Newell's

De Felippe vive y dirige con la presión del resultado

De Felippe afronta constantes finales ante la falta de triunfos que le entreguen tranquilidad. Y su futuro depende de los puntos que consiga en la Superliga.

Jueves 13 de Septiembre de 2018

Los resultados siempre mandan y seguirán haciéndolo. Son indispensables para conservar la continuidad de un cuerpo técnico. Cuando los números arrojan un rojo furioso la presión se torna cada vez intensa, cruenta. Omar De Felippe tiene bien en claro esta situación y vive una realidad de análisis constante. Es cierto que el triunfo del fin de semana frente a Atlético Tucumán por la Copa Argentina le entregó una brisa de tranquilidad, aunque es un crédito a corto plazo. Que puede vencer en algún encuentro siguiente. No es lo ideal trabajar con la soga al cuello, como se dice habitualmente, pero es la realidad dentro de un fútbol exigente y resultadista como el argentino y en el que los proyectos no existen. La incomodidad es total porque tampoco se puede proyectar a futuro. Sólo en la final de cada fin de semana.

El triunfo frente a los tucumanos le entregó a don Omar un manto de paz para trabajar con tranquilidad de cara al duelo con Belgrano. Pero otra vez tendrá que conseguir un buen resultado para disimular el pésimo arranque en la Superliga, donde Newell's sólo cosechó una unidad de doce posibles y está hundido en el fondo de la tabla de posiciones. Encima tiene que mirar con cierta firmeza la otra tabla, la del promedio del descenso. La que siempre causa escozor.

"Mi continuidad no depende del próximo resultado. Yo necesito que vengan a apoyar a los pibes, no a mí, para que se sientan importantes el día del partido", declaró De Felippe en la previa con el Decano. Los futbolistas le respondieron con la clasificación a cuartos de final de la Copa Argentina y espera rival, que saldrá del duelo entre Central y Almagro.

En muchas ocasiones se observó al entrenador contrariado por las circunstancias que le tocó sobrellevar. Si hasta fue contundente cuando dijo que "no me gustan que me respalden" después de que el vicepresidente segundo, Cristian D'Amico, lo hiciera públicamente en uno de los momentos de dudas sobre su permanencia en el cargo. También tiempo atrás sostuvo que "cuando vea que no hay respuestas sabré qué hacer".

Por supuesto que de su boca fueron surgiendo frases para graficar determinadas situaciones de incomodidad, esa que se generó precisamente porque el equipo no conseguía sumar de a tres. Más allá de que el funcionamiento no sea el adecuado, siempre las victorias disimulan y tapan todo.

Si se hace un rápido repaso la mejor imagen que mostró la Lepra fue frente a Independiente en el Coloso, donde consiguió un empate. En las demás actuaciones dejó más dudas que certezas, por algo se encuentra en una posición de incomodidad en la tabla. Esa que desnuda una realidad preocupante. Y que agobia, sobre todo, al técnico.

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