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Crecen rumores sobre el divorcio de los reyes de España Juan Carlos y Sofía

El Palacio de la Zarzuela guarda silencio sobre el artículo aparecido en el diario italiano La Repubblica. No se les ve juntos desde la ceremonia de proclamación de Felipe VI.

Domingo 07 de Septiembre de 2014

Hace unos meses hubiera temblado España. Hoy no pasa de una noticia "de corazón" que, aunque llamativa, no deja con la boca abierta a nadie. El matrimonio de los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, según muchos, llevaba muerto desde hace ya muchos años. Fueron el último matrimonio "arreglado" de los tiempos modernos. Una boda por conveniencia, celebrada en Atenas en 1962, convertía a Doña Sofía y Don Juan Carlos I en Reyes de España. Ahora y tras más de 50 años de casados, el diario italiano La Repubblica asegura que el comunicado de su divorcio es inminente. Con el trono ocupado por Felipe y su consorte, Letizia Ortiz, ya nada los une ni los obliga a lo que desde hace décadas es un papel meramente institucional: su felicidad marital. "La reina ha aguantado en silencio la traición de su marido pero desde que éste abdicó, no tiene necesidad de ocultar la realidad", aseguró el medio italiano.

Si bien el Palacio de la Zarzuela evitó reaccionar al artículo _que cita fuentes anónimas ligadas a la monarquía_, hace tiempo que circulan en España versiones de una posible ruptura de los padres de Felipe VI. Hay datos objetivos para alimentar las especulaciones. Juan Carlos y Sofía no volvieron a mostrarse juntos desde el 19 de junio, día en que su hijo asumió la corona. Por primera vez en años el rey emérito, de 76 años, no fue a pasar las vacaciones de verano al Palacio Marivent, en Palma de Mallorca, donde sí se instaló su esposa.

La aristócrata alemana. La situación de pareja real se volvió incandecente hace un par de años cuando estalló el escándalo de la relación que el rey mantuvo con la aristócrata princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, 26 años menor que él. Ese romance habría terminado hace dos años, cuando se agravaron los problemas de salud del rey tras romperse la cadera en una cacería en África en abril de 2012.

Este fue el último escarceo sentimental en el que el rey Juan Carlos se vio inmerso, pero le preceden el de Sara Montiel, Paloma San Basilio y Bárbara Rey. Muchas infidelidades en calidad de presuntas y silencios llevaba a sus espaldas la reina Sofía, que ajena a llamar la atención, decidió seguir conservando su figura de embajadora de la Marca España. Sin embargo, las vidas que ambos hacían estaban completamente separadas, empezando por los muros del Palacio de la Zarzuela, en el que vivían en alas distintas.

Especulación. La reina llevaba tiempo pasando largas temporadas en Londres, cuando su agenda se lo permitía. Al parecer, Juan Carlos y Sofía no se ven desde el mes de julio. Juan Carlos se quedaba en Madrid para seguir con la rehabilitación de su cadera, mientras Sofía pasaba la mayor parte del verano en Mallorca junto a su hermana y sus nietos.

Aun así, todo pertenece al terreno de la especulación, porque el monarca lleva desaparecido un tiempo, haciendo acto de presencia públicamente por última vez el pasado 31 de agosto, en el partido España-Argentina del Mundial de Básquet. Anteriormente, el 5 de agosto, asistió en Colombia a la toma de posesión del presidente Manuel Santos, sin Sofía. El "Casanova" de la realeza, como lo catalogan algunos, tendrá —si se cumplen los pronósticos— abierta la veda a nuevos romances, ya que no contará con ningún impedimento que empañe sus historietas amorosas si su salud se lo permite.

La primera vez que surgió el rumor de un divorcio fue a principios de 2013. Publicaciones no desmentidas decían que el rey quería romper su matrimonio y formalizar la relación con Corinna, pero que fue disuadido por el presidente, Mariano Rajoy, por temor al efecto que eso tendría en la imagen de la corona.

En cualquier caso, el divorcio de los padres del rey produciría enormes trastornos y complicaciones no sólo para la Corona sino para don Felipe VI, que se esfuerza ahora por recomponer la institución monárquica y rescatarla de la difícil situación heredada. No caben aquí tampoco las prisas. Además, divorciarse a estas alturas. de sus vidas carece de sentido, dicen fuentes anónimas de la Casa Real. Según esas fuentes, Juan Carlos no haría nada que complicara la vida de su hijo, quien, por cierto, aparece muy alejado de los asuntos conflictivos de su progenitor.

 

Títulos dinásticos. Además, si se rompe el vínculo conyugal, nada se sabe, por ejemplo, sobre qué se hará con los títulos dinásticos de uno y otra. El rey padre seguiría siendo rey pero la reina madre tan sólo es reina en condición de esposa de monarca. ¿Qué pasaría en esa situación? También doña Sofía, después de tantos años de paciencia y desplantes, de desprecios y sinsabores, querría dejar bien atados los asuntos económicos, según se comenta en círculos familiares. Sus asesores le han advertido seriamente sobre el particular y ella ha tomado muy buena nota.

Pocos conocen la realidad sobre los dineros del rey emérito, su caudal y su patrimonio. Se pudo comprobar cuando apareció en Suiza una desconocida herencia de su padre, don Juan. Muchas brumas y poca transparencia. La revista Forbes, en afirmación arriesgada y sin base documental clara, habló de 1.800 millones de euros.

Juan Carlos dejó el trono en el peor momento de su popularidad, afectado por el escándalo amoroso y por el caso de corrupción con fondos públicos que involucra a su hija Cristina y a su yerno Iñaki Urdangarin. Lejos del trono, su nombre sigue ligado a la polémica, como la que se abrió con la demanda de paternidad que presentaron contra él dos personas que alegan ser sus hijos extramatrimoniales y que, ahora sin la inmunidad que beneficia a los monarcas, debe ser analizada por el Tribunal Supremo.

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