Rodrigo Fresán pagó cara la travesura. Lo echaron del colegio y ,en vez de bajar la cabeza y contárselo a sus padres, cada día durante dos largos años fingió que iba a clases, se refugió en un shopping y leyó todo lo que le llegó a sus manos, los clásicos, rarezas como “Tractatus logico-philosophicus” de Ludwig Wittgenstein, que vaya a saber si lo leyó él o Land, que es él pero no lo es al mismo tiempo, libros prestados, libros robados, que a la larga -,todo era insoportablemente largo por esos días- fue la escuela -no el colegio- que lo pusó en la senda del escritor que es hoy.
Sufrió un duro castigo de sus padres, aunque no se arrepiente, que le hubiera gustado que todo hubiera sido diferente, en algún sentido sí, en otro no, eso lo tiene claro. Que al final fue un win-win, no tiene dudas, ahora, con el diario del lunes, ahora, que pagó las deudas.
Lo cuenta en primera persona: “Fue el primer paso de la destrucción de mi vida académica, porque después se perdió toda la documentación de mi paso por el colegio. Yo me fui de Argentina de un día para el otro por razones de fuerza mayor, cuando estaba en séptimo grado, y llegué a Venezuela donde había solo seis grados de primaria, entonces entré directamente en primer años, hice primero y segundo año, me echaron del colegio, estuve estos dos años en el anonimato, luego volvimos a Argentina como no tenía séptimo grado de primaria aprobado y hubo idas y vueltas entre los ministerios de Venezuela y Argentina en una época en la que viajaban los expedientes, no había nada informatizado, y eso se acabó perdiendo, mis padres nunca se preocuparon mucho y yo al día de hoy para la ley argentina estoy catalogado como semianalfabeto, que quiere decir que sé leer y escribir pero no terminé el colegio primario”.
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El escritor argentino Rodrigo Fresán repasó los temas que aborda en "El estilo de los elementos", su última novela, en la que repasa episodios de su pasado en clave de ficción.
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“No sé si eso se sigue llamando así, pero de hecho no tengo ningún diploma, ningún papel que acredite que tenga aprobada la primaria, lo cual no me inquietó porque yo quería ser escritor no quería ir a la Facultad de Filosofía y Letras -sigue-, no me frustró en nada en ese sentido, pero sí me complica cuando aplico para una beca buena de escrito -ya no insisto con eso- en el extranjero cuando llego empatado con alguien, eso es lo que pasa generalmente, y cuando buscan porque lado desempatar, yo con el historial académico pierdo siempre”.