Opinión

Para qué sirve un paro

Negar la dimensión y los reclamos del paro general convocado por la CGT sería un gran error del gobierno. Tomar nota, en cambio, abriría una oportunidad de enmendar los errores.

Lunes 25 de Junio de 2018

No es demasiado auspicioso que el destinatario del paro diga que no suma ni sirve para nada. El presidente Mauricio Macri tendría que registrar como un mensaje o un llamado de atención a la marcha de sus políticas lo que pasó este lunes. Y evitar entrar en la descalificación, o en el innecesario detalle de contar cuántos pararon o se movilizaron, o entrar en disquisiciones del tipo de si hubo apretadas gremiales para garantizar el acatamiento. Como si no hubiera habido presiones de comercios o empresas a sus empleados para que vayan a trabajar también.
Todo eso sería quedarse en la anécdota. Y no se trata de menospreciar la opinión de muchos trabajadores, que en disidencia salieron a defender su derecho a ganarse el día. Pero no estaría de más que consideraran que a veces perder un día de trabajo para alzar la voz puede ser menos grave que perder directamente el trabajo.
Los datos poco discutibles de la jornada pasada dirán que:
1-El acatamiento fue alto.
2-Rosario volvió a marcar la diferencia con una movilización de largas cuadras y un acto con varios discursos, algo que no está siendo habitual en el resto del país.
3-Esta vez pareció concretarse el "primer paro en serio" de este triunvirato cegetista que no despierta demasiados amores. Esto se advirtió en que no resultó tan difícil para los sindicatos movilizar a su gente, a pesar de la pésima decisión táctica que significó convocar al paro un lunes. Esto siempre desmoviliza porque suele derivar en un fin de semana largo. Los paros de lunes no son la mejor idea, pero a pesar de eso, prevaleció el clima de reclamo.
No advertir que la huelga general fue un registro claro del malestar social que existe sería perderse la oportunidad de tomar nota y hacer lecturas útiles para el futuro inmediato. Si hasta hubo gente que se movilizó por fuera de los gremios, algo impensado y que sorprendió a quienes organizaron el acto en Rosario.
Pero si el gobierno nacional se empeña es desconocer el reclamo y decir que va a seguir igual, o que se trató de una medida en contra de Cambiemos, todo empeorará. Y esto es posible, porque las primeras reacciones fueron de "no respuesta". Un gobierno con más alta dosis de política posiblemente hubiera dado una respuesta política. Pero al actual le cuesta, del mismo modo que a una parte de la sociedad todavía le cuesta entender lo que está pasando.
El problema que ven los especialistas es que el endeudamiento del país es ahora cinco veces peor que el que había antes.
Por eso sería saludable que al menos el paro sirva para discutir con todos los sectores la marcha de una gestión que cautivó esperanzas hace apenas poco más de dos años. Negar la política nunca es la mejor salida.

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