Los medios de comunicación de nuestro país, y particularmente de Rosario, han
difundido reiteradamente la problemática del humo originado en las islas adyacentes a la ciudad.
Asimismo, se han publicado numerosas opiniones sobre sus efectos en la vida de los rosarinos, las
incomodidades que origina y sus consecuencias sobre la salud y la seguridad de la población.
Deberíamos concentrarnos en las opiniones acerca de cómo resolver el problema.
En esta dirección debemos señalar la de Norberto Ovando, vicepresidente de Asociación Amigos de
Parques Nacionales: "Los incendios en los pastizales en el delta del Paraná se hubieran apagado si
la Argentina tuviera aviones hidrantes". Igualmente opinó Roberto Polles, un argentino que se
desempeña como director técnico de Sorem, la empresa italiana considerada la más grande del mundo
en combatir incendios.
¿Por qué motivo este padecimiento, que lleva ya 13 años, no puede ser resuelto
por las autoridades nacionales, provinciales y municipales?
Las razones las debemos buscar en cómo funciona (o no funciona ) el Plan
Nacional de Manejo del Fuego, que basado jurídicamente en la Constitución nacional aprobada en
1994, deja a las provincias la conservación y protección de los recursos naturales.
La provincia de Santa Fe forma parte de la llamada Región Norte, a la cual
también pertenecen Santiago del Estero, Chaco y Formosa con responsable operativo en Resistencia,
mientras que la provincia de Entre Ríos forma parte de la Región NEA junto a Corrientes y Misiones
y tiene su conducción en Apóstoles.
En el caso de un incendio en las islas vecinas a Rosario, la autoridad
jurisdiccional es la provincia de Entre Ríos, que debería realizar el ataque Inicial para que el
fuego no se propague. Pero esta provincia no está en condiciones por su equipamiento de resolver el
problema, teniendo en cuenta fundamentalmente que carece de poder aéreo para enfrentarlo. Poco
podrá hacer el coordinador regional porque tampoco el resto de las provincias del NEA lo
tienen.
La zona afectada directamente es nuestra ciudad, que forma parte de la Región
Norte, pero el problema es que ninguna de las provincias de esta zona, Santa Fe incluida, tiene
aviones para combatir incendios.
El Plan Nacional de Manejo del Fuego prevé la intervención nacional cuando las
jurisdicciones afectadas no puedan controlar el fuego, disponiendo medios de otras regiones y los
suyos propios. En el caso de los aviones, actualmente el Estado nacional los alquila mediante la
resolución 607 de Jefatura de Gabinete y están a disposición siempre que no estén ocupados. También
puede disponer de los de otras regiones, en este caso Córdoba, que los adquirió el año pasado y
que, si están disponibles, podría prestarlos o alquilarlos.
Ahora bien, el sistema no ha mostrado que funcione con eficiencia, pero es claro
que si no se lo combate rápidamente al fuego el avión puede tener dificultades de operación por la
acción del humo.
Los países desarrollados y los organizados han resuelto este problema del ataque
aéreo con dos tipos de aeronaves.
En un primer nivel está el Bombardier 415, más conocido por su nombre anterior
Canadian CL-415, que permite recoger 6.000 litros directamente del río en 10 segundos y es el más
efectivo del mundo para apagar incendios. Su precio es de 75 millones de pesos y puede ser comprado
financiado. La provincia de Santa Fe puede por su poderío y situación fiscal comprar uno de
ellos.
En un segundo nivel está el PZM-18B Dromadier, de origen polaco, recientemente
comprado por Chile, que carga en tierra el agua (2.200 litros) y que cuesta alrededor de 2 millones
de pesos. La provincia de Córdoba optó por este tipo de equipamiento adquiriendo tres de ellos que
ya están en funcionamiento. Del mismo nivel de precios son los Air Tractor originales de EEUU.
Las dos posibilidades están al alcance de las finanzas provinciales y contar con
un Bombardier o una flotilla de Dromadier o Air Tractor terminaría con el humo sobre la ciudad de
Rosario.
Obviamente la acción de los aviones debe ser complementadas con la actividad de
las brigadas, que deberían ser transportadas por Prefectura Nacional en helicópteros para tal fin y
un avión pequeño de "avistaje".
De esta forma se solucionarían, actuando rápidamente, los problemas que el humo
origina sobre Rosario.
Pedirles respuestas a las autoridades de Entre Ríos, que han demostrado que no
quieren, no pueden o no saben resolverlo; o solicitar a la Corte Suprema que intervenga; o echarle
la culpa a un plan siniestro pueden servir como efectos sobre la opinión pública, pero no traerán
alivio a los sufridos habitantes de esta ciudad. Mejor es apagar el fuego. Hay que asumir la
responsabilidad de gobernar.