La ciudad

El temporal que azotó a la región se cobró una vida y numerosas pérdidas

El violento aguacero de anteanoche tuvo serias consecuencias en la región del sur santafesino, donde se precipitaron en pocas horas más de 150 milímetros de agua. 

Domingo 03 de Mayo de 2015

El violento temporal de anteanoche tuvo serias consecuencias en la región del sur santafesino, donde se precipitaron en pocas horas más de 150 milímetros de agua. La más grave fue la muerte de un muchacho de 20 años aplastado por un árbol que cayó sobre su precaria casilla, en Villa Gobernador Gálvez. También hubo evacuados por anegamientos y voladura de techos a raíz las fuertes ráfagas, especialmente en Venado Tuerto y María Teresa, donde decenas de familias debieron refugiarse en distintos centros. Las pérdidas materiales más importantes se dieron en las localidades donde cayeron piedras, algunas incluso más grandes que una pelota de golf, principalmente en Cañada de Gómez y en Correa.

El joven villagalvense Ariel Escobar se refugió de la tormenta en la casilla donde vivía en Magallanes al 1800. En el pico máximo de ráfagas y de lluvia, alrededor de las 22, un árbol se tumbó sobre la precaria estructura, lo aplastó y le provocó fracturas en el cráneo. El muchacho fue trasladado inmediatamente al hospital Anselmo Gamen, pero falleció a los pocos minutos.

En un informe oficial, el municipio, junto a los bomberos y las cooperativas de electricidad y de teléfono de Villa Gobernador Gálvez, comunicaron que se inundaron distintos puntos de la ciudad, hubo 40 árboles caídos, gran cantidad de columnas de alumbrado público afectadas, voladuras de techos y de cartelería pública, a raíz de los vientos que circulaban a 72 kilómetros por hora y de los 110 milímetros de agua caída. El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y de la provincia comenzaban ayer a brindar recursos para la atención de los damnificados.

"Estamos trabajando fuertemente en las principales zonas afectadas desde que comenzó la tormenta. Desde anoche están las cuadrillas municipales realizando los trabajos necesarios de limpieza y asistencia a los vecinos más afectados por el temporal", indicó Diego Garavano, presidente del Concejo villagalvense, quien lamentó la pérdida humana que le tocó a esta ciudad e informó que dos personas se encuentran en grave estado de salud como consecuencia de la tormenta, y que estos casos están siendo asistidos desde el municipio.

El fenómeno climático golpeó con mayor fuerza en el departamento General López, donde se estima que cayeron, en promedio, más de cien milímetros de lluvia sobre la mayoría de los 31 distritos que lo componen. Anegamientos de caminos rurales y urbanos, caída intensa de piedras y evacuados fue el saldo que se hizo más visible en Venado Tuerto, donde por al menos cinco minutos cayó granizo, mientras que 31 familias debieron ser rescatadas de sus hogares. Según los registros, llegaron a precipitarse alrededor de 80 milímetros en toda la ciudad, una cifra bastante menor que en el resto del distrito donde, por ejemplo, en Maggiolo, Chovet, Elortondo o Murphy, entre otros, las precipitaciones superaron la barrera de los 130 milímetros.

Los evacuados en Venado Tuerto son mayoritariamente de los barrios San Vicente, Iturbide y Gutiérrez. Es importante destacar que la zona sur fue la más afectada de la ciudad, primero por la pedrea y luego por la intensa lluvia. Hubo un gran despliegue de todas las áreas municipales, coordinadas por el propio intendente José Luis Freyre,

   Si bien no se registraron víctimas fatales por el impresionante meteoro, hubo cuantiosas pérdidas económicas con el anegamiento de caminos, rotura de espacios públicos o el retraso y pérdida de la cosecha de soja. También se notó, aunque no hay cifras oficiales, la crecida de las lagunas del sur santafesino como la de la Picasa y la de Melincué, las dos más importantes, y también las de Villa Cañás, Teodelina o la laguna El Hinojo de Venado Tuerto.

 

Chabás, acorralada. Cuando recién comenzaba a recuperarse de las consecuencias que dejó la inundación que sufrió hace casi dos meses, la localidad de Chabás se vio nuevamente afectada por los embates de otro temporal. Es que los 150 milímetros que descargó el diluvio sumado al agua proveniente de zonas rurales provocaron anegamientos en el casco urbano. Y si bien no se registraron evacuados, los efectos podrían haber sido aún mayores sino fuera por las bolsas de arena que distribuyó la comuna para prevenir el ingreso de agua en viviendas.

   Ante la crítica situación, el director de Protección Civil de la provincia, Marcos Escajadillo, colaboró con asistencia y recorrió junto a autoridades locales la zona afectada. “El problema no es la lluvia, sino la gran cantidad de agua que está viniendo de los campos y no tenemos forma de parar”, dijo a La Capital entre preocupación e incertidumbre el jefe comunal, Osvaldo Salomón. Aseguró que “la situación es peor a la vivida en el temporal anterior porque ahora llovió torrencialmente en todo la región y Chabás quedó literalmente rodeada por más de diez kilómetros de agua que vienen bajando”.

   La tormenta también provocó inconvenientes en Casilda donde hubo anegamientos de calles y varios sectores estuvieron sin luz. Se temía ayer por la fuerte crecida del arroyo Candelaria que atraviesa la ciudad y que desbordó en la zona del puente sobre bulevar Tomat, cuya arteria debió ser cortada al tránsito por precaución, así como en su cruce por Cerrito y en la intersección con la ruta 33, donde ayer el tránsito estaba restringido. Uno de las barrios más perjudicados fue Nueva Roma donde, sin embargo, sólo fue evacuada una familia.

   El corredor vial de la 33 además se vio afectado en otros tramos donde el agua atravesó la cinta asfáltica y debió interrumpirse la circulación como sucedió entre Sanford y Chabás, así como en áreas inundables de Pujato y Zavalla, y en el kilómetro 685 de Firmat.

   En San José de la Esquina también el temporal se hizo sentir, con la particularidad de que la lluvia fue acompañada de una copiosa granizada. En sólo una hora, de 20 a 21, se desató una fuerte tormenta de agua, viento y granizo que causó numerosos perjuicios, y que movilizó la acción conjunta de bomberos y empleados comunales, tratando de mitigar los problemas.

   La enorme cantidad de piedras caídas se transformó en bloques de hielo que obstruyeron desagües e hizo que muchas casas se inundaran. Algunas familias abandonaron sus hogares y otras más fueron evacuadas ante la imposibilidad de parar la inundación y por el peligro que representaba la electricidad, habida cuenta que hasta ese momento no se había cortado. El trabajo de los empleados de la comuna recogiendo ramas parecía interminable: muchos árboles sufrieron la furia del viento y la pedrea, lo mismo que los pájaros —gorriones, torcazas, palomas y tordos, entre otros— que ayer por la mañana aparecieron muertos en la vía pública y las plazas.

Aislados. Arroyo Seco no escapó a las consecuencias de la tormenta, que dejó barrios anegados y la imposibilidad para muchos vecinos de poder salir de sus casas. Incluso, en algunos sectores los propios pobladores debieron cortar la circulación de las calles porque el oleaje que se generaba por el paso de los vehículos provocaba que el agua ingresara al interior de sus casas. “Esto pasa cada vez que caen un par de gotas en la ciudad de Arroyo Seco”, se quejó una mujer en Facebook.

   Uno de los barrios más castigados es El Ombú, donde se inundaron viviendas, por lo que varias familias quedaron aisladas al menos hasta ayer pasado el mediodía. “Otra vez la lluvia, otra vez la misma imagen, otra vez sin respuestas”, fue el mensaje que escribió una de las vecinas del paraje, cuyos moradores reclaman al municipio que realice trabajos de zanjeo en todo el sector. “Esto se soluciona con trabajos, con limpieza de cunetas, zanjeos; para que la gente que vive aquí tenga una vida digna y sin que cada vez que llueva nos inundemos, que no se nos moje la ropa ni perdamos lo poco que tenemos”, renegó una moradora del lugar.

Pedrea. La población de Cañada de Gómez no salía de su asombro poco antes de las 21 del viernes, cuando una precipitación de grandes bolas de granizo cayó sobre la ciudad, causando no sólo daños en el arbolado y automóviles, sino que alcanzó e hirió a algunos desprevenidos y a quienes se desesperaron por proteger sus vehículos y bienes de las piedras de hielo de más de cinco centímetros de diámetro. Minutos después, el mismo fenómeno se produjo en Correa, con similares características: lunetas y vidrios rotos y membranas asfálticas rotas, entre otros daños.

   Sólo dos familias cañadenses debieron abandonar sus viviendas, que se anegaron al igual que varios domicilios de la ciudad. Es que la gran cantidad de hojas que se desprendieron por el otoño impidieron el desagote de sus techos y sus patios, y este mismo fenómeno generó la obstrucción de bocacalles, lo cual ocupó por largo tiempo al personal municipal con tareas de limpieza.

   Desde el municipio reconocieron estos inconvenientes en los desagües, aunque destacaron sin embargo que “las obras hídricas de defensa funcionaron muy bien, a pesar de los 150 milímetros que cayeron en el lapso de tres horas. Además de la presa retardadora, que una vez más protegió a la ciudad, otras obras como el canal oeste de defensa de la ciudad a la altura de la Granja Helvética o Moreno al norte de la ruta —el canal que emboca en el túnel— actuaron muy bien”.

Cordón. En la zona del cordón industrial al norte de Rosario no se registraron mayores trastornos, si bien hubo anegamiento de calles a raíz de los 50 milímetros aproximados que cayeron en poco tiempo. La localidad más afectada fue Fray Luis Beltrán, donde algunos vecinos del sudoeste de la ciudad no repararon en mojarse y montaron una protesta con quema de gomas frente a la casa de la intendenta Liliana Canut, a la altura de la calle Riccheri, en reclamo de asistencia a 35 familias damnificadas y obras de prevención de inundaciones.

   La movilización se levantó a las 7.30 de ayer, tras un acuerdo de movilizar maquinaria que libere la zona afectada por las lluvias.

 

Carcarañá: esta cortado el puente de la ruta 9

A dos días de habilitado sólo para automóviles y transporte de pasajeros, el puente de la ruta 9 que une Carcaraná y Correa en forma paralela a la autopista a Córdoba, se desbordó nuevamente y el tránsito está cortado. La estructura, que resultó muy dañada tras la última inundación a fines de febrero y marzo últimos, había sido reparada por personal de Vialidad Nacional en la base, pavimento, barandas y banquinas. También la ruta 33 debió ser interrumpida en distintos tramos, por desbordes hídricos.

"Lo que ocurrió con el puente de la ruta 9 es el fiel reflejo del fenómeno climático del viernes por la noche y madrugada del sábado, porque en doce horas el río Carcarañá superó la carpeta asfáltica, tal como pasó en la inundación anterior, en marzo pasado. La diferencia con ésta, es que al desborde del curso de agua se sumó el desagote de los campos, pero las consecuencias son las mismas: algunas familias del barrio Formoseño debieron ser evacuadas y alojadas en el Parque Sarmiento", comentó a La Capital el titular de Protección Civil provincial, Marcos Escajadillo.

El funcionario destacó que, también a diferencia del último anegamiento hace dos meses, "esta vez el agua del río Carcarañá se está escurriendo con mayor fluidez".

Producción: Lizi Domínguez, Gustavo Orellano y Carlos Walter Barbarich
 

 

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