Rosalindha, la beba haitiana de un año y medio adoptada por un matrimonio argentino, llegó al país tras el terremoto que azotó la isla caribeña el 12 de enero pasado. Sus padres, Carina Valdés y Darío Pacheco regresarán junto con la niña a la provincia de Mendoza, de donde son oriundos. Se trata del primero de los menores adoptado que puede viajar a la Argentina.
Según el diario Uno de Mendoza, Carina y Darío tenían listos los papeles de adopción, pero luego del terremoto la documentación se perdió y el juez que autorizó el trámite murió en la catástrofe. Mientras tanto, Rosalinda fue trasladada a un orfanato en Estados Unidos por problemas de salud.
Días después de la tragedia, apareció entre los escombros una copia del acta de adopción pero no fue aceptada por la Cancillería Argentina, por lo que los padres de la niña viajaron a Estados Unidos para destrabar el conflicto legal.
La flamante familia arribó hace instantes al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y por la noche llegarán a su provincia donde los esperan otros cuatro hijos adoptivos.
Éste es el primer niño haitiano adoptado por una familia argentina que puede volver al país tras el terremoto, debido a que en el caso internvino el consulado estadounidense, en lugar del argentino.
En tanto, 14 familias argentinas siguen aguardando a sus hijos haitianos adoptivos, varados en la isla tras el terremoto. La semana pasada, un grupo de padres viajó al país caribeño para intentar acelerar los trámites, ya que desde el gobierno nacional no tuvieron ninún tipo de respuesta.
Mariela Cavana contó que su marido es uno de los padres que viajó a la isla y ya está viviendo con su hijo Makender, de dos años y medio, en el orfanato donde está alojado el niño.
Mariela contó que la directora de la institución está juntando toda la documentación necesaria para intentar permitir que los niños se reunan con sus familias sin la autorización necesaria del Gobierno argentino. "Estamos tratando de ver cómo hicieron otros países", detalló.
Mientras tanto, los padres que viajaron están viviendo en el orfanato con los menores y "no van a volver hasta que puedan traerlos al país", aseguró Mariela. Si bien ya no duermen a la intemperie, están ubicados en un edificio sin luz y con un baño para 100 personas.