La presidenta de Aguas Santafesinas (Assa) Anahí Rodríguez trazó un panorama crudo y sincero en relación a la herencia de la empresa una vez que asumieron el pasado 15 de diciembre. La funcionaria admitió que Rosario tiene 10 mil reclamos pendientes de usuarios en ser resueltos.
"Hay 6 mil veredas sin reparar, de las cuales la mitad fueron dejadas en mal estado desde hace meses y se constataron 700 fugas de agua lo que exigió aún más en este verano a la planta potabilizadora de Arroyito. La realidad es que estamos complicadísimos, teníamos un retraso de un año, un desastre que ahora intentamos solucionar con licitaciones que irán a reparar veredas, cerrar fugas y atacar el problema de los reclamos pendientes. Además en unos días licitamos la instalación de 30 mil medidores todos de plásticos que irán en una caja tapada con cemento para que no se las roben", adelantó la titular de la empresa sanitaria.
El diagnóstico de la titular de Assa es lapidario en relación a la herencia recibida. "Teníamos un retraso de un año, no había presencia en la vía pública, sin señalización, ni cuadrillas, ni renovación de red, roturas en veredas, calzadas, un desastre", graficó.
Con una rápida licitación llegaron los corralitos y vallas de mayor envergadura, pero aún resta mucho por hacer. "Contabilizamos 700 fugas, y con la planta de Arroyito al máximo. Empezamos a tapar las perdidas. Y quedan 3 mil quejas de veredas rotas que arreglamos el desperfecto y no fuimos a tapar. Pero en Rosario hay un total flotante de 10 mil reclamos de usuarios pendientes. Un número histórico que Assa nunca registró como antecedente. Se acumuló todo", ahondó Rodríguez.
Se trata de registros "delitantes" porque se suman miles y miles de quejas por falta de agua, robo de medidores, instalación de nuevos, nuevas conexiones de agua y cloacas que hace meses que están sin solución. "Los problemas más complicados en vía pública son prioridad y lo estamos coordinando con la Municipalidad para trabajar en conjunto", destacó la funcionaria.
En paralelo se está reactivando lo que se denominan "obras modulares" en la renovación de la red. Y en breve, empezará un plan de contingencia para estas primeras 3 mil veredas defectuosas que se distribuyen a lo largo y ancho de la ciudad. "Lo que rompimos no se volvió a arreglar y es tiempo de hacerlo", mencionó al remarcar que quedan otras 3 mil pendientes. "Nos llevará un tiempo hasta llegar a estándares normales de atención al usuario".
Cuando La Capital le preguntó si estas fugas, provocan o contribuyen al caos vehicular en las calles rosarinas, la titular de Assa admitió: "Es una carrera de postas, el casco antiguo está deteriorado. Esto implica recursos, somos muy conscientes del desafío que estamos atravesando y que la prioridad tienen que volver a ser los clientes".
Otras de las causas del retraso en las obras de reparación, se encuentran en la falta de aumento en las tarifas, pese a que los insumos están dolarizados y con un sistema de acueductos "muy deficitarios". "Buscamos que el cambio se vea lo más pronto posible y que pese a la inflación de enero volvió a desvirtuar el aumento aprobado (190 por ciento para el segundo bimestre y 50 por ciento para el tercer bimestre). Esperamos avanzar en un esquema más favorable", destacó.
Otra deuda a saldar con una parte de los usuarios será la instalación de medidores de plástico empotrados al piso y tapados con cemento como sistema antivandálico para evitar la ola de robos. "Es una licitación de 30 mil medidores, en un contexto donde hay un 20 por ciento de nuestros usuarios que lo usan sobre una total de 400 mil cuentas", finalizó Rodríguez.