LA CIUDAD

Discursos calcados, con la convivencia como eslogan

El año pasado, para el intendente Pablo Javkin la prioridad era frenar la violencia. Seis años antes su antecesora, Mónica Fein, había dicho lo mismo.

Jueves 04 de Marzo de 2021

Hace un año el intendente Pablo Javkin abría las sesiones ordinarias del Concejo sin imaginar que dieciséis días después llegaría un confinamiento general para enfrentar la pandemia de coronavirus. El Covid alteró radicalmente la escala de prioridades. Hasta ese momento el objetivo era priorizar el control y la convivencia, la nocturnidad y sanear las cuentas municipales que la gestión de sus aliados socialistas había dejado muy complicadas. Dos semanas después todos los esfuerzos se direccionaron a lo sanitario.

Se creó en tiempo récord un centro de aislamiento y se preparó al equipo sanitario para hacer frente a la pandemia. Leonardo Caruana, el secretario de Salud, se convirtió en la pieza clave del gabinete.

Los primeros días de abril encontraron al intendente megáfono en mano tratando de ordenar un caos de jubilados y beneficiarios de planes sociales que pugnaban por cobrar en los bancos del centro. La improvisación nacional los había hecho converger el mismo día de cobro y el distanciamiento social se había vuelto utópico.

Agosto marcó el momento de más tensión en el sistema sanitario, con los hospitales al límite y ambulancias girando por la ciudad intentando conseguir una cama para pacientes en estado delicado.

Hoy, con un panorama sanitario más alentador, Javkin vuelve al Concejo y se espera que las prioridades que habían quedado detrás de lo sanitario comiencen a emerger. En 2020 había sido frenar la violencia. “No podemos naturalizar la muerte”, había dicho frente a los ediles y remarcado que “el desafío principal de esta ciudad es ganarle a la división y la violencia”.

Seis años antes su antecesora, Mónica Fein, había señalado lo mismo. Diagnósticos, frases, títulos y un problema que se presenta lejos de encontrar una solución.

Es más, al municipio le llevó años admitir que también debía involucrarse en la problemática de la inseguridad y no seguir repitiendo como un latiguillo que solo era incumbencia de la provincia y la Nación.

Tal vez ahora llegue alguna una acción concreta que al menos permita vislumbrar la idea de que algún día la convivencia dejará de ser solo un eslogan. Hasta acá, los discursos parecen calcados año tras año.

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