Hace más de 15 años se inauguraba en Rosario el primer barrio cerrado, ubicado
dentro del perímetro del Jockey Club. El country Carlos Pellegrini fue la punta de lanza de lo que
décadas después se transformaría en un ícono de la era menemista y en un refugio contra la
inseguridad para los sectores de alto poder adquisitivo. Mientras los barrios cerrados florecen en
la periferia rosarina, la transformación de Puerto Norte (Francia y la avenida de la Costa) abrió
las puertas a otra opción inmobiliaria que marcará la tendencia de las viviendas VIP. Las torres en
el parque Scalabrini Ortiz y emprendimientos como Ciudad Ribera marcan el regreso a la ciudad del
sector ABC1. En estos proyectos encuentran un excelente nivel de construcciones pero dentro de la
trama urbana, caracterizada por su integración con los paseos públicos y el río.
Si bien la crisis mundial impacta hoy en el rubro laboral y marca una retracción
de la economía, el mundo inmobiliario todavía se mueve con cierta autonomía en este nicho de
mercado.
Las seis urbanizaciones en marcha en torno a los barrios Refinería y Malvinas
son la cabecera de playa de las inversiones "top". Desde allí asoman las torres Dolfines Guaraní,
se construye Condominios del Alto y están en ejecución Forum, Ciudad Ribera y dos torres de alta
gama en Servicios Portuarios.
Para el titular de la Cámara de Inmobiliarias de Rosario, Javier Grandinetti,
"los edificios de alta gama no compiten con los barrios cerrados sino que, por el contrario, son un
complemento en proyectos inmobiliarios de alto nivel".
"Quienes eligen este tipo de emprendimientos son propietarios que no se quieren
desenganchar del área central de la ciudad y mudar mucho los estilos de vida que tienen en barrio
Martin, la zona del Monumento a la Bandera o del centro. Privilegian la cercanía. Además, en
algunos casos, también tienen una segunda vivienda de fin de semana", indicó el empresario.
Si bien Puerto Norte es hoy por hoy la zona por excelencia de las torres VIP, su
relación con el contexto marca una diferencia con Puerto Madero, en Capital Federal. "Un rasgo
distintivo es la rehabilitación y puesta en valor de los edificios de valor patrimonial, como la
Maltería Safac; y otro aspecto es la obligación que tienen los privados de hacer obra pública, como
una plaza a metros del río, un paseo peatonal en la ribera del Paraná y el ensanche y apertura de
calles", subrayó la secretaria de Planeamiento de la Municipalidad, Mirta Levin, quien no dudo en
afirmar que este sector de la ciudad "será una nueva marca de identidad para Rosario".
Por los countries. Por otra parte, el mapa residencial de Rosario se extendió a
unos 40 kilómetros a la redonda. Hoy los barrios cerrados que se asientan en Funes, Roldán y
Timbúes, entre otros, están habitados por muchos rosarinos que viajan a diario a trabajar a esta
ciudad.
"En los últimos años, con el horario corrido de muchas empresas, estos sectores
residenciales han pasado a constituirse en primer vivienda", indicó Grandinetti.
Si bien todavía hay terrenos para construir más barrios cerrados en Rosario,
para la secretaria de Planeamiento la intervención del Estado con una política de planificación
"impidió los desastres que se han hecho en otros sectores del país, donde los barrios cerrados
interrumpieron el paso de avenidas o terminaron con los espacios verdes de uso público".
La funcionaria, quien se definió como "ni una defensora a ultranza ni una
detractora" de los barrios cerrados, remarcó que estos emprendimientos "deben integrarse al paisaje
circundante con criterios urbanísticos y estéticos acordes, y no construir un paredón ciego que se
asemeje a una muralla infranqueable".
Algo es seguro, Puerto Norte empezó a captar al segmento ABC1 de la ciudad, y es
una zona que aspira a convertirse en un ícono.