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La trampa del silencio

En la mayoría de los casos, al anotar a los hijos en el Registro Civil los padres no especifican si nacieron por técnicas de reproducción asistida. Se juegan vergüenzas, tabúes y miedos. En el caso de donación de óvulos o espermatozoides, se suma el riesgo de posibles problemas filiatorios a futuro.

Domingo 14 de Julio de 2019

En la mayoría de los casos, al anotar a los hijos en el Registro Civil los padres no especifican si nacieron por técnicas de reproducción asistida. Se juegan vergüenzas, tabúes y miedos. En el caso de donación de óvulos o espermatozoides, se suma el riesgo de posibles problemas filiatorios a futuro.

Las técnicas de fertilización asistida dan respuesta a numerosas personas que quieren ser padres o madres y no podrían lograrlo de otra manera. Sin embargo, es muy baja la proporción de nacidos bajo estas técnicas que son debidamente anotados al registrar los nacimientos. En un alto porcentaje, los padres tienden a ocultar en los documentos filiatorios que ese bebé fue concebido por técnicas de reproducción asistida (TRA). Desde 2015, cuando se puso en marcha el nuevo Código Civil y Comercial, existen tres tipos de inscripción sobre los nacimientos: si el bebé nació de forma natural, si es una adopción o si fue mediante alguna técnica de reproducción asistida (TRA), que puede incluir o no la donación de gametas (óvulos, espermatozoides o ambos).

"No sabemos por qué pero esta información generalmente no se revela —explica el doctor Gonzalo Carrillo, director del Registro Civil de la provincia de Santa Fe—. Es algo similar a lo que pasaba hace años con la adopción. Todavía hay gente que no quiere que la vean entrar a una clínica de fertilidad. Parece que fuera vergonzoso concebir un hijo de esta manera. Y el gran problema es que no existe ningún instrumento legal que obligue a manifestarlo. Depende de una decisión personal".

De los aproximadamente 60 mil nacimientos anuales que ocurren en Santa Fe, el director del Registro Civil asegura que existe una cantidad ínfima de bebés anotados respetando la autenticidad en caso de haber sido concebidos por TRA.

En 2016, en la ciudad de Buenos Aires se anotaron sólo 161 niños como nacidos por estas técnicas, cuando en realidad fueron casi 2.000 los tratamientos entre los porteños que culminaron en nacimientos.

Con gametas propias o donadas, la filiación de los niños nacidos mediante el uso de las técnicas de reproducción humana asistida se determina a través de la voluntad procreacional (es decir, la voluntad y la decisión de ser padres). Esa voluntad debe ser manifestada y rubricada en un documento de "Consentimiento Previo, Libre e Informado" que cada centro de fertilidad hace firmar a quienes realizan el tratamiento.

Cuando una criatura es anotada en el Registro Civil, en el Certificado de Nacido Vivo existe un casillero reservado para que el obstetra consigne si nació por TRA y si se usaron una o las dos gametas donadas.

"Pero si los futuros padres no informan cómo fue concebido ese hijo, esta información no se sabrá —dice Ramiro Colabianchi, director del Instituto de Fertilidad Asistida Julio A. Colabianchi—. O, tal vez, son los mismos padres quienes le solicitan al obstetra que no lo especifique".

"También puede ocurrir, como de hecho pasa —agrega Carrillo— que sea el obstetra quien no lo consigne. De una manera u otra, ese recién nacido no será debidamente anotado, porque para serlo quien lo anote debería presentar, además, el Consentimiento Informado que se firmó en el centro de fertilidad".

En el caso de la ovodonación, que demanda tecnologías más complejas tanto en la extracción como en la conservación de los óvulos, el 95 por ciento de los procedimientos se producen en centros privados de fertilidad. En los centros públicos, aseguran Colabianchi y Carrillo, estos datos no pueden ser ocultados, pero los nacimientos por técnicas de alta complejidad que se producen allí son una minoría.

Las dificultades que puede acarrear no inscribir a ese hijo o hija con la información auténtica no se limitan al terreno psicológico o social. "La gente desconoce que ocultar la información implica el riesgo de impugnar esa paternidad o maternidad. Si tengo un hijo concebido por técnicas de reproducción asistida y eso figura en el certificado de nacido vivo nadie me puede impugnar nada", afirma Carrillo.

La ley especifica que el donante no tiene vínculo de filiación, ni responsabilidad legal ni de manutención. Padre o madre son quienes tienen la "voluntad procreacional", más allá de quién haya donado el espermatozoide, el óvulo o ambos.

El derecho a la identidad

Existen algunas alternativas que podrían corregir este silencio en el momento de registrar los nacimientos por TRA y, específicamente, cuando eso ocurre además con gametas donadas.

Por un lado, dice Colabianchi, la creación del Banco Nacional de Donación de Gametas, que debería oficiar como centro único de referencia. Por otro, una relación aceitada entre ese banco, los registros civiles de todo el país y las clínicas de fertilización asistida.

Así, sería obligatorio consignar el uso de gametas donadas y los centros de fertilidad deberían enviar a los Registros Civiles el Consentimiento Informado cada vez que un tratamiento culmina en embarazo y nacimiento. De esta manera, el respeto por la identidad, agrega Ramiro Colabianchi, se convertiría en lo que debe ser: un derecho garantizado por el Estado.

Cuando se utilizan gametas donadas, el gran "cuco" de los padres es que ese niño o niña, cumplidos los 18 años, quiera conocer la identidad del o de la donante. "La donación es confidencial, no anónima —puntualiza Ramiro Colabianchi—. Hay un secreto médico y confidencialidad sobre la identidad de la persona que dona, pero no un anonimato".

La ley permite que la familia receptora conozca la identidad del o los donantes en dos casos: si existe algún problema de salud relativo a datos médicos vinculados con quien o quienes aportaron gametos o debido a "razones debidamente fundadas".

"La segunda opción, que habla de razones debidamente fundadas es muy amplia y contempla situaciones en que haya un riesgo para la vida o para la salud física y psíquica", explica la licenciada Irina Sckolnik, psicóloga especializada en reproducción asistida de la Asociación Civil Concebir. "Pero siempre queda a criterio de un juez. Nadie puede ir al centro de fertilidad a preguntar y luego aparecerse en la puerta de la persona que haya donado. Esto es una fantasía absoluta que jamás puede ocurrir".

Colabianchi, por su doble experiencia como médico genetista y experto en reproducción asistida, asegura que cuando al hijo se le ofrece la verdad se cría naturalmente con esa información y esto no le genera inquietud o preocupación. "Ocultar puede generar una desconfianza generalizada, se puede interpretar que nada es verdad cuando se parte de una mentira".

La psicóloga de Concebir, por su parte, agrega que existe abundante literatura para ayudar a que los padres, de acuerdo a la edad de los chicos, vayan contándole con sencillez y autenticidad la manera en que llegaron al mundo.

"Existen miedos, tabúes y mitos —asegura la licenciada Sckolnik—. Hay temor al rechazo, o a que quieran conocer al o la donante. Por eso la preparación debe realizarse antes del tratamiento. Si ese hijo o hija llegan al mundo por el deseo, el amor y las ganas, ¿por qué sería necesario ocultarle algo del proceso que recorrieron para lograrlo? Un vínculo de confianza siempre se construye desde la verdad".

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