Un estudio realizado por médicos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que comenzó a fines del 2021 y busca determinar los perfiles epidemiológicos de los habitantes de las islas que se encuentran frente a la ciudad, arrojó sus primeros resultados: los temas centrales expuestos por los isleños que participaron de las encuestas que realizó el equipo de investigación fueron la bajante del río Paraná y la falta de asistencia sanitaria periódica y con mayores recursos en las islas. Además, del proceso de entrevistas que realizaron se desprende que se agudizaron los problemas respiratorios, principalmente en niños, como consecuencia de las reiteradas quemas sin control que se dan en la zona desde hace dos años.
Las inquietudes se conocen tras un estudio llevado adelante por el Instituto de Salud Socioambiental de la UNR (Inssa), que busca elaborar los perfiles epidemiológicos de los isleños. Las entrevistas para el estudio se desarrollaron en El Espinillo.
De las primeras conclusiones se desprende que una de las problemáticas que más exponen los habitantes es la falta de asistencia sanitaria con periodicidad en la zona, con especial hincapié en niños, embarazadas y madres. “Contar con un espacio donde recibir atención en salud y coordinar en caso de ser necesario con los efectores de Rosario atención de mayor complejidad, fue una necesidad omnipresente”, se indica en el primer informe de la Clínica Ambiental Sede Argentina (Casa), que forma parte de la Plataforma de Estudios Ambientales y Sostenibilidad (Peas) de la UNR.
Al respecto, continuaron: “Las dificultades que relataron los habitantes fueron múltiples, pero se destacan la imposibilidad de conseguir turnos en los efectores de Rosario o Granadero Baigorria y la ausencia de asistencia sanitaria regular en la isla”. También manifestaron el deseo de que pueda haber profesionales de la salud en la zona en un espacio físico, como un dispensario, y que la atención regular se centre en niños y embarazadas.
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Actualmente hay un dispensario en la zona del Charigüé, aunque los vecinos que participaron de las entrevistas comentaron que no es accesible, tanto por estar lejos como por la bajante: la desaparición de arroyos y riachos hace que trasladarse por los canales internos de las islas demande mucho más esfuerzo que en otras épocas. “Los entrevistados comentan que el dispensario no siempre tiene personal o, cuando lo tiene, a veces no cuenta con los recursos materiales necesarios. Concurren a distintos efectores de la ciudad como el Hospital de Niños Zona Norte, Centenario, Eva Perón de Granadero Baigorria, Alberdi, o algún centro de salud. Parte de los problemas también radica en las dificultades que se presentan para conseguir turnos para la atención en esos efectores: comentan que deben llegar muy temprano para poder obtenerlos y que, aún así, a veces no los consiguen. Esto además se ve afectado por la dificultad de tener que cruzar el río, más complejo aún para algunas familias que no tienen embarcación propia”, agrega el informe.
La atención sanitaria se precisa con mayor interés después de dos años constantes de bajante del río, en conjunto con los incendios en distintos puntos de las islas. Desde entonces y “a pesar de que se realizaban algunas quemas en años anteriores” según narraron los vecinos, “nunca se vivieron de manera tan repetida y cercanas a la comunidad”.
Los primeros problemas de salud que refieren los habitantes son respiratorios: “Algunos manifestaban que por las quemas no se podía respirar, y hubo días que ni siquiera se podía ver por el humo y las cenizas. Algunos padres relataban que niños con broncoespasmo se vieron severamente afectados y que si esto se producía de noche no podían cruzar para recibir atención médica, lo que era desesperante”. Es en estas situaciones en las que exhibieron que “la atención en salud en el lugar no ha cambiado, y con la bajante pudo verse aún más afectada porque no pueden llegar al Charigüé”.
“Algunos entrevistados mencionaron que sufrieron marcadamente las quemas de los últimos dos años, sobre todo familias que vieron a sus hijos reagudizar problemas respiratorios crónicos como asma o broncoespasmos, y en algunos casos hasta requiriendo internación”, añade el informe.
Esto surge de las consecuencias directas de los constantes incendios en las islas. Sobre este tema, “la mayoría refirió los problemas de salud que ocasiona el humo” y “algunos habitantes mencionan que las quemas por parte de quienes crían ganado en las islas son frecuentes, pero la bajante ha incrementado el impacto de las mismas por la rápida propagación del fuego y la escasez de agua que limite los mismos”.
Bajante sin precedentes
Los isleños le dan una gran importancia a la bajante, “por el impacto directo que tiene no solo a la hora de pescar, sino al modificar los modos de vida y el acceso a un bien común indispensable como el agua. Esta bajante trae aparejados problemas económicos, sanitarios y sociales, y la duración de la misma es destacada porque los habitantes no recuerdan una igual”.
Por último, otro problema que manifestaron los vecinos fue el incorrecto manejo de residuos en la isla. “Según relatan, se producen en gran cantidad y muchas veces se dificulta cruzarlos a Rosario, sobre todo los desechos plásticos. A pesar de que realizaron jornadas de limpieza en el lugar, aseguran que “la basura producida es demasiada y, nuevamente, comienzan a verse plásticos por todos lados”.