El sol y las cálidas temperaturas de ayer convirtieron a los parques y espacios
libres de la ciudad en los lugares preferidos para celebrar el Día del Niño. La Municipalidad
ofreció actividades lúdicas simultáneas en distintos barrios y también hubo festejos para los
chicos internados, con la sonrisa de los Payamédicos.
Con epicentro en la Granja de la Infancia, la Intendencia largó ayer las
actividades por el Día del Niño, que en esta oportunidad se desarrollarán a lo largo de todo el
mes. Empezó con "Juguemos a mi infancia", un entretenimiento que apuntó a que los padres se
divirtieran con sus hijos con los juegos que ellos practicaban de chicos.
La convocatoria hizo "explotar" la Granja, por donde pasaron cerca de 3.500
personas. Los padres enseñaron a sus hijos a jugar a las bolitas, al yo-yo, al estanciero, a saltar
la soga y a la rayuela. Fue muy divertido ver cómo los adultos se empeñaron en que los niños
aprendieran los inolvidable pasatiempos de la década del 70.
Asimismo, se armó una vidriera con triciclos, botellitas de colección de bebidas
de marca, álbumes de figuritas como el tradicional de Sara Kay, entre otros objetos. Esta actividad
se repetirá el domingo próximo (ver aparte).
En el Noroeste. Otro de los puntos principales de festejos fue el Centro Municipal
de Distrito Noroeste (Junín y Provincias Unidas). En el gran parque que rodea al edificio, desde
las 10 de la mañana se armaron los stands con los distintos juegos. A las 14 ya estaba todo listo y
los chicos jugaron hasta el cansancio.
Joana Morales, de 8 años, dijo divertida que el mejor juego fue el de embocar
pelotas en aros de básquet. Sólo en ese juego había una cola de al menos 15 chicos. También había
un juego con cintas de colores que fue el que más le gustó a Daniel Moreno, de 11 años, que fue con
su mamá, su hermana y su sobrina. El chico, que vive en barrio Industrial, estaba muy feliz luego
de caminar 20 cuadras para llegar. Dijo que como regalo había recibido "5 pesos" y que estaba
ahorrando para comprarse una pelota y jugar al fútbol, su pasión.
En el parque no faltaban los grupitos de familias, sentados en el pasto y en el
medio con la canasta completa para una buena mateada. Allí padres, tíos y abuelas intentaban
vigilar a los chicos que corrían de una punta a la otra para poder aprovechar todos los juegos.
Rosa, que es portera en una Eempa, se fue con su hija Sabrina de 11 años. Fueron
a ver a las chicas que bailaban danza clásica en el escenario armado en la entrada del distrito.
"Aquí se dan muchos talleres", comentó la madre, y aseguró que "son una buena ayuda para que los
chicos anden menos en la calle".
En otro extremo del parque y más cerca del escenario estaban María Rosa y Teresa
de Jesús Gómez, que habían venido desde Villa Gobernador Gálvez. Es que Débora, una de las nietas,
bailaba en el escenario y no se lo quisieron perder. Llegaron a las 13 y se buscaron un buen lugar.
Desde allí disfrutaron del día viendo a los chicos divertirse. "No fue un día vacío", expresó
Teresa. Contenta, añadió que "fue una tarde completa", mientras movía sus piernas al ritmo de la
música brasileña que sonaba desde el escenario.
Música. También La Isla de los Inventos fue un lugar de festejos. Por la tarde no
hubo muchos chicos, porque evidentemente prefirieron el sol, pero la gente comenzó a llegar cerca
de las 18, cuando se hizo la presentación del CD "El Robot Cebamates", segunda entrega de una
colección para niños de la Editorial Municipal. En este caso son canciones para chicos de 8 y 9
años.