En medio de crecientes tensiones financieras, y máxime cuando la Casa Rosada puso en marcha el nuevo esquema cambiario, el equipo económico acelera negociaciones para un préstamo repo por u$s2.000 millones con bancos internacionales, destinado a reforzar reservas y cubrir el vencimiento de deuda por u$s4.300 millones el 9 de enero próximo.
Esa operación surge no sólo por la negativa del Palacio de Hacienda a acumular reservas en el Banco Central (BCRA) sino también frente a retrasos en la revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que postergan un desembolso esperado de u$s1.050 millones y complican el panorama de liquidez inmediata.
La segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas se ha demorado por irregularidades contables en el BCRA como discrepancias en la clasificación de operaciones y el uso de encajes.
La misión del FMI
La misión técnica del FMI suspendió su visita a Buenos Aires hasta certificar los estados financieros al 31 de diciembre de 2025, posponiendo la evaluación a marzo.
En los hechos, aunque se cumplieron metas fiscales y monetarias, el incumplimiento en reservas netas -por unos u$s12.000 millones- requerirá un waiver, agravado por cuestiones como el swap con Estados Unidos, habilitado solo parcialmente.
>>Leer más: Arrancó el nuevo esquema de bandas y el dólar rozó los 1.500 pesos
Frente a eso, según podemos adelantar, el equipo del presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo opta por un repo con bonos soberanos (AL35 y AE38) como garantía, a 1-2 años y tasa SOFR más spread de 500-700 puntos, con costo superior al 9 % anual.
La operación, en fase final, ingresaría a reservas brutas (actualmente presionadas en netas negativas), complementando u$s1.800 millones del Tesoro y mitigando riesgos en el tipo de cambio y el riesgo país, cerca de 600 puntos.
La posición del gobierno
Lo llamativo es que fuentes oficiales insisten en que no hay urgencia de caja sino prevención para el “muro” de vencimientos en el primer trimestre.
De hecho, Milei y Caputo han reiterado que hay fondos para enero, febrero y marzo. Esa maniobra contrasta con el discurso de normalidad. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, calificó a los argentinos que vacacionan en el exterior como “héroes de la producción”, argumentando que su gasto en divisas sostiene la competitividad exportadora al demandar más dólares.
En un mensaje reciente, criticó la “letanía” anual contra el turismo emisivo, afirmando que ayuda al agro, industria y servicios.
Esa posición genera debate en un contexto de escasez de reservas y salida de dólares por turismo, que presiona el balance cambiario en verano. Mientras se buscan financiamientos de emergencia, el oficialismo minimiza problemas, proyectando estabilidad.
En conclusión, las demoras con el FMI exponen fragilidades estructurales, y la dualidad entre acciones financieras urgentes y narrativa optimista plantea dudas sobre la sostenibilidad macroeconómica en 2026, con desafíos en reservas, deuda y tipo de cambio.