La ciudad

En Rosario hay cinco veces menos cabarets que hace una década

Hoy en día sólo quedan tres comercios del rubro. Y en la Municipalidad estiman que tendrán cada vez menos clientes. Conjeturan que los beneficiados serán los gerenciadores de "privados".

Domingo 02 de Junio de 2013

En diez años, la cantidad de cabarets habilitados en Rosario se redujo cinco veces: la ciudad pasó de tener 15 whiskerías hace una década a sólo 3 en la actualidad. En el municipio creen incluso que estos locales tendrán cada vez menos clientes y difícilmente sigan abiertos a raíz de la polémica por el cierre de reconocidos locales del rubro como El Palacio Berlusconi y La Rosa. Es más, conjeturan que los beneficiados por la alta exposición de las denuncias contra los lugares legalmente habilitados serán los gerenciadores de "privados" y el mercado marginal de la noche, sin controles sanitarios, además de ciudades vecinas.

Los datos a los que tuvo acceso La Capital se conocen en medio de la polémica por el cierre de La Rosa sexy bar. El cese de actividades fue decretado por el municipio esta semana hasta que la Justicia resuelva la situación del local y de su dueño, Juan Cabrera, conocido como el Indio Blanco, que continúa detenido por supuesta facilitación de la prostitución y trata de personas. Según trascendió, la jueza Alejandra Rodenas tendría determinado procesarlo por esos delitos no excarcelables.

El accionar judicial disparó fuertes críticas del arco opositor en el Concejo por la supuesta ineficacia de los inspectores municipales al fiscalizar este cabaret ubicado en el corazón de Pichincha para que no tergiversara el rubro y por la conexión con un hotel alojamiento contiguo.

En ese marco, el martes serán virtualmente interpelados en la comisión de Gobierno del Palacio Vasallo el subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana, Luis Baita, y el titular de Inspección, Gregorio Ramírez, quienes defendieron la actuación del cuerpo de agentes de la Municipalidad durante estos años.

Más allá de la controversia por la situación de La Rosa, el panorama actual de los cabarets y whiskerías en Rosario no es el mejor. Por el contrario, sólo quedan tres funcionando como tal, frente a los 15 de hace una década: Las Vegas (San Martín 435), Arrow (Balcarce 379) y un tercero en Constitución 611.

Las razones del cierre a escala de estos espacios son varias. Motivos vinculados a la falta de salubridad e higiene, irregularidades con el personal y sexo explícito explican las clausuras municipales. La pérdida de rentabilidad y clientela fundamentan la decisión empresaria de bajar las persianas.

"Este rubro está contemplado en la ordenanza 7.218 de espectáculos públicos que incorpora la posibilidad de tomar una copa, la presencia de una alternadora, un show para adultos y diversión para mayores", describió Baita.

"No es un rubro —continuó— que haya crecido en Rosario en cantidad de locales habilitados durante los últimos años, todo lo contrario ha bajado fuerte, incluso si se lo compara con ciudades vecinas, de menor población".

Más aún, en la Intendencia hay quienes arriesgan que los tres locales que todavía permanecen en pie bajo el rubro cabaret-whiskería tendrán por delante semanas complicadas. "Muchos clientes que frecuentaban estos espacios ahora se guardan por la alta exposición que tuvo el tema en el último tiempo y no quieren quedar expuestos", confiaron.

El funcionario remarcó además que "los controles del municipio sobre estos locales y en general sobre la noche son permanentes y no esporádicos. En el último tiempo se sumaron nuevas exigencias, como la certificación de los contratos laborales con las alternadoras y hay otras áreas del municipio fiscalizando. Nadie puede decir que no hay controles", aseveró.

El titular de Inspección fue más allá y admitió que “probablemente ante el cierre de tantos locales habilitados de este rubro surjan varios espacios informales vinculados a lo que se conoce como privados, donde se hace más difícil ejercer el poder de contralor del Estado municipal”.

Por lo bajo, en el Palacio de los Leones otras fuentes consultadas advirtieron que de concretarse este escenario “lo más afectado será el tema sanitario ya que en los privados no hay ningún tipo de control ni cuidados sobre enfermedades de transmisión sexual”.

Y apuntaron que habrá un aumento de la demanda de este tipo de rubros en ciudades aledañas. En ese contexto, la intendenta Mónica Fein rechazó días atrás una ordenanza que prohíba los cabarets en Rosario y bregó por una norma provincial que encare el tema a escala más amplia.

La directora del Instituto Municipal de la Mujer, Andrea Travaini, reconoció que el cierre a escala de cabarets y whiskerías habilitadas “invisibiliza a las mujeres que trabajan en estos espacios”. Por ende, según la funcionaria, “gran parte del contacto formal que se tenía con las alternadoras, los controles sanitarios y las entrevistas para lograr reinsertarlas en otro empleo desaparecerán”.

Travaini contó a La Capital que el año pasado, cuando funcionaban El Palacio Berlusconi y La Rosa, el municipio llegó a rubricar los contratos de 82 alternadoras. Ahora ese número se redujo a 32.

La funcionaria destacó que esta nueva exigencia “permitió al Estado municipal tener un contacto formal con las mujeres que trabajan en estos locales. Se hacen entrevistas, se las escucha y allí surgen distintas situaciones que podían estar ocultas”.

Según la titular del Instituto de la Mujer, esto ha permitido “tener acceso a información muy valiosa para denunciar situaciones de privados ante la Justicia. Y hasta se trabaja con el área de Empleo tratando de encontrar una alternativa laboral”.

Ahora, con tan pocos locales formales habilitados y el incremento de los “privados” exentos de controles “todo esto se hace difícil de sostener”.

Travaini aclaró que “bajo ningún punto de vista desde el Instituto de la Mujer se promueve que haya sexo explícito en los cabarets ni conexión con hoteles alojamiento y mucho menos trata de personas. Sólo advertimos el impacto que generan las formas bajo las cuales se encaran políticamente estos asuntos”.

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