Los entrenadores de Newell’s y Central, Frank Darío Kudelka y Cristian González respectivamente, también tuvieron el puntapié inicial para dirigir a sus futbolistas tras el prolongado parate por la pandemia de coronavirus. Pero está claro que los equipos de la ciudad tienen realidades contrapuestas en cuanto a los tiempos de los procesos de trabajo que conducen sus técnicos. Porque por el lado rojinegro, Kudelka ya tiene una temporada en el lomo en el Parque y ayer activó su continuidad al frente del primer equipo, tras lo que fue una más que aceptable campaña anterior en la que logró la clasificación a la próxima edición de la Copa Sudamericana. Mientras que por el lado canalla, tras un paso por la reserva, el Kily arrancó su ciclo de cero, lleno de ilusiones, con la idea de armar un equipo agresivo y que vaya al frente en todas las canchas, buscando por sobre todo reverdecer en la entidad de Arroyito el espíritu de pertenencia, ese mismo que él encarnó cuando le tocó defender la camiseta auriazul, en las buenas y en las malas. Lo concreto es que los DT de los clubes de la ciudad estuvieron en vivo con sus jugadores en el marco de una práctica formal, con las restricciones de distanciamiento que impone el Covid-19. Los respectivos laboratorios, en Bella Vista y Arroyo Seco, tuvieron luz verde.
Por el lado de Newell’s se busca redoblar la apuesta por un DT que tuvo una primera temporada muy buena. Porque Kudelka le otorgó al equipo una identidad de juego ambiciosa, con buen trato de balón, proyección de los laterales, volantes de ida y vuelta y terminación de jugadas con varios hombres en el área rival. Además potenció a varios pibes de la cantera como Jerónimo Cacciabue y Aníbal Moreno, que ahora tienen mayor vidriera para buenas ventas. Kudelka sabe que desde la experiencia, además, cuenta con jugadores de la talla de Maxi Rodríguez, el regresado Scocco, Pablo Pérez y Formica.
Lo que sabe mejor que nadie es que ahora su gran desafío será ir por más, seguir sumando valencias de competitividad y ya apuntando en el mediano plazo a lo que será el año que viene la próxima Copa Sudamericana. Kudelka superó la primera fase de su gestión y oxigenó el promedio, pero la vara estará más alta y el equipo deberá responder.
En la vereda canalla, nadie sabe mejor que el Kily González lo que significa el mundo Central. Que la exigencia del resultado y la necesidad de armar un equipo que respete el ADN del protagonismo de la rica historia canalla están a la orden del día. El Kily dijo el 24 de junio, cuando fue presentado como DT de Central en la ciudad deportiva de Granadero Baigorria: “Es mi primera experiencia con el amor de mi vida”. Y agregó: “Es un momento con el que uno siempre soñó. De una vez por todas debemos recuperar nuestro sentido de pertenencia, el amor a la camiseta porque la vestimos y sabemos lo que representa. Ese es el mensaje porque nadie es más importante que Central, nadie. Quiero formar un equipo que cuando entre a la cancha todos sepan la camiseta que usan. No hay excusas. Vamos por la gloria”.
"Es mi primera experiencia con el amor de mi vida" (Kily González)
No hay dudas de que el Kily llegó a Central para ofrecer su corazón y la sabiduría táctica que fue adquiriendo en su extraordinaria carrera como jugador y luego al frente de la reserva auriazul. Sabe que tiene todo por hacer, que debe arrancar acomodando pieza por pieza para amalgamar un equipo competitivo. De experiencia tiene al arquero Jeremías Ledesma, Fito Rinaudo, Lucas Gamba y el zaguero Diego Novaretti. Y también pondrá el foco en promover juveniles y asentarlos en primera, entre otros Alan Marinelli, Joaquín Pereyra y Rodrigo Villagra. No estará Marco Ruben y tendrán su oportunidad de pelear por un lugar arriba los juveniles Ignacio Russo y Luca Martínez Dupuy. Y ya cuenta con el primer refuerzo Emiliano Vecchio.
El Kily y Kudelka pusieron manos a la obra, los dos tienen para entretenerse y mejorar, pero también es cierto que en una ciudad hiperfutbolera como Rosario ya se miran de reojo para cuando se dispute el eventual cruce clásico.