La madre y el padre de ambos eran españoles. Ella se llamaba Adelina y era ama de casa y puntal de familia. El era herrero y le decían Paco. Ellos en cambio estudiaron medicina en Argentina: Francisco nació hace 80 años en Cartagena y José Luis, hace 74 en Barcelona. Son traumatólogos rosarinos, hinchas de Central y eso los convirtió en médicos del cuerpo técnico de Miguel Ignomiriello, Carlos Timoteo Griguol y Angel Tulio Zof. Entre sus pacientes contaron con varias glorias del club de Arroyito, el mismo Griguol, Aurelio Pascuttini, José Agustín Mesiano, Aldo Pedro Poy, Carlos Collman, Mario Alberto Kempes, Omar Palma y el actual técnico del equipo de Arroyito: Kily González.
También atendieron, y lo recuerdan, a algunas "manchas" para el club como el ex arquero Edgardo Andrada (antes de dejar el fútbol ingresó al Servicio de Inteligencia del Ejército durante la última dictadura cívico, militar, eclesial). Son los hermanos Aparicio quienes este viernes, a las 15, serán declarados "médicos ilustres de Rosario", en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante de la ciudad.
Esta nota quiso ser presencial, junto a los dos homenajeados. Pero los Aparicio, en incesante actividad, no encontraron ni un minuto para juntarse entre sí a pesar de ser un tándem inseparable e histórico. Esta semana, mientras uno tenía consultorio el otro operaba, y si no ambos tenían desgarros, ligamentos, rodillas y esguinces por atender.
De todos modos el relato se logra gracias a las charlas por WhatsApp, a la tonelada de fotos y notas de archivo de La Capital y las que comparte una de las hijas de Francisco, María Sol, también médica como este par de hermanos. Son cabeza de una familia de profesionales de la salud local si se tiene en cuenta que la hermana de los Aparicio, quien nació en este país y se llama Milagros, es bioquímica y varios jóvenes de la descendencia de Francisco y José Luis son médicas o estudian medicina.
La idea de condecorarlos fue de la concejala de Propuesta Republicana Renata Ghilotti. A ambos se les reconoce su aporte médico tanto en la salud pública como privada. En Francisco se rescata, además, su actividad en rehabilitación que también ejerció en el Instituto de Lucha Antipoliomielítica y Rehabilitación del Lisiado (ILAR). Y en José Luis, se subraya especialmente su aporte académico y todo lo vinculado en la técnica de la artroscopía (se trata de una incisión del tamaño de un ojal donde se introduce un conducto delgado conectado a una cámara de video de fibra óptica).
Tal vez no se diga hoy esto en la ceremonia homenaje del Concejo porque está dirigida a toda la ciudad, pero seguro los hinchas canallas les agradecerán por siempre haber cuidado a varios de sus ídolos a lo largo de los años.
De los carné de la pile a los campeonatos
Hoy Francisco es el jefe de Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Sanatorio Mapaci, pero en 1967 con apenas unos meses de recibido en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y 26 años se enteró que necesitaban un médico en la pileta de Rosario Central y allí fue.
"Querían a alguien que constatara quién podía zambullirse y quién no", le cuenta el médico a este diario. Pero ese fue solo el principio. Dos años después se enteró que el médico psiquiatra y psicoanalista José Somenzini, por entonces a cargo del cuerpo médico, se iba y dejaba el puesto vacante. Fue el minuto de "gloria" de Francisco quien se calzó los botines y el estetoscopio y acompañó al equipo de primera durante la presidencia de Víctor Vesco y por varios años más.
"El equipo estaba de pretemporada en la Cumbre, Córdoba con Ignomiriello y me incorporé a pesar de tener poca experiencia, todo el equipo me dio su apoyo", recuerda el profesional que en ese primer tramo de 1968 estuvo cerca de Miguel Bustos, Tomás Felipe Carlovich, Raúl Castronovo, Alberto "Hijitus" Gómez, Roberto Gramajo, entre otros tantos, y trabajó luego con Griguol y Zof hasta 1976.
"Griguol era mayor que yo, pero yo lo tuteaba y él siempre me trataba de usted, lo atendí como jugador y luego trabajamos juntos cuando fue técnico. Fue una época de gloria de Central, de varias copas Libertadores y una en Yakarta, Indonesia", rememora Francisco.
En los 70 las lesiones eran distintas, porque los profesores de educación física y los médicos entendían los mecanismos de esas noxas de manera distinta y solo la clínica permitía atender, fundamentalmente, lesiones musculares. Pero luego llegaron las novedades para diagnóstico en la medicina del deporte: la ecografía, la resonancia magnética y la artroscopía, de la que el menor de los Aparicio fue pionero. Con ella se empezó a ver como nunca la lesión de ligamentos cruzados anteriores, meñiscos y otros detalles de la rodilla, sin necesidad de una gran herida ni un largo posoperatorio.
Cuando se le pregunta a Francisco, qué jugador recuerda de primera mano por su lesión dice: Hugo Galloni. Recuerda la fractura expuesta en la tibia y peroné que se "ganó" en un partido contra Vélez, contra Carlos "el Gato" Macat.
"Sufrió esa fractura y ya no pudo a volver a ser el que era, le costó mucho cerrar esa lesión".
José Luis, hincha hasta en el quirófano
José Luis, a diferencia de su hermano, se recibió en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) e ingresó como médico del club en 1977. Dos años antes había fundado con otros socios el Sanatorio Mapaci.
Dicen algunos jugadores que pasaron por el consultorio de los Aparicio que José Luis era de viajar más con el plantel y Francisco de concentrar. Uno, más "jodón" , el otro algo "más serio". Los dos con la camiseta puesta antes, durante y después de los partidos.
José Luis fue muy compinche del ex arquero auriazul y de la selección argentina que ganó la Copa América 1991, Alejandro "el médico" Lanari (suplente e Sergio Goycoechea). Es que cuando Lanari fue jugador y le faltaban algunas materias de medicina para recibirse , José Luis le abrió su clínica no solo por lo deportivo sino para que no deje de conectar con sus estudios.
Pero además, fue quien operó a varios jugadores. ¿Solo un puñado?: En 2008, cuando jugaba como mediocampista para el auriazul, Cristian Kily González ,debió operarse la rodilla derecha (tenía lesionado el ligamento lateral interno). Lo dirigía el técnico Gustavo Alfaro.
En 2019, como médico de referencia, José Luis presenció la operación del tobillo izquierdo de Fernando Zampedri. También intervino quirúrgicamenta en 2020 a Fabián Rinaudo por una tendinopatía rotuliana crónica de rodilla izquierda e intervino quirúrgicamente al arquero Josué Ayala, quien había sufrido la ruptura completa del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda: se le aplicó ligamentoplastía por vía artroscópica.
Quedan muchos nombres de jugadores en el camino, pero los Aparicio -ya lejos del cuerpo técnico del plantel pero siempre hinchas- siguen de cerca a Central, dentro y fuera del consultorio. Dicen que admiran a Marco Ruben y a Jorge "Fatura" Brown, dos del presente mismo canalla.