La Región

Hace diez años se inauguró el Complejo Los Tiburones

Es el lugar para nadadores con o sin discapacidad que es único en América latina. El grupo cumple dos décadas de labor en marzo.

Martes 05 de Diciembre de 2017

El Complejo Integral para personas con discapacidad Los Tiburones cumplirá mañana 10 años de su inauguración como espacio abierto a la comunidad, que se sumó a la tarea que ya venía desarrollando hacía mucho el grupo de Arroyo Seco, pronto a cumplir, en marzo de 2018, dos décadas de vida.

"Estamos muy felices de haberlo concretado. Arroyo Seco debe sentirse orgullosa, porque desde hace 10 años funciona la primera institución pública de América latina que trabaja con este programa de integración total entre personas con y sin discapacidad, durante todas las horas, durante todos los días. Lo que el mundo ha dicho que hay que hacer, en Arroyo lo estamos haciendo y ya cumplimos 10 años", manifestó el mentor del grupo Los Tiburones, Patricio Huerga.

El Complejo Integral es un lugar de encuentro, de integración social, de fomento de las actividades físicas, deportivas, culturales y recreativas, principalmente dirigido a las personas con discapacidad, pero abierto a toda la comunidad. "Ahí reside lo novedoso y original de la tarea, ya que todos tenemos capacidades diferentes, lo bueno es compartirlo", afirman desde el grupo, y acotan "el Complejo es un lugar para disfrutar juntos el valor de la diversidad. Es lo que tiene que quedar perfectamente claro, el objetivo principal".

Cabe destacar que el Complejo Los Tiburones está dirigido por una comisión administradora, integrada por dos representantes del municipio de Arroyo Seco, dos del Concejo y dos de la ONG Enias, impulsora de este proyecto. El espacio tiene por finalidad ser el prestador de todos los servicios inherentes a la integración de las personas con discapacidad a través del deporte, la cultura y la recreación.

Integración

Huerga explicó que "el Complejo es un lugar en donde la inclusión es algo de todos los días, en donde se atienden personas con y sin discapacidad desde bebés hasta la tercera edad. Hoy asisten, juntas, unas 210 personas con discapacidad y otras 200 personas sin discapacidad, compartiendo los horarios, el mismo plan de trabajo, los mismos objetivos y con los mismos profesores. Es un ámbito de interacción de gran importancia que permite la comunicación, la vinculación afectiva, la expresión emocional, la aceptación recíproca, la empatía y el autocuidado".

Asimismo, acotó Huerga que "la interacción frecuente, permanente, la cercanía, lleva fácilmente al establecimiento de relaciones primarias de gran impacto sobre la personalidad de los participantes sean estos personas con o sin discapacidad. En esta experiencia se ha generado lo que llamamos una identidad positiva, es decir, un «querer pertenecer», por parte de la persona con discapacidad y su familia. Ellos lo expresan con determinación: «Yo soy un Tiburón» dice el atleta, o bien como los padres lo presentan: «El es un Tiburón, nada en el río». La actitud de «querer ser», el lograrlo, se comporta como un fin importante que ayuda a esa persona y a su entorno".

Además detallaron desde el Complejo que "la actividad es demandada por la persona, hay una participación directa del interesado, y esto marca una gran diferencia con otras terapéuticas en donde la persona con discapacidad «es llevada». Acá no hay derivación por déficit, se trata de otra cosa. Para muchos —hijos y familia—, por primera vez, se toma la iniciativa sobre lo que sí anda. En el logro de «ser un Tiburón» hallan también los padres y las familias la posibilidad de disfrutar del hijo: mirándolo lograr su objetivo, viendo cómo la sociedad lo reconoce y aplaude por el logro obtenido. Ven los procesos, progresos, pero hay un dato especial: disfrutan del rostro de sus hijos".

La importancia de la inclusión

En todos estos años, el grupo pudo comprobar, cada vez evidenciado con más fuerza, un efecto alentador doble. "Mucho se habla del beneficio recibido por las personas con discapacidad al ser incluidos en «lugares para todos», pero también hay otros beneficiarios de este interactuar, las personas sin discapacidad, chicos y adultos que se vuelven más responsables, se tornan más solidarios, ganan en tolerancia, incorporan y trabajan y se comprometen con la igualdad de oportunidades, desarrollan un espíritu de colaboración, aprenden a lidiar con los límites y frustraciones, y aprenden a comunicarse honestamente, desarrollando un compromiso significativo entre ellos", reflexiona Huerga.

En el Complejo de Arroyo Seco cada persona, con o sin discapacidad, es un miembro importante y valioso, con responsabilidades y con un papel que desempeñar para apoyar a los demás, lo que ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo en logros, el respeto mutuo y un sentido de pertenencia y valía con un verdadero sentido de comunidad. "Ser incluido, valorado y respetado por quién uno es, eso es un mundo diverso y plural por naturaleza. Atender a la diversidad es favorecer la convivencia de realidades plurales, de necesidades diferentes que nos enriquecen a todos. Eso se hace aquí, se crean lazos comunitarios, y es ahí en donde se da la solidaridad y reciprocidad", concluyó Huerga.

Cómo se logró el espacio

"A mediados del 2004 presentamos un proyecto a la arquitecta María Eugenia Bielsa, entonces vicegobernadora de la provincia. Hacía años que conocíamos a la arquitecta, la cual nos había entusiasmado a hacer un proyecto mayor del que teníamos pensado, ahí nació el Complejo Integral Los Tiburones", comentó Patricio Huerga. A fines del 2004 el gobernador Jorge Obeid decidió financiar el proyecto y en febrero de 2005 entregó el primer subsidio. El proyecto fue elaborado y donado por los arquitectos Alejandro Romagnoli y Marcela Brignone. En julio de 2005 se abrieron los sobres de licitación y en septiembre empezaron las obras. El 6 de diciembre de 2007 —con la presencia de Obeid— se inauguró el Complejo.

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