Ubicado en el corazón de barrio Ludueña, Defensores Unidos es uno de los clubes de enorme convocatoria en la Asociación Rosarina de Fútbol.
Por Juan Iturrez
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital.
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital.
Ubicado en el corazón de barrio Ludueña, Defensores Unidos es uno de los clubes de enorme convocatoria en la Asociación Rosarina de Fútbol.
Esto quedó reflejado en la producción fotográfica para Ovación de Acá del pasado lunes en las instalaciones de Humberto Primo e Iguazú, donde más de 120 jugadores entre inferiores, baby, primera y fútbol femenino alteraron el panorama normal en el primer día de entrenamiento.
“Esto es Defensores Unidos, una gran familia que no para de crecer. Estamos trabajando en todos los frentes, en lo deportivo, en lo social y también en educación. Actualmente contamos con 400 deportistas. En cuánto a las obras, pudimos trabajar en la cancha principal para tener el campo de juego de primer nivel y además se armó la segunda cancha, un anhelo muy esperado por todos.
También vamos a trabajar en poder contar con una cancha más de baby”, confió Adalberto Conti, presidente de la entidad roja.
Con el regreso de los históricos “Defensores significa ese sentido de pertenencia que uno trae arraigado, siempre sentí que sí o sí en algún momento de la vida nos íbamos a volver a encontrar. Y claro que este momento lo es, coordinar y jugar a mi edad (50 años) es un regalo de la vida y de Defensores. En esta etapa como jugador a esta edad es hermosa porque disfruto de cada instante al máximo, cada entrenamiento cada ida al gimnasio, cada descanso y, sobre todo, de cada partido en el que me toca estar porque al lado de los chicos te contagiás de sus alegrías, de la juventud. Y a la vez puedo transmitirles desde mi humilde lugar toda mi experiencia y constancia para que vean que lindo es jugar al fútbol. Y entrenar a la par de ellos los exige de alguna medida también”, dijo Gustavo Rojo, quien volvió al club para jugar en primera.
“Volver al club después de tanto tiempo y en el momento que lo hicimos, cuando era muy difícil por lo que se estaba jugando (zafó del descenso), sumado a la falta de mi papá, José Zanabria (falleció en el 2021) un hombre fuerte a nivel de la Asociación Rosarina, nos llevó a tomar las riendas y devolverle el prestigio al club, a los jugadores y a la parcialidad, y entre todos nos quedamos en la divisional y desde ese momento no paramos de crecer”, agregó Rojo.
Otro referente que volvió es Marcelo Fazzio, y así explicó sus sensaciones: “Este era el momento, la sensación de volver fue una alegría enorme y un desafío importante. La misión es construir en base a lo que está, con avances estructurales y de enseñanzas desde lo dirigencial gestionando recursos para crecer y en lo humano inculcando respeto, cordialidad en lo deportivo”.
“Volver a Defensores es una sensación hermosa, como volver a tu casa después de 15 años. Un lindo desafío que lleva la gran ilusión de devolverlo al torneo Molinas, lugar que Defe jamás debió dejar. Tenemos un gran grupo de trabajo, un gran preparador físico como Franco Olivera y una gran estructura como para que las divisiones inferiores lleguen a la B y la primera división a la A”, indicó David Santamaría, quien es el técnico del primer equipo.
Y en el nombre de estos futbolistas descansa la ilusión: Franco Medina, Farid Gallardo, Jonatan Radice, Martín Barrios, José López, Franco Torre, Laureano Leiva, Brandon Olivera, Esteban Cuenca, Leandro Reyes, Angel Gauto, Patricio y Franco Rincón, Gustavo Rojo, Leandro Méndez, Santiago Carletti, Milton Juárez, Alan Meza, Axel Barrera, Alejandro López, Florencio Giménez, Brian Palacios, Joel Massari, Mauro Castillo, Emiliano De Lucca y Diego Torres.
Ellos son los que marcan el camino, pero todos los y las futbolistas del Defe se encolumnan detrás, unidos para el crecimiento no se detenga.



