La ciudad

El debate por la playa subterránea terminó con denuncias e insultos

El socialismo no logró que el Concejo avalara los pliegos para licitar la ejecución de las obras. Boasso denunció que la propuesta estaba hecha a medida de un inversor privado.

Viernes 09 de Diciembre de 2011

En una sesión que muchos calificaron como "el papelón del año", el Concejo Municipal no avaló el proyecto para construir cocheras subterráneas en la plaza San Martín. Los pliegos de licitación propuestos por el Ejecutivo deberán volver a analizarse en las comisiones del legislativo local; un acuerdo al que se llegó después de un ríspido debate donde no faltaron gritos, insultos ni denuncias de maniobras para favorecer a una de las empresas interesadas en ejecutar los trabajos a cambio de explotar por 35 años el negocio.

Todo esto sucedió entrada la madrugada de ayer, después de que se aprobaran otros dos temas polémicos: la sesión de facultades para aumentar la tarifa del transporte y la urbanización de 488 hectáreas de Nuevo Alberdi (ver página 4). El último de los proyectos en el temario era la declaración de interés municipal de una de las iniciativas privadas presentadas para la ejecución, mantenimiento y explotación de un complejo de cocheras subterráneas en la céntrica plaza San Martín.

Dos empresas habían hecho su oferta: Ingeconser, desarrolladora del emprendimiento Ciudad Ribera, y la constructora local Lancer, vinculada a la firma de servicios financieros Unión Provincial. La primera proponía un parking en dos niveles, con capacidad para 780 vehículos; la segunda una playa de 470 plazas. El expediente llegó al Concejo con un dictamen del Ejecutivo avalando la iniciativa de Ingeconser y los pliegos para licitar la obra.

El tema ya había disparado desavenencias y la oposición había planteado dos reparos: uno formal, relacionado con que estaba vencido el plazo para tratar el proyecto; y otro de fondo, ya que la propuesta preveía la explotación del estacionamiento por 35 años cuando la ordenanza de iniciativa privada no contempla más de 20.

Aun así, sobre las dos de ayer, la socialista Clara García defendió la propuesta. Explicó las virtudes del proyecto "que prevé el doble de plazas y soluciona los ingresos por las veredas de enfrente sin extraer árboles", sostuvo. Y propuso no tratarlo como iniciativa privada (donde el desarrollador tiene más puntaje), sino aprobar los pliegos para licitar la obra.

Sin palabras. García casi no terminó su exposición. El radical Jorge Boasso explotó a los gritos. "Los puteé a todos, por la indignación y la furia que me causó ver el acto de corrupción que se pretendía consumar", reconoció horas después. "El pliego de la licitación era prácticamente una copia de la presentación de la empresa. Un traje a medida para entregarle la obra", disparó.

Después abandonó la sesión, pero las críticas siguieron. "El apuro del oficialismo para aprobar al proyecto fue injustificado y de total falta de transparencia -apuntó el concejal justicialista Diego Guiliano-. Por lo menos se cometieron tres irregularidades: se pretende tratar una iniciativa con plazo vencido, se plantea una explotación por 35 años cuando el tope de la ordenanza es de 20 y se pide aprobar sobre tablas una licitación para un proyecto de inversión por 80 millones de pesos, en la última sesión de un Concejo que se va. En cualquier lugar del mundo, son cosas que siembran sospechas". En esa sintonía opinó la edila María Eugenia Bielsa (Encuentro por Rosario), quien habló de irresponsabilidad al referirse a la iniciativa sobre tablas.

Los concejales del Frente para la Victoria, Norma López y Arturo Gandolla, sumaron más objeciones. Advirtieron que la idea también carecía de estudios de impacto ambiental que estableciera "análisis de suelos, vibraciones y calidad del aire", entre otras cuestiones.

Finalmente, en una votación a mano alzada, se decidió volver el proyecto a comisión para que sea la nueva composición del cuerpo la que decida avalarlo o no. Para esa altura, ya eran las 4 La última sesión ordinaria del año había concluido, pero la polémica recién comenzaba.

“No podemos esperar 20 años más por las cocheras”

El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Fernando Asegurado, salió ayer a defender la actuación de los ediles socialistas durante la polémica sesión del Concejo y el proyecto presentado para la construcción de cocheras subterráneas en plaza San Martín. “El show tiene que tener un límite. No se puede mezclar todo, descalificar a todo el mundo, ni generar un marco de sospecha cuando no se coincide con una iniciativa”, sostuvo y recordó que “hace 12 años” que la ciudad está discutiendo la construcción de cocheras subterráneas. “No podemos esperar 20 años más para tenerlas”, enfatizó.
  El titular de la cartera política de Miguel Lifschitz, que continuará en su cargo durante la intendencia de Mónica Fein, cruzó duro la actuación de algunos sectores de la oposición tras el rechazo a la propuesta de aprobar los pliegos de licitación para la ejecución y concesión de la megaplaya de estacionamiento. “Durante toda la campaña, todos los candidatos a intendente hablaron de la necesidad de aportar proyectos para mejorar la movilidad en la ciudad y garantizar la sustentabilidad del tránsito y el sistema de transporte. Y todos propusieron la construcción de cocheras subterráneas”, señaló.
  La iniciativa presentada al municipio por el grupo Ingeconser —que ayer el Concejo decidió volver a comisión— prevé la construcción de un estacionamiento en dos plantas, con una superficie de 20 mil metros cuadrados y capacidad para 780 vehículos. “Es destacable que sectores interesados en invertir en estos proyectos puedan consensuar proyectos con el municipio. Porque son inversiones a muy largo plazo, difíciles de proyectar en Argentina”, indicó.
  De acuerdo a la iniciativa, la obra demandará una inversión de 80 millones de pesos, con un plazo de recuperación de 35 años. “El monto representa el 40 por ciento del presupuesto destinado este año a obras públicas, en un emprendimiento que va a dar trabajo y servicios a miles de usuarios. Hay que mirarlo en ese contexto, no como discusión de posicionamientos políticos en el Concejo, sino como un tema central para Rosario”, concluyó Asegurado.

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