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Escándalo en la asunción de un obispo acusado de encubrir a un pederasta

Fue designado por el Papa a pesar del cerrado rechazo de parte de la feligresía del sur trasandino. Protestas y enfrentamientos en Osorno, a 945 kilómetros al sur de Santiago de Chile.

Domingo 22 de Marzo de 2015

El designado obispo de la ciudad chilena de Osorno, Juan Barros, asumió ayer oficialmente su cargo en medio de protestas de fieles que aseguran que el sacerdote encubrió actos de pedofilia.

Osorno está a 945 kilómetros al sur de Santiago de Chile, y a 232 kilómetros al oeste de San Carlos de Bariloche.

"Juan Barros, no somos tu rebaño", lo abucheó un grupo de manifestantes, estimado en más de 600 personas, según informó la policía que desde temprano desplegó un fuerte contingente para resguardar el orden en las afueras de la catedral San Mateo, donde se realizó al ceremonia de asunción al cargo, una celebración inusualmente breve en la que el flamante prelado pronunció solo las oraciones de fórmula, sin dar un sermón.

Numerosos manifestantes lograron ingresar a la iglesia y consiguieron por momentos interrumpir la ceremonia con gritos y portando carteles en los que le exigían al obispo que se marchara. Ante el caos reinante, Barros sólo pronunció unas frases en el momento de la consagración, cuando levantó la hostia. No hubo las tradicionales lecturas religiosas ni impartió la comunión, lo que acortó la ceremonia en unos 30 minutos.

"Hemos pedido a todas las instancias de que se vaya pero nadie nos escucha", dijo una mujer a radio Cooperativa, enfrente de la catedral de Osorno, donde también se produjeron algunos enfrentamientos entre partidarios y opositores del religioso.

Juan Barros, quien fue designado obispo el 15 de enero pasado, es acusado por víctimas de abusos sexuales a manos de religiosos de haber observado los atropellos que cometía el sacerdote Fernando Karadima, recluido de por vida por orden del Vaticano.

En días previos a la ceremonia de entronización de Barros, organizaciones como el Movimiento Laico OLA, que dirige Juan Carlos Claret, confesó que existía "preocupación" en la comunidad católica por la designación del religioso.

Por su parte, la Congregación de los Sagrados Corazones también cuestionó su investidura: "El nombramiento de monseñor Juan Barros como obispo de Osorno nos ha dejado perplejos", dijo el superior provincial de la orden, Alex Vigueras, en el sitio web de su comunidad.

Sin embargo, monseñor Barros ha asegurado que jamás supo de los hechos de que se le acusan. No obstante el rechazo a la designación papal, el nuncio Apostólico en Chile, Ivo Scapolo, respaldó el nombramiento.

A la ceremonia asistieron sólo 15 de los 35 obispos de la Conferencia Episcopal de Chile y una veintena de los 35 sacerdotes de la ciudad, y se ausentaron todas las autoridades de Osorno, además casi todos los laicos.

Sólo cuatro de los 20 curas eran de Osorno y que los restantes fueron llevados desde la cercana ciudad de Temuco.

La celebración contrastó fuertemente con un acto similar en enero, cuando asumió el obispo en Arica, monseñor Moisés Atisha. La catedral de esa norteña ciudad chilena estaba repleta con más de 2.000 personas, incluidos el arzobispo de Santiago y el presidente de la Conferencia Episcopal chilena, cardenal Ricardo Ezzati, así como sacerdotes, diáconos y obispos de todo el país.

Contra toda tradición, las puertas de la catedral de Osorno estaban ayer cerradas y los invitados a la ceremonia entraron por un costado del templo.

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