Opinión

La Constitución de todos

Aniversario. El 11 de marzo de 1949 se incorporaron a la Carta magna derechos desconocidos por el pensamiento liberal que se impuso en la de 1853.

Sábado 09 de Marzo de 2019

El 11 de marzo de 1949 quedó sancionada la Constitución nacional conocida también como la Constitución de 1949.

Este hito institucional de la Argentina del siglo XX, quizás el más trascendente, incorpora a la letra de la ley fundamental derechos desconocidos por el pensamiento liberal decimonónico que animó los propósitos de la Constitución que la precediera, de 1853.

Un nuevo concepto de ciudadanía fundado en los valores de la justicia social, emergidos de las propias tragedias de Occidente: el culto a la llamada destrucción creativa del capitalismo burgués, la explotación colonial y la guerra animó la marcha hacia nuevas utopías nacionales.

La Constitución de 1949 será hija del 17 de octubre de 1945, del pueblo en la calle y movilizado en una nueva construcción de una sociedad de iguales.

Los derechos que se conquistaban de esta manera requerían estar inscriptos en una nueva Constitución, porque al decir de Arturo Sampay "…la garantía de una efectiva vigencia de los derechos sociales del hombre atajan las posibilidades de que un vaivén reaccionario, jurisprudencial o legislativo (que) eche por tierra el edificio alzado sobre la base de la justicia social, so pretexto de cumplir las normas de la Constitución (de 1853).

"En 1973 no advertimos que lo revolucionario era restituir por decreto legitimo la Constitución de 1949"

No serán solamente los derechos y garantías individuales los tutelados por esta nueva Constitución.

Una visión integral de la sociedad argentina reconfigurará a un nuevo sujeto social de Derecho.

En el capítulo III quedarán consagrados los derechos genéricos al trabajador, a la familia, a la ancianidad y a la educación y la cultura. La iniciativa privada tendiente al lucro legítimo solo hallará límite cuando los derechos de la sociedad se vieran afectados. En el capítulo IV, artículo 38, se señalará a este respecto: "La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común".

La reforma de 1949 concreta la vieja aspiración de los pueblos que, aunque incorporada de "manera inorgánica", "consiste en la eliminación progresiva de los privilegios creados por el capitalismo para la instauración de una sociedad en la cual las desigualdades naturales no sean agravadas por otros privilegios y en la que cada individuo encuentre su justo lugar, su posición equitativa, respondiendo a su vocación individual", dirá Sampay en la Asamblea.

La oposición, de pobrísimo y triste desempeño, brindará los argumentos para que por un decreto militar fuera posteriormente abrogada. Inconsecuente consigo misma, y con sus argumentos, la oposición propiciará el golpe de Estado del 55, legitimará el decreto de la dictadura de derogación a la Constitución popular y convalidará otro decreto de convocatoria de reforma, con el pueblo proscripto.

En 1973, de jóvenes, no advertimos que revolucionario era restituir por decreto legítimo la vigencia de la Constitución de 1949, como tampoco comprendimos que no deberíamos haber perdonado y olvidado.

El 11 de marzo se cumplen 70 años de su sanción. El 16 la juraba el presidente Perón.

Su texto y los anhelos de justicia social presente en las letras y en las luchas populares de estos 70 años continúan siendo un desafío vivo para la sociedad argentina.


(*) Sociólogo y profesor universitario. Ex presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe. Ex defensor del pueblo provincial. Ex secretario de Estado de Trabajo y Previsión.

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