La ciudad

Pasión de multitudes: cada vez hay más fanáticos de la meteorología en Rosario

Algunos especialistas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) lo adjudican al cambio climático y otros a la facilidad para acceder a la información. Ya se habla de "meteomanía".

Lunes 17 de Marzo de 2014

Es cierto que el tiempo siempre fue una buena excusa para entrar en conversación, pero hace poco que empezó a convertirse en una pasión de multitudes. Tanto que ya se habla hasta de "meteómanos": locos aficionados por el clima que investigan, discuten y divulgan, en sitios de internet, blogs y páginas de Facebook, todo tipo de fenómenos meteorológicos. El porqué es tema de debate. Algunos, como la jefa del departamento de Capacitación del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Graciela Rolón, creen que la explosión de fanáticos llegó de la mano del cambio climático y, sobre todo, de la frecuente ocurrencia de fenómenos extremos. Otros, como el ingeniero rosarino Luis Blotta, lo adjudican a que es cada vez más fácil acceder a información meteorológica y a que los medios de comunicación posicionan el tópico como cuestión de vida o muerte, con visos dramáticos y de dudosa naturaleza siempre "inédita", ya se trate del calor, del tamaño del granizo, de un rayo o de la lluvia. Si la última hipótesis es cierta, quizás esta nota también sea parte de esa tendencia.

Alerta meteorológico, sensación térmica, ola de calor, fenómeno del Niño (o de la Niña), descarga eléctrica, son apenas algunos de los términos que se han sumado en los últimos años al parloteo cotidiano y sobre los que todos parecen saber de qué se trata, aun cuando no siempre sea así.

"Es que el tiempo es un tema muy democrático: nos concierne a todos e involucra todos los aspectos de nuestras vidas", argumenta Rolón, son contar con el halo romántico y hasta poético de que, en el mejor de los casos, está rodeado.

De hecho, recuerda, la costumbre de mirar el cielo, observar las nubes, la dirección del viento y hasta el comportamiento de los animales de acuerdo al tiempo es algo de todos los días en el campo y los pueblos, pero progresivamente se ha ido "perdiendo en las grandes ciudades, al ritmo del menor contacto con la naturaleza".

Sin embargo, esa pérdida de conocimiento empírico se compensa con información. Por eso el tema ha ido ganando titulares de diarios y cada vez más espacio en los programas de radio y de tevé, al punto de que en los últimos años aparecieron incluso secciones y programas estrictamente destinados al "tiempo". Los dispositivos móviles —celulares, tablets, iPods— también contribuyen a popularizarlo y permiten descargar aplicaciones específicas.

Pero no todo es consumo, también hay miles de aficionados que "producen" información. Es cierto que no siempre confiable.

"Como hay cada vez más gente que está haciendo cosas por internet y el tema pulula en la red y en los medios, para el segundo semestre del año estamos tratando de armar cursos cortos y accesibles con conocimientos básicos de meteorología para todos esos interesados", adelanta la jefa de Capacitación del Servicio Meteorológico.

El proyecto apunta a saldar la brecha que se generó, por ejemplo, entre las 600 personas que se anotaron al curso de observación meteorológica de superficie que dicta, con modalidad semipresencial, el organismo y el cupo de 50 inscriptos que ofrecía.

"La gente cree que se trata de cursitos, pero en realidad son señores cursos donde se forman técnicos que luego trabajan en las más de 130 estaciones que tenemos en el país", detalla Rolón.

A nivel local, el meteorólogo aeronáutico Oscar Monjelat coordina Cazatormentas del Sur, un grupo que monitorea el clima en el sur de Santa Fe, promueve el estudio de las ciencias de la atmósfera y también ofrece cursos de acceso libre y gratuito, por los que ya pasaron unos 500 aficionados.

De esos amateurs surgió la iniciativa de instalar estaciones meteorológicas automáticas: "equipos de sensores que ocupan poco espacio, no pesan más de 5 kilos y proveen lecturas muy interesantes de la mayoría de los parámetros", dice Monjelat. En el sur provincial esos kits de instrumentos ya llegan a 15, básicamente destinadas a la identificación y el seguimiento de tormentas severas.

Para Blotta, otro experto local, la fascinación con la meteorología llega a tanto que ya se ha acuñado un nuevo término: meteomanía.

"Es increíble cómo semana a semana los meteómanos multiplican las páginas de Facebook (y Twitter) dedicadas a la meteorología", dice, "en gran medida por la extrema facilidad que hay para hallar información exacta sobre los eventos meteorológicos de cada localidad que no siempre atienden los organismos oficiales".

En paralelo, Blotta dispara contra los medios de comunicación que, como si hiciera falta, le agregan dramatismo a la información vinculada al tiempo y sobre todo la presentan si todo ocurriera "por primera vez".

Así, hay granizo de un tamaño "nunca visto", lluvias "inéditas", calores y fríos "récord". En una palabra, "una red informal de comunicación de catástrofes". Ocurre que Blotta niega el "cambio climático", al que tilda de "fraude".

En cambio, Rolón sostiene una posición menos taxativa. "Hablemos de cambios climáticos, porque la Tierra es un ser vivo, sujeto a una evolución en la que también se dan ciclos cortos y largos", dice.

Pero dentro de ese proceso, la urbanización y la cultura tienen mucho que aportar a la ocurrencia de "eventos meteorológicos muy importantes, hasta poco comunes y muy reiterados".

¿Cómo no fascinarse entonces con el tiempo? Como antes, "oteando" el horizonte a la caída del sol, o navegando los cielos virtuales del SMN, The Weather Channel y Wind Gurú.

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