Con la llegada del verano, el melón inunda los mercados con su aroma intenso. Esta fruta es ligera, diurética y rica en vitaminas, y actualmente en la mesa ha dejado de ser únicamente el postre "estrella" de los meses de calor.

Con la llegada del verano, el melón inunda los mercados con su aroma intenso. Esta fruta es ligera, diurética y rica en vitaminas, y actualmente en la mesa ha dejado de ser únicamente el postre "estrella" de los meses de calor.
Sobre su origen circulan diversas teorías: unos lo creen oriundo de Oriente (India, China o Persia), mientras que otros sitúan su origen en el continente africano. Actualmente es uno de los frutos más grandes, con un peso que oscila desde los 700 gramos hasta los dos kilos. Esta fruta contiene mucha agua, alrededor de un 85%. Además, 100 gramos de pulpa de melón, que suponen tan sólo unas 35 calorías, aportan 8 gramos de glúcidos, fibra (1%) y muy escasa cantidad de grasas (0,1 %) y proteínas (0,6 %). Otra de las virtudes más destacadas es su elevado contenido en betacaroteno y vitaminas C y B9. Con una ración de 200 gramos se cubre más del 80% de las necesidades diarias de vitamina C, el 30% de las de B9 o ácido fólico y el 20% y 25% de las de betacaroteno en el hombre y la mujer, respectivamente.
El betacaroteno se transforma en el organismo en vitamina A. Si la pulpa del melón tiende a color naranja la cantidad de esta sustancia aumenta considerablemente.
Tanto la vitamina A como la C son antioxidantes y refuerzan el sistema inmunitario lo que convierte al melón en una fruta ideal para personas que no toleran bien los cítricos.
Respecto a su contenido mineral, abunda en potasio, algo de fósforo, calcio y magnesio. Su riqueza en potasio y su bajo contenido en sodio explican su efecto diurético.
El melón se presta para infinidad de preparados tanto dulces como salados. El melón se digiere mejor si se toma solo, sin jamón u otros alimentos proteicos con los que a veces se lo combina. En cualquier caso, no conviene comerlo muy frío o bebiendo grandes cantidades de agua.
Al comprarlos hay que elegir los ejemplares más compactos y pesados. Un melón maduro tiene que desprender un aroma dulce y delicado, pero no excesivo ya que sería un indicio de que está pasado.
Otra forma de conocer su estado consiste en presionar con el pulgar en el extremo del tallo que debe ceder ligeramente si la fruta se encuentra en condiciones.
