la medalla de bronce de La Haya, también en Holanda, y el oro olímpico de Río de Janeiro 2016. Manuel incluso, estuvo en los tres, lo que lo posiciona entre esos nombres que son referencia ineludible en el hockey argentino y en la vida de Los Leones, como se llaman desde hace algún tiempo. Sea como sea, en Rotterdam empezó todo.

Desde una oficina ubicada en el barrio Belgrano, donde trabaja de arquitecto, Tomás Alonso, el interminable goleador de Jockey Club, desanda con mucha emoción en la voz y en las palabras, parte de aquello que lo marcó a fuego. Y desde las playas de Mallorca, mientras está de vacaciones con la familia, Manuel Brunet, quien vive, juega y es coordinador del hockey del Royal Daring de Bélgica, se une con su parte. El polifuncional jugador que nació deportivamente en Universitario habla con aplomo y mira desde otro lugar, con más serenidad y mesura. Pero los dos saben que esta historia es tan grande como la distancia que separa un continente de otro. Y lo será más con el tiempo.

“Por ahí no pasa ni una semana que siempre, de una u otra manera me acuerdo de ese Mundial, del ponerme la camiseta argentina. Porque ponerse la camiseta argentina es de lo mejor que te puede pasar en el mundo. Si te gusta el deporte que hacés, la camiseta argentina del deporte que amás es algo que no te olvidás más. Lo tengo tatuado, en la memoria, en la piel, en todos lados”, dice Tomás, quien posó especialmente con las notas que en su momento publicó La Capital y que están enmarcadas e inmortalizadas en la casa de sus padres. Esas fotos fueron justamente uno de los disparadores de esta nota. Manu, por su parte, señaló lo siguiente, con respecto al logro: “En cuanto a la dimensión en sí creo que se le dio la muchovalor en ese momento y tal vez después, en los últimos años un poco como que se olvidó, pero es donde empezó todo. En ese momento fue el primer mundial en varones, histórico, parecía insuperable la final jugada por el Sub 21 anteriores”.

¿Cuál es el recuerdo que se viene a la cabeza cuando se dice “Rotterdam 2005”?

El Mundial en sí, que se cumplan 15 años... Fue haber llegado al máximo nivel competitivo a la edad que uno tenía, yo a los 19 años soñaba con el Mundial. Llegué a Rotterdam con 21 pero desde los 15 ó 16 sabía que apuntaba a ese Mundial. Por suerte lo pude jugar y pude conseguirlo. Tomás (T)

Fue hace mucho tiempo, la verdad que no me había puesto a pensar, pero tengo un muy lindo recuerdo, por el resultado, porque fue algo histórico para el seleccionado de varones y porque tuve la suerte de ser parte, histórico para el hockey en general. Manuel (M)

A los dos les pasó luego de integrar selecciones mayores, ¿hay algo respecto a la presión que haga que un proceso junior se disfrute más?

El proceso empezó con bastante tiempo, con las concentraciones nacionales incluso cuando ni siquiera se había jugado el Mundial Junior 2001, nos estaban preparando de antemano para nuestro ciclo. De hecho a mi me pasó que debuté antes en el seleccionado mayor. Pero sí, se disfruta, hasta cuando entrenábamos acá en Rosario, éramos muchos amigos, tanto mujeres como varones y teníamos un grupo buenísimo. Después cuando íbamos a Buenos Aires sabíamos que iba a costar un poco, que era difícil, duro, el Cenard no estaba preparado para alojarnos como correspondía y éramos chicos, pero sí. Al principio éramos cuatro viajando, después Manu y yo. (T)

Siempre fui de la idea de disfrutar el momento que me tocaba vivir en el seleccionado, como que lo tuve bastante claro,aunque creo que disfruté más de grande que de chico, cuando entendí mejor las exigencias, las presiones. Obviamente uno se va conociendo y madurando y cuanto más grande fui más disfruté. Siempre me dije a mí mismo que si no disfrutaba de jugar en el seleccionado no lo iba a hacer más y producto de eso, las veces que dejé de jugar fue por decisión propia, más allá de las otras que surgieron. (M)

¿Cómo les fue personalmente en ese Mundial?

Era suplente, jugué en varios partidos, pero era difícil. Tenía adelante jugadores muy buenos, estaban el Colo Vila, los Argento, Facundo Callioni y Agustín Corradini. Eramos un grupo de buenos jugadores en el que cada uno cumplía su función. Por suerte jugué bastante, no me puedo quejar. (T)

Tengo un recuerdo bueno, no empecé jugando tanto, terminé jugando mucho. En el primer partido poco, después más. Me veo aportando al equipo, bastante regular, no brillante pero sí un jugador parejo y de sacrificio, lo que me caracterizó en el mayor después. (M)

¿Un momento puntual con el cual quedarse de ese torneo?

Los festejos, porque era algo impensado, nos fuimos dando cuenta en el proceso del Mundial que estábamos para algo importante. No llegamos como candidatos porque sólo nos medimos con Holanda una serie en Buenos Aires. Entonces cuando terminó el Mundial nos mirábamos y nos decíamos que lo habíamos hecho. Fue el primer título de este tipo considerando todas las ramas de caballeros. Esa fue la base del gran equipo que ganó en Río 2016. Particularmente verlo a mi viejo Eduardo en la tribuna... Se volvió loco y se fue para allá con los padres de Manu. Cuando lo abracé estaba desconsolado, fue todo. Mi viejo me recontra apoyó en esto. Ahí es el momento en el que te baja todo. (T)

Que mis papás (Pichi y Claudio)pudieran venir a verme lo hizo especial. Es algo que hace que hoy cuando miro para atrás sea un recuerdo muy lindo. Vinieron de sorpresa y llegaron durante el primer partido, yo ya me lo imaginaba pero fue algo muy lindo. Para mí el haber podido tenerlos ahí es igual o más valioso que el resultado que vino después. Me parece que al final, o por mi manera de ver las cosas, hoy a 15 años, me genera más orgullo que ellos hayan podido estar ahí que el logro en sí. (M)

¿La dimensión del logro se tomó ahí o se la dieron los años?

Al principio por supuesto que te das cuenta que lograste algo que no había logrado ningún equipo argentino. Después cuando van pasando los años y cuando no hay otros equipos juniors que también salgan campeones, más. Costó mucho mantener equipos o formarlos o que en el mayor se vayan afianzando, el logro fue muy importante. (T)

En cuanto a eso creo que se le di mucho valor en ese momento y tal vez después, en los últimos años un poco como que se olvidó, pero es donde empezó todo. En ese momento fue el primer mundial en varones, histórico, parecía insuperable la final jugada por el Junior anterior. Pero no me parece mal olvidar un poco, tampoco vamos a vivir de algo que pasó hace tanto. (M)

¿Qué se piensa cuando se ve la foto del plantel campeón?

Cuando uno mira los jugadores que había, los compañeros y ve todo lo que se sacrificó para llegar a ser parte de ese equipo realmente se da cuenta del esfuerzo. A veces se piensa que el torneo se gana en 15 días pero son muchos años de esfuerzo, de levantarse temprano, de ir al gimnasio, de mejorar, de cuidarse, de no salir porque tenés competencia, pretemporadas personales. Fue un esfuerzo muy grande que por supuesto valió la pena. (T)

El equipo en sí, antes que nada era de una calidad muy alta. Después terminó siendo la base de la medalla de bronce en La Haya y el oro de Río. En aquel Mundial hubo una buena cohesión de grupo, con las cosas claras adentro y afuera de la cancha, eso ayudó mucho. (M)

¿Que significado tiene ser campeón del mundo, aún en juniors, qué queda para transmitir?

Lo que siempre le digo a los chicos (a sus compañeros de Jockey y a los que entrena) que si uno no se esfuerza y no se prepara es muy difícil llegar. Porque talentosos, Nº 1, Lucha Aymar hay una sola. O son pocos. Si no le ponés una cuota muy grande de esfuerzo y de sacrificio no se llega. Entonces hoy, que es cada vez más difícil hacerle entender a un chico que el proceso y el camino son importantes, no solamente la meta final, cuando entienden eso, te das cuenta que un jugador puede mejorar. No sólo en el aspecto deportivo, sino en la vida. Estamos en la época del todo ya y no es tan fácil. Si uno no recorre ese camino de aprendizaje es muy difícil llegar. (T)

El significado de campeón del mundo o de los logros que me tocó vivir es el mismo, le doy valor más que nada al recorrido, al camino, a la gente que te acompañó en ese momento. Al club, que es el que al final después de haber profesionalizado y haber hecho mi vida en Europa es como que queda olvidado. Pero Uni es donde empezó todo y el lugar que en cierta manera me permitió haber logrado todo lo que logré. Mis compañeros y entrenadores del club son los que me formaron, obviamente eso acompañado de la familia y los amigos, a quienes uno le da más valor, son el alrededor del jugador. (M)

Tomy, te tocó ser parte de ese grupo, tuviste luego tus años de selección mayor y ya más tarde un alejamiento. Pero ese plantel fue la base del campeón olímpico 2016. ¿Qué sentís?

Me gustó, estoy orgulloso de haber formado parte de un inicio, de una época dorada del hockey y muy contento por los chicos que pudieron lograr el oro de Río, fue una cosa espectacular, una alegría inmensa. Para cualquiera que ama el hockey como yo es una felicidad ver que mis compañeros y amigos lograron lo más grande que se puede lograr en el deporte mundial. Cuando ves a todos los muchachos abrazados, de alguna manera uno se siente parte, aportó un granito de arena para esto, para empezar a nivelar para arriba. Fue muy espectacular.

Manu, te tocó estar en los tres momentos más especiales de la selección masculina. ¿Alguna vez pensaste, allá por ese 2005 que ese equipo podía hacer grandes cosas?

Sí, me tocó estar en los tres momentos más importantes de la selección y la verdad es que no me lo había puesto a pensar. Siempre fui de la idea de disfrutar de lo que me tocara en el seleccionado, de tratar de crecer de manera individual. Después lo que se fue dando se fue dando. Siempre fui de pensar que al masculino mayor le podía ir muy bien. Y me pasó que cuando entré había jugadores grandes con una mirada diferente, un poco más pesimista. Por eso los jugadores de ese Sub 21 le aportamos una mirada y una confianza mucho más grande. Al final, en el deporte colectivo la confianza juega un rol clave.

Hay dos fotos, publicadas en La Capital. La de antes de partir a Rotterdam y la de la vuelta, ya campeones. ¿Qué ven cuando ven especialmente esa, la última?

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Me acuerdo de la nota del diario, todavía me acuerdo de haberlas leído, de las fotos. Son un recuerdo lindo, a 15 años. ¿Qué veo? Veo a dos pibes felices con el logro que acaban de tener. (M)

Veo que todavía sigo queriendo al hockey como cuando tenía 21, quiero seguir jugando, y me gusta (risas). Tener esas fotos, esos recuerdos, hacen que por ahí no pase ni una semana que siempre, de una u otra manera me acuerdo de ese Mundial, del ponerme la camiseta argentina. Porque ponérsela es de lo mejor que te puede pasar en el mundo. Si te gusta el deporte que hacés, la camiseta argentina del deporte que amás es algo que no te olvidás más. Lo tengo tatuado, en la memoria, en la piel, en todos lados. El camino recontra valió la pena. Yo me puse la camiseta argentina y no me la voy a sacar nunca más. Porque la amo, fue una enseñanza diaria y también una responsabilidad. Porque quieras o no en cierto punto hubo un chico que te miró, que lo quiere conseguir y hay que transmitirle los valores de hockey, de club, como jugador y como persona. (T)

Campeones de punta a punta

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El seleccionado argentino Sub 21 que se consagró en Rotterdam, no sólo que lo hizo por primera vez en la historia, sino que sumó el plus de conseguirlo de manera invicta. Ni más ni menos. Así, en el camino al título, los incipientes Leoncitos (aún no se llamaban así) vencieron a Alemania por 3 a 2 con goles de Lucas Vila, Tomás Argento y Lucas Rossi. Luego derrotaron a Malasia y Sudáfrica, por 1 a 0 con los festejos de Pedro Ibarra y Lucas Vila, respectivamente. En la segunda ronda, el conjunto albiceleste igualó con Bélgica sin goles, con Pakistán 1 a 1 (marcó Lucas Vila) y luego superó a Australia por 3 a 1 (Lucas Vila hizo un doblete y Manu Brunet el restante). En la semifinal fue 2 a 1 a España con un gol de oro de Pedro Ibarra. En la final fue idéntico marcador, contra Australia, gracias a las anotaciones de Colo Vila de nuevo, e Ibarra.

El plantel argentino estuvo conformado por: Juan Espinosa, Lucas Argento, Matías Rey, Juan Martín López, Ignacio Bergner; Pedro Ibarra, Matías González, Lucas Rossi, Lucas Vila, Tomás Argento, Agustín Corradini, Manuel Brunet, Juan Saladino, Mariano Tisera, Martín Dell’Agnola, Facundo Callioni, Matías Recabarren y Tomás Alonso. Entrenador: Pablo Lombi. Asistente: Juan Pina. PF: Gabriel Figueiras. Jefe de Equipo: Pablo Zabalza. Médico: Javier Blanco. Kinesiólogo: Claudio Bosco. Presidente de Delegación: Mario Galliano.

Aquel proceso inició con Alejandro Ramos a la cabeza, luego lo sucedió Manuel Roggero y Pablo Lombi lo completó. Argentina anotó 13 goles y sólo recibió seis, resultando con la valla menos vencida. El equipo fue base fundamental del plantel campeón olímpico 2016. De esos chicos que ganaron en 2005 sobreviven cuatro en el actual plantel de Los Leones: el capitán Pedro Ibarra, Juan Manuel López, Matías Rey y Lucas Vila.

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