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Nueva Zelanda suma 70 muertos y desesperación: "Los gritos salen de entre los escombros"

Un terremoto de 6,3 grados de magnitud ocurrido a las 12:51 (20.51 del lunes en la Argentina) en Christchurch, la segunda ciudad en importancia del país, dejó al menos 70 muertos, cientos de heridos y a la población en estado de shock. Siete adolescentes argentinos sobrevivieron a la catástrofe. Fotogaleria: imágenes del sismo

Jueves 24 de Febrero de 2011

El centro de Christchurch se halla reducido a escombros tras el grave terremoto que azotó la segunda ciudad más grande de Nueva Zelanda. Sus habitantes están en estado de schock: al menos 70 muertos, decenas de personas atrapadas bajo los escombros y escenas propias de una guerra.

Desde la torre de la catedral de la ciudad, de más de 100 años de antigüedad, queda sólo un montón de escombros. Las ruinas son un triste símbolo de la devastación provocada hoy por el terremoto. Hasta tarde en la noche se podían escuchar los gritos de los atrapados entre los escombros, relataban los testigos.

La alemana Sabine Cook se encontraba fuera en su automóvil y se sintió “como en el puño de un gigante, perdiendo totalmente el control”. Los habitantes de la ciudad y visitantes reaccionaron con un enorme sobresalto cuando a las 12:51 horas (local) el suelo tembló con tanta violencia.

“Todo el edificio se balanceó con violencia y el ruido era increíble”, contaba el médico australiano David Malouf a medios extranjeros, que se encontraba en su hotel cuando ocurrió el sismo. “Era como si hubiera pasado rápidamente un jet de reacción”. Cook vio la destrucción con sus propios ojos: cristales de ventanas destruidos, edificios dañados personas gritando en la calle... “Si no tuviéramos dos perros habríamos tomado el primer vuelo en cuanto reabriera el aeropuerto”, dijo.

Pip Ramby sobrevivió al horror pese a encontrarse en un séptimo piso en el momento del siniestro y a caérsele el edificio de oficinas. “Eramos diez en una sala de conferencias cuando ocurrió”, contó a la radio neozelandesa. “Llegar a la puerta era imposible y perdimos toda la orientación. Cuando el suelo dejó de temblar, nos dimos cuenta de que el edificio se había derrumbado y estábamos prácticamente a niel del suelo.

Tobi Emery sobrevivió dos veces, como contó en televisión. Primero pasó seis horas en una sala de espera de una consulta médica derruida y luego, poco antes de que los equipos de salvamento aparecieran, se provocó un incendio. Pese a las nubes de humo, logró escapar a tiempo.

La australiana Anne Voss tuvo menos suerte. Se protegió bajo su escritorio del edificio Pyne-Gould, fuertemente dañado, antes de que el techo de su oficina cayera encima. Con una mano tomó su teléfono móvil, llamó a su hijo y a la emisora de televisión australiana Seven. ”Estoy atrapada“, dijo con voz temblorosa. ”Puedo escuchar a los otros gritar, pero no salgo, apenas puedo moverme“. Los periodistas le aseguraron que la ayuda estaba en camino. ”Gracias a dios“, dijo Voss.

En el edificio de la televisión se cree que había aún 50 personas atrapadas. Desde un edificio cercano gritaban los atrapados para hacerse oir, contaban testigos. Unos 200 cooperantes están trabajando para ayudarlos. Los equipos de rescate se encuentran también con hallazgos horripilantes: cerca ya se instaló una tienda de campaña provisional para albergar a los muertos.

Las autoridades están preocupadas por el destino de un grupo de estudiantes japoneses que estaban en una cafetería de la ciudad cuando ocurrió el sismo. Nueve fueron salvados, según informaciones procedentes de Japón, mientras con otros doce no se pudo establecer contacto alguno.

Ya caída la noche, más de 50 cooperantes expertos en terremotos siguen rastreando los escombros con ayuda de perros. ”La gente lucha por sobrevivir, pero sigue habiendo muchos que se juegan la vida por otros“, decía el alcalde Bob Parker. Para muchas de las víctimas atrapadas, ésta será una larga noche en la incertidumbre.

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