Una operación internacional de rescate continuaba anoche buscando a veinte 20 tripulantes desaparecidos tras el hundimiento de su barco ante la costa del Líbano. La nave, el Danny II, perteneciente a la compañía naviera Falcon Point International, había zarpado de Montevideo el 29 de noviembre con unas 10.000 ovejas y 20.000 vacas con destino al puerto sirio de Tartus.
Hasta ahora se recuperaron 11 cadáveres, incluidos el del capitán británico del carguero Danny F II. El barco de bandera panameña se hundió la noche del jueves en la costa libanesa a 11 kilómetros de Trípoli con 83 personas a bordo.
Unas 45 personas fueron rescatadas, entre ellas cuatro tripulantes uruguayos y un brasileño, mientras otros 11 náufragos lograron salvarse por sus propios medios.
Se cree que la mayor parte de la tripulación eran paquistaníes y filipinos, pero también había oriundos de Rusia, Australia, Líbano, Siria y Reino Unido.
En la acción de búsqueda participan nueve naves de la Marina libanesa y tres barcos de la misión Unifil, que se encargan de vigilar la costa del Líbano para evitar el contrabando de armas.También colaboran dos helicópteros británicos enviados desde Chipre, además de un buque de guerra italiano.
Un funcionario militar libanés explicó que la misión de rescate es especialmente difícil debido “a las grandes olas y porque hay un montón de animales muertos flotando en el agua”.
“Todos los sobrevivientes que fueron trasladados a un hospital llevaban chaleco salvavidas”, indicó un voluntario de la Cruz Roja. Muchos de ellos se encuentran en estado de shock y sufren cortes o golpes, añadió.
Uno de los supervivientes uruguayos, Guillermo Ríos, confirmó a radio El Espectador de Montevideo que sus compatriotas Juan Pablo Acosta, Nicolás Achard y Ruben Darío Perdomo “se encuentran bien”.
“El barco había hecho una travesía normal de 20 días, llevando miles de animales, pero llegado al puerto de Tartus las autoridades portuarias de esa ciudad siria no lo dejaron entrar porque, afirmaron, no tenían espacio (en el puerto)”, dijo el embajador uruguayo en el Líbano, Jorge Luis Juré.
El buque regresó a alta mar “donde los marineros procedieron a su limpieza” y al parecer fue durante esta operación cuando comenzaron los problemas que lo hicieron naufragar.
El brasileño Vitor Pinheiro de Melo, sobreviviente del accidente, relató en una entrevista telefónica al portal G1 que había visto “a gente gritando, pidiendo socorro, y a animales flotando”.
“El mar estaba revuelto y me quedé dos horas agarrado a una tabla hasta ser ubicado por los equipos de rescate”, añadió.
Pinheiro de Melo afirmó que el accidente ocurrió durante los trabajos de limpieza interna del buque. Para ello, los tripulantes inclinaron el barco, pero no lograron equilibrarlo. l (DPA)































