Opinión

La desgracia de los médicos que se jubilan

Viernes 06 de Abril de 2018

José Alberto Trop

Presidente de la Sociedad de Geriatría yGerontología de Rosario

Los médicos, para ejercer la profesión deben obligadamente obtener matrícula profesional en el Colegio de Médicos, e inscribirse en la Caja de los Profesionales del Arte de Curar de acuerdo a las vetustas y obsoletas leyes 3950, 4931, y 26529 que reglamentan el ejercicio profesional. De igual forma están obligados los odontólogos, médicos veterinarios, psicólogos, kinesiólogos, nutricionistas, obstetras, terapistas ocupacionales, técnicos radiólogos, porque se engloban en el denominado "arte de curar".

No sucede lo mismo con los trabajadores sociales, las licenciadas en Enfermería, que insólitamente no fueron contempladas como "profesionales del arte de curar", vaya uno a saber por qué, ¿quizás porque no se consideran que son trabajadores de la salud?

Volviendo a los médicos, —como a todos los demás—, deben coaccionadamente aportar a la caja mencionada ut-supra según una escala antigua que se incrementa su aporte previsional de acuerdo a los años de ejercicio profesional —no como todos los demás trabajadores que oblan mensualmente de acuerdo a su real ingreso mensual—. O sea, a más años de edad y ejercicio, más aportes a realizar compulsivamente, no importando cuánto le ingresa, porque insólitamente se adivina que los médicos por ser más viejos tienen mayores ingresos. Insólito y único.

Las cuotas de esta caja ascienden a cifras increíbles, cuando a los pocos años de recibidos entran en lo que denominan Categoría "E" y deben oblar todos unas cifras cercanas a $6.000 mensuales. Muchos colegas no pueden pagarlos, se endeudan y son morosos. Estas cifras "monstruosas para muchos colegas por ser imposibles de abonar", incluyen la obligatoriedad de aportar a una obra social, que tiene desde hace muchos años 2 categorías, "A" y "B". La categoría superior "B" brinda mayores beneficios, pero así y todo nunca llegan a nivelar a los estándares de las obras sociales para empresarios ni remotamente las prepagas de primer nivel; teniendo en cuenta que los médicos gastan mucho menos en salud pues consiguen medicamentos gratis por muestras, muchos nos atendemos a nosotros mismos y a nuestros familiares, y varios de nosotros acostumbramos por principios éticos entre colegas a no cobrarnos ningún honorario profesional (consultas, cirugías, y otras prácticas).

Por otra parte, los médicos morimos antes que las demás personas por ser nuestra que profesión muchas veces tan estresante que padecemos de un Sindrome del Estrés grave y nos enferma hasta la muerte.

Para percibir haberes jubilatorios debemos estrictamente tener 30 años de aportes, 65 años de edad, y ojo: no se puede adelantar cuotas, y si se recibe a los 45 años por ejemplo, no se puede jubilar hasta los 75. No hay forma de evitarlo, muchos aportan, mueren antes, y no perciben nada, ¿qué tal esta solidaridad?

Asimismo, para mejorar el castigo a los médicos grandes, cuando se adhieren a los maldenominados "beneficios jubilatorios", es requisito renunciar a la matrícula profesional. Van al Colegio de Médicos y les obligan a dar de baja allí su matrícula de ejercicio; no pueden ejercer más, ¿y saben cuánto cobran de jubilación? Un poquito más que la mínima de cualquier trabajador o ama de casa que no haya aportado jamás y se acogió a los beneficios de las moratorias: sólo unos 13 mil pesos. Ahora se viene una opción de Matricula "J", -"J" por lo de jubilado o jubileo", que es un hazmereir de la simulación, pues le permite hacer recetas a los familiares y a sí mismo, o en el mejor de los casos a atender sólo a pacientes "particulares", un despropósito total que está en contra absoluta con la Convención Interamericana de Protección a los Derechos de los Mayores que ya es Ley nacional desde octubre 2017.

Y ese es el sufrimiento de muchos colegas médicos, que tristemente agachan sus cabezas para que la guillotina del maltrato a los mayores les cercene sus posibilidades de disfrutar jubilados y seguir trabajando como médicos, que la mayoría quiere y puede perfectamente por estar prístinamente en óptimas condiciones intelectuales de hacerlo.

Este es el "premio" a quienes ejercemos esta noble profesión, solidaria, altruísta, de mucho esfuerzo y dedicación, con un gran compromiso social y humano. Señores legisladores, por favor, presten atención a las leyes para los médicos, ¡no permitan estas atrocidades!

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