Por José Soler / DPA
Un español será de nuevo el encargado de guiar a los jesuitas en momentos turbulentos. Los
superiores de la Compañía de Jesús, la orden masculina más numerosa e influyente de la Iglesia
Católica, eligieron ayer en cónclave secreto en Roma como su general a Adolfo Nicolás, misionero
activo en Japón desde hace 40 años y hasta ahora el máximo responsable de la organización religiosa
en Asia Oriental.
Nicolás, de 71 años y natural de Palencia, sustituye al holandés
Peter-Hans Kolvenbach como líder de casi 20 mil jesuitas en los cinco continentes. El prepósito
general jesuita, conocido también como “Papa negro” por su sobria sotana oscura y el
poder que se le atribuye en la Iglesia, ejerce el cargo de manera vitalicia, pero Kolvenbach
decidió renunciar debido a su avanzada edad -está próximo a cumplir los 80 años- y para dejar paso
a un nuevo líder capaz de reformar la Compañía en medio de la crisis que atraviesa.
Tiempos difíciles. Kolvenbach había tomado en 1983 el relevo del carismático español Pedro
Arrupe, quien tuvo que sacar adelante la orden en medio de fuertes enfrentamientos con Juan Pablo
II por el apoyo de numerosos jesuitas en América Latina al por entonces floreciente movimiento de
la Teología de la Liberación.
Ahora, el recién elegido general español tendrá que llevar el timón en
momentos en los que la falta de vocaciones hace cada vez más difícil a la Compañía fundada por San
Ignacio de Loyola atender convenientemente todas sus iniciativas educativas, pastorales y
asistenciales a nivel mundial, entre ellas 207 universidades, 715 colegios, 27 emisoras de
televisión, 199 revistas, 279 centros de espiritualidad, 324 centros sociales y 2000 parroquias.
El nombre de Adolfo Nicolás no aparecía en ninguno de los pronósticos
difundidos antes del comienzo de la actual Congregación General de la orden en Roma, en la que
desde el pasado 7 de enero participan 226 superiores regionales procedentes de todo el mundo.
Algunos de ellos abogaban por la elección de un jesuita del Tercer Mundo, de países en los que la
orden goza de gran vitalidad.
No obstante, Nicolás viene de trabajar en una región en la que la
Compañía de Jesús goza tradicionalmente de gran presencia. Fue precisamente San Francisco Javier,
el principal aliado de San Ignacio, quien llevó la orden a la India y Japón.
Ordenado en Japón. Según la biografía difundida por los jesuitas, su nuevo general, el
sucesor número 29 de San Ignacio, habla español, japonés, inglés, italiano y francés. Fue ordenado
sacerdote en Japón en 1967, posteriormente estudió semiología en la Universidad Gregoriana de Roma
y entre 1971 y 2002 fue catedrático de Teología en la Universidad Sofía de Tokio. Responsables de
la orden aseguran que es una figura próxima al espíritu renovador de Arrupe.
Pese a la crisis de vocaciones, que más allá de los jesuitas afecta a
numerosas organizaciones religiosas tradicionales de la Iglesia, Nicolás se hace cargo de la orden
con casi cinco siglos de existencia en momentos en los que han pasado a la historia las disputas
con el Vaticano y en los que Benedicto XVI se apoya de nuevo en lo que solía ser la principal
“milicia” del Papa.
El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, es ahora un jesuita, en
sustitución del miembro del Opus Dei Joaquín Navarro-Valls, y por primera vez en la historia un
jesuita ha recibido un nombramiento episcopal en España, Juan Antonio Martínez Camino, obispo
auxiliar de Madrid.
Los participantes del cónclave, que aún se desarrolla en la sede central
jesuita de Borgo Santo Spirito, junto al Vaticano, serán recibidos en audiencia por el Papa el
próximo 21 de febrero. l





























