educación

La radio, un espacio para sostener una pedagogía de la presencia

Maestras y maestros hacen un programa para mantener el vínculo pedagógico y afectivo con sus alumnos y alumnas

Sábado 05 de Septiembre de 2020

Son las 10.30 de la mañana y las maestras y maestros van llegando a la sala. Llevan puesto el guardapolvo y carpetas en las manos. En media hora volverán a conectarse con sus alumnos y alumnas y sus familias. Romeo y Joaquín, dos pibes del barrio, revolotean a un par de metros de ellos y dibujan con tizas de colores sobre una pared que da a un pequeño descampado. No, no es un día de clases. La pandemia obligó al cierre de escuelas y a los educadores a inventar formas para sostener un vínculo pedagógico, que en las barriadas populares es más que necesario. Por eso un grupo de seños y profes de las Escuelas Nº 133 20 de Junio y de la 1.226 Gesta de Mayo lleva adelante cada viernes a las 11 un programa de radio. “La escuela se prende” se emite desde una FM ubicada en la zona rural de Nuevo Alberdi. Alguien dice “aire” y con el micrófono en mano arranca la seño Cintia Pérez: “Hola, bienvenidos y bienvenidas a La escuela se prende. Transmitiendo desde la FM 95.3 para todos los chicos y chicas de la zona norte, del planeta, del infinito y más allá”. En las casas del barrio lentamente se van encendiendo los aparatos de radio para escuchar la voz de las maestras. Adentro del estudio empieza el programa con algunas adivinanzas y consignas para toda la familia. Afuera, cerca de la puerta, algunos nenitos se ponen a jugar. Hace mucho que no ven a sus profes y tenerlos ahí en el barrio, con sus guardapolvos blancos, los acerca un poquito a la escuela. Que pese a la pandemia, sigue presente.

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La docente Cintia Pérez es una de las conductoras del ciclo radial.

La docente Cintia Pérez es una de las conductoras del ciclo radial.

El programa dura una hora y arrancó a fines de julio por la FM 95.3, un radio cristiana ubicada a la altura de Bouchard al 3700, sobre una callecita de tierra sin nombre pero que en el barrio algunos referencian como “el primer pasillo después del puente”. La emisora pertenece a una iglesia evangélica lindera, que con la cuarentena debió cerrar sus puertas y encontró en la radio una forma de contactarse con sus fieles. La pastora Ana María de Coria lleva a sus hijos a la Escuela Gesta de Mayo y fue quien les cedió el espacio para que puedan transmitir.

La 133 está en Nuevo Alberdi y la 1.226 en Cristalería. Las carencias de las familias de estos barrios son muchas y no hace falta decir que con la pandemia se profundizaron. “A mí esta pandemia prácticamente me mató, yo hacía pan casero, rosquitas y tortas fritas y no puedo salir a vender porque a donde voy con mis hijos me paran por el barbijo, por el alcohol en gel o porque ella es muy chiquita para estar en la calle”, dice con resignación Jésica, mientras señala a su nena de 3 años. Jésica vive cerca de la radio y además tiene un hijo de 9 que va a la Gesta de Mayo, que con mucha dificultad pudo completar solo una parte de los cuadernillos que le dieron. Las actividades por WhatsApp a veces también son un problema en su casa, ya que no siempre tiene crédito en el celular. Mientras charla con La Capital, sus hijos están pegados al equipo de música de su casa escuchando el programa de los profes.

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El ciclo se emite desde una radio ubicada en la zona rural de Nuevo Alberdi.

El ciclo se emite desde una radio ubicada en la zona rural de Nuevo Alberdi.

Infancias breves

Hasta el año pasado Laura Castro estuvo como docente de séptimo grado de la Escuela Nº 1.226 Gesta de Mayo. Pero este año le tocó pasar a cuarto. Nuevos alumnos con los que recién se estaba conociendo hasta que llegó la emergencia sanitaria. “El inicio de clases en la escuela siempre es complicado porque no todos vienen el primer día, lleva un tiempo que tengan sus materiales, zapatillas. Y cuando parecía que arrancábamos llegó la pandemia”, recuerda la maestra, quien forma parte del programa de radio. Sostiene que en estos barrios la escuela “es fundamental para las familias y para los chicos es el lugar de encuentro de sus amigos, de tener un poco de comodidad, de estar calentitos”. Y agrega: “Donde nosotras trabajamos la familia depende y espera mucho de la escuela”.

Mientras Laura habla, en el programa pasan mensajes de madres y padres donde repasan sus juegos de infancia. Se escucha el audio de Marina, mamá de Agostina, que recuerda la rayuela, la payana, la popa y la escondida. Juan, papá de Giovani, menciona a las figuritas y al bate, una versión barrial del béisbol. También se escucha a Néstor, un hombre que vino del Chaco y que en su niñez jugaba con un caballito de palo y a la bolita. “No había otra cosa, vivíamos en el campo y nuestra infancia fue medio corta”, dice. Ignacio, papá de Aidana, relata: “Jugábamos con autitos hechos con latas de sardina y barro que nos hacía los domingos mi papá. Ese era el único juego que teníamos, trabajábamos de muy chiquitos en las cosechas y obrajes del Chaco, así que mucho no jugábamos”.

La docente Laura Castro continúa con su relato: “Hay chicos que no tienen conectividad ni televisor. O si tienen no pueden ver los dibujitos y un montón de cosas que otros sí. Y eso lo padecen mucho”.

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Con sus barbijos puestos, algunos chiquitos dibujan y juegan cerca de la radio donde se emite el programa.

Con sus barbijos puestos, algunos chiquitos dibujan y juegan cerca de la radio donde se emite el programa.

Comunidad y educación pública

Quienes llevan adelante el programa de radio están nucleados en el grupo “Comunidad y educación pública”, un espacio conformado por docentes de la zona norte de la ciudad. “Nuestro objetivo desde la escuela pública es trabajar en función de garantizar el proceso de aprendizaje y condiciones para que los niños y las niñas aprendan, para generar un horizonte de mayores posibilidades e igualdad”, resume Marcelo Vasquez, maestro de tercer grado en la Escuela 1.226, de barrio Cristalería.

La pandemia los atravesó de lleno y la solidaridad y el pensar en sus alumnos y alumnas intentando sobrellevar la crisis sanitaria fueron sus guías. “Tuvimos una primera etapa —cuenta Vasquez— donde trabajamos fuertemente el vínculo a través de WhatsApp, Facebook y las videollamadas, pero a medida que fue transcurriendo la cuarentena se empezó a hacer más complicado sostener el vínculo afectivo y pedagógico. Empezamos a ver qué otras posibilidades de comunicación teníamos con los chicos y las chicas y con sus familias. Para las escuelas de la periferia la pandemia tuvo un impacto muy fuerte, profundizó la desigualdad educativa y desde nuestro lugar como maestras y profesores de la escuela pública intentamos generar estrategias para que no se quiebre el vínculo”.

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Por eso cuando Ana María, pastora evangélica y madre de la escuela, les cedió el espacio en la radio de la zona rural de Nuevo Alberdi no lo dudaron. Era una chance tangible de llegar de otra manera a sus estudiantes. Los grupos de WhatsApp eran —y lo siguen siendo— el canal de comunicación más utilizado. Pero la escasa conectividad de las familias impide en muchos casos sostener el ida y vuelta necesario.

Fue entonces que lanzaron una campaña para recolectar aparatos de radio y auriculares en desuso para repartirlos a los chicos y chicas de las escuelas de Nuevo Alberdi y Cristalería sin acceso a internet. A la movida, que aún continúa, se sumó con fuerza LT8. “La pandemia fue cambiando las etapas y los celulares estaban en casa en un primer momento de la cuarentena, pero ahora los padres comenzaron a trabajar y se llevan el celular. Entonces tampoco tienen el celular para poner la FM”, cuenta Cintia Pérez, maestra de plástica de la 133. Para sumarse a la campaña y donar radios, los interesados pueden contactarse a través del Facebook “Comunidad y educación pública”, o a los teléfonos 3415779502 o 3415444581.

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El guardapolvo

María José Dignani es maestra de primer grado de la Escuela 133 y menciona un dato clave para entender la necesidad del vínculo de los chicos y chicas con la escuela. “Cuando nos ven llegar con guardapolvo algunos se acercan. Hay mucha necesidad y nosotros como docentes también tenemos esa necesidad de estar. Obviamente mantenemos todas las medidas de cuidado...”. Pero no llega a terminar la frase cuando alguien la llama. “Seño, mirá”, le dice un nene mientras le muestra un dibujo. A los pocos minutos un puñado de chicos se acerca a la puerta de la radio a escuchar la canción que desde el estudio interpreta con su guitarra el profesor y músico Ezequiel “Choza” Salanitro, integrante del grupo Los Bardos.

Para Ariana Acurso, profe de segundo grado de la 1.226, en este tipo de proyectos también se ve el significado de la escuela. “Más allá de estar en juego los aprendizajes hay un montón de otras cosas: el vínculo, el estar cara a cara. Si bien tratamos de acercarnos a las familias de la manera que podemos, vía WhatsApp, teléfono o radio, nos falta ese contacto diario”, dice. Cada viernes también se escuchan por la FM las voces de las infancias. En la semana cada docente envía preguntas, consignas o algún disparador, y los chicos las responden por audios que se pasan por la radio.

Matías Barroso es uno de los profes con guardapolvo. Es maestro en la 133 de Nuevo Alberdi y dice que desde que comenzó el programa las respuestas han sido buenas. “Día a día empezó a crecer un poquito más, las familias se involucran un montón y como docentes buscamos integrar desde la escuela hacia todos los hogares, llevando ese vínculo que hay entre el maestro y el alumno”, dice Barroso. Su guardapolvo lleva en su espalda un dibujo y una frase que dice: “Me declaro en defensa de la escuela pública”.

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El profe Matías Barroso y un claro mensaje en su guardapolvo:

El profe Matías Barroso y un claro mensaje en su guardapolvo: "Me declaro en defensa de la escuela pública".

“Desde Comunidad y educación pública —agrega Vasquez— estamos convencidos que tiene que seguir viva la transmisión oral. Por eso iniciamos también una campaña para que quienes quieran nos manden audios con cuentos, leyendas, narraciones y de esta forma acercarnos a nuestros chicos y chicas. Esa es la mejor tradición de la escuela pública argentina, cercana y caminando junto a la comunidad. Y en momentos tan difíciles, excepcionales y complicados como una pandemia, nosotros reforzamos la idea de la pedagogía de la presencia”.

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