La Ciudad

Soldaron la puerta de una escuela para evitar que la usurpen

Está en Las Flores en medio de un basural. No tiene agua, le robaron los inodoros y hasta le arrancaron los marcos y se llevaron las puertas.

Sábado 30 de Enero de 2021

El anuncio del gobierno provincial de la vuelta a clases de manera presencial el 17 de febrero (para los séptimos grados y quintos años) marzo parece una utopía en la escuela Nº 756 José Mariano Serrano, del barrio Las Flores. El edificio no tiene baños, fue vandalizado y presenta un estado de abandono total. Agua servida de las cloacas, basurales y yuyos plasman una postal que hace imposible que alumnos y maestros puedan desarrollar sus tareas cotidianas en esas condiciones sanitarias y estructurales. Encadenaron los portones y soldaron las rejas y ventanas para evitar que les usurpen el edificio.

Padres y docentes de la comunidad educativa de la escuela ubicada en Caña de Ambar 1630, en la que trabajó y generó un proyecto educativo Claudio “Pocho” Lepratti, denunciaron esta semana que el edificio presenta un estado de abandono deplorable, lejos de lo que soñó el maestro y militante entrerriano asesinado por policías el 19 de diciembre de 2001, en pleno estallido social.

En ese contexto, los anuncios oficiales de la vuelta a las aulas parecen escindidos de una realidad que no es nueva, en un entorno de la periferia rosarina con años de postergación en servicios, transporte y accesibilidad. Un contexto que ahora se potenció por los recurrentes hechos de inseguridad denunciados y advertidos hasta el cansancio por vecinos, maestros, auxiliares y referentes del lugar.

Parada entre el agua servida que brota de las cloacas, los escombros, el basural y los yuyales que avanzan sobre la puerta de ingreso al Jardín de Infantes Bernardo Mané (funciona en el mismo edificio), la delegada de Amsafé Rosario, Marisa Aybar, visibilizó los múltiples inconvenientes que afronta la institución.

Escuela Pocho Lepratti - Marisa Aybar.mp4

“El 17 de febrero supuestamente hay que volver a clases, pero las obras no están. ¿Cómo vamos a hacer si no hay agua, inodoros, bebederos, heladeras, robaron y arrancaron marcos, puertas, caños y bombas de agua, grifería y cables? Es imposible”, indicó amargada la docente.

Los maestros de música se vieron obligados a llevarse los instrumentos porque “tienen temor de que se los roben. Hay heladeras que no pudieron robar por el tamaño, entonces se llevaron los motores, increíble”, sumó Aybar a la lista de delitos que dejaron a la escuela prácticamente en ruinas.

La escuela se extiende por Caña de Ambar y España al este, y tiene un patio trasero cuyo terreno mira a la colectora de Circunvalación. En ese sector se posa un noble estanque australiano de hormigón premoldeado donde los chicos del barrio se puede dar un chapuzón durante la colonia de vacaciones de verano. Pero este año la provincia no la abrió, pandemia mediante, por el panorama sanitario.

Postal indigna

Los pastizales y el estado general de ese espacio devuelven una postal indigna. “En este tiempo se metieron intrusos a bañarse todos los días, vandalizaron la bomba y rompieron un caño. Tuvimos que venir docentes y directivos, porque hasta ayer había gente usurpando el lugar. Se tuvo que poner un candado y cadena en el portón, porque estaba abierto de par en par, se soldaron rejas y ventanas”, narró la maestra, que integra la red de Instituciones contra la Violencia.

Todos los hechos delictivos fueron denunciados penalmente por canales institucionales, según explicó Aybar a La Capital.

Sin medias tintas, dijo que observa un “evidente repliegue del Estado. La escuela de Pocho sirve para la foto y las elecciones, después nadie se acuerda. Esta es una zona postergada”, recordó sobre una barriada que literalmente se cae del plano urbanístico.

La mujer indicó que hasta temen una tragedia. “Puede ocurrir una fatalidad, un accidente con las personas que se meten en la pileta o las que se quedan a dormir. Ellos se apropian de algo irregularmente por la ausencia del Estado. Y no tenemos respuesta. Desde mayo del 2020 que advertimos esto. Tuvimos que soldar con chapas los salones, sellar el edificio para que no lo ocupen”, insistió sobre las estrategias que emplean directivos y maestros para frenar los atracos.

Un barrio donde no se ve la presencia del Estado

La delegada de Amsafé, Marisa Aybar, tiene contacto con todas las escuelas de la zona y da clases en la Nº 1.257 Crucero ARA General Belgrano, ubicada en Clavel 7200, en lo más profundo de barrio Las Flores. “Sufrimos nueve robos, allí se llevaron hasta los portones de hierro, todas las luminarias y no tenemos agua porque se robaron las bombas y todavía no las repararon. En esas condiciones fuimos los maestros a entregar bolsones de comida para mantener el vínculo con los chicos”, aseguró.

Además, dentro de la 1.257 funciona otra escuela nocturna de adultos (Nº 64), y el Jardín Nº 80, donde también vandalizaron. Pegado a ese edificio está la escuela Especial Nº 2.097 Doctor Julio Maiztegui, que sufrió robos y no tiene agua, sumó Aybar.

El otro espacio institucional blanco de robos fue la oficina Atajos, una dependencia del Estado nacional que funciona justo al lado del dispensario Juan Domingo Perón (Estrella Federal y Guaria Morada). “Se robaron todo, está desolado, es muy triste”, dijo desconsolada la docente.

En esa oficina se realizaban trámites oficiales civiles o previsionales (DNI, asignaciones) para que los vecinos no gastaran dinero en desplazarse al centro. “Se llevaron hasta el tanque de agua, está cerrado y abandonado. Esto marca la retirada del Estado”, precisó.

Tener internet, una muy lejana utopía

Internet no aparece en el diccionario de la escuela Serrano y otras de la zona, por ahora ni como remota posibilidad para brindar clases a distancia. “Acá no llegan los paquetes promocionales de las empresas, no podríamos implementarlo, es imposible. Hay familias que tienen un solo teléfono. Pero si la salida es la presencialidad, no sé con qué protocolos se puede hacer en estas condiciones”, dijo la delegada de Amsafé, Marisa Aybar.

En el mismo edificio también funciona la escuela primaria nocturna Nº 65, además del Jardín 292, donde se mantiene una custodia policial, de 19 a 22, que se encarga de velar por la seguridad del Centro de Convivencia Barrial (CCB) de Las Flores, que depende de la Municipalidad y está pegado al establecimiento escolar.

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