El denominado "niño sicario mexicano" Edgar Jimenez Lugo, alias "El Ponchis", salió ayer de prisión tras haber cumplido la mayor parte de una condena de tres años. Fue enviado de inmediato a Estados Unidos debido al peligro que corría su vida en México.
Jimenez confesó tras su captura en México en diciembre de 2010 que asesinó y degolló a varias personas desde los 11 años, cuando fue reclutado por el cártel del Pacífico Sur, una célula que se originó en el cártel de los Hermanos Beltrán Leyva.
El gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez, dijo que el menor de 17 años no fue extraditado sino enviado a Estados Unidos porque tiene nacionalidad de ese país.
"Su rehabilitación fue notable, dejarlo en México, en Morelos, era muy peligroso para su vida. Él sabía que era muy difícil que sobreviviera por todo lo que sabe y todo lo que hizo, lamentablemente", señaló el gobernador a un telenoticiero desde Chile, donde participa en una reunión con líderes latinoamericanos.
Ramírez afirmó que el joven, acusado de homicidio calificado, delincuencia organizada, portación de armas de guerra exclusivas de las Fuerzas Armadas y posesión de drogas, fue enviado a San Antonio, Texas, pero que por su seguridad no darán mayores detalles de dónde estará.
"Yo sé que va a San Antonio, a un lugar de Texas, él va a ser atendido, hemos trabajado con mucha discreción el tema y no podemos decir nada. Pero fue tratado con respeto a sus derechos humanos", afirmó.
La juez que llevaba el caso detalló que antes de ser enviado a Estados Unidos, el menor presentó una solicitud a la embajada de este país pidiendo su traslado a Texas, donde se encuentra su familia.
"La autoridad migratoria hizo ese contacto con la embajada, aunque se vuelve a aclarar que el adolescente había hecho una solicitud de manera directa a las autoridades consulares en una visita que se había realizado al Centro de Ejecución de Medidas para Adolescentes la semana pasada", dijo Rosalía Martínez de León, jueza de medidas sancionadoras.
Agregó que tanto la tutora del menor como otro familiar respaldaron la decisión y pidieron al Tribunal de Justicia para Adolescentes (Tuja) proteger la identificación de Jimenez, así como el proceso de su liberación.
Jimenez salió de prisión la madrugada de ayer en medio de un fuerte dispositivo de seguridad que lo trasladó al Instituto Nacional de Migración en Ciudad de México.
Fuentes oficiales en el estado de Morelos precisaron que cerca de la 1:30 horas Jiménez obtuvo su libertad por haber observado "buena conducta" en el Centro de Ejecución de Medidas Privativas de la Libertad para Adolescentes (Cempla).
Desde la noche del lunes, decenas de policías custodiaron el Cempla ante la posibilidad de que estuviera en riesgo su integridad física.
Cinco patrullas custodiaron la salida de "El Ponchis" y su ingreso a la capital del país, donde se revisó su calidad migratoria y fue enviado a Texas, debido a que carece de acta de nacimiento mexicana y está registrado en Estados Unidos, país donde vive su madre.
Jiménez cumpliría su condena de tres años de prisión el próximo 3 de diciembre. Sin embargo, las autoridades consideraron que ante su buena conducta podría ser dejado en libertad siete días antes del plazo.
Las autoridades de Morelos indicaron que el joven podrá continuar su reincorporación a la sociedad en San Antonio mediante una institución de asistencia que le dará un tratamiento distinto a un proceso penal.
"El niño sicario" inició su carrera delictiva a los 11 años en el cártel del Pacífico Sur y a los 13 años y medio fue detenido por el Ejército Mexicano junto con sus hermanas Erika y Elizabeth, cuando pretendían tomar un vuelo a Tijuana.
Al servicio del cártel del Pacífico
El joven fue detenido cuando tenía 13 años, luego de confesar que había decapitado a cuatro hombres que terminaron colgados en un puente vehicular en la Autopista del Sol. Su caso generó conmoción entre los mexicanos, no solo por su corta edad al momento de cometer los delitos, sino por la crueldad de sus actos. “El Ponchis” trabajaba para Julio Jesús Radilla, un integrante del cártel del Pacífico Sur que le pagaba 3.000 dólares por cada asesinato.