La ciudad

"Necesito que alguien confíe en mí cuando salga de acá"

Juan Alberto Aricaye tiene 30 años, pasa al frente y lee Olvido, la poesía que escribió en el taller de literatura.

Domingo 07 de Enero de 2018

Juan Alberto Aricaye tiene 30 años, pasa al frente y lee Olvido, la poesía que escribió en el taller de literatura, donde dos años atrás participó de "Entre mandarinas y tumbas", el libro que coronó uno de los procesos de alfabetización y que le enviaron de regalo a Fidel Castro. "Me deje olvidar", escribió en ese libro evocando su infancia en Ciudad del Este, Alto Paraná.

Allí esta su familia humilde y trabajadora, sólo él llegó a Rosario en 2011 y así permanece, aun los domingos, cuando por supuesto no llegan visitas. "Siempre vi la lucha de mi madre para criarnos", relata. Los primeros años de cárcel fueron duros, "estancados", opresión que exorcizó con la fe y el "Yo, sí puedo".

Fue cuando pensó "de acá, una persona tiene que salir renovado". Quizás aplica a ese sentimiento otro de sus textos, "los remadores y el tiempo". Llegó a Rosario para conocer a su hijo, al que ahora tampoco ve. Después, como vértigo, la junta equivocada y el mal. Sin antecedentes, con muy buena conducta dentro del penal, está a un año y seis meses de poder demostrar su cambio con una salida laboral.

Para entonces necesita "la oportunidad de un trabajo. Soy yesero, pero puedo hacer otras tareas, necesito que alguien confié en mi", dice. No sólo se alfabetizó, es ayudante del taller literario, de la biblioteca y estudia inglés. Le gusta la poesía y la historia y motivar a sus compañeros a cambiar.

"Juan Alberto transitó varios estadios de la educación popular, fue más allá y ahora es facilitador en la alfabetización de sus compañeros" dice quien fue su maestra, Fany Tissembaun. Y recuerda la emoción del joven con el libro de Miguel Hernández que le regaló.

"Un grupo de personas para a comer en un bar, al lado de un lago/ la mujer piensa en el hombre que pasa remando/ ¿Por qué no para a comer? Se pregunta/ Quizás el tiempo no le da/". Escribió Aricaye, asumido en remero de su propia vida.

luchador. Juan Alberto se alfabetizó y ahora va por más.

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