Educación

Una pedagogía de la memoria sobre el genocidio armenio

La Cátedra Armenia de la UNR y el Museo de la Memoria proponen a las escuelas espacios de reflexión sobre este hecho

Sábado 24 de Abril de 2021

La instantánea retrata a cinco niños huérfanos. Guiragos de pié con sombrero apoya su mano sobre el hombro de otro niño. Las manos entrelazadas entre ellos forman una cadena invisible que los protege y sostiene después del espanto. Guiragos fue un sobreviviente del genocidio armenio, que luego de perder a casi toda su familia fue alojado en un orfanato junto a los otros niños retratados en la foto. Una imagen también sobreviviente, que da la bienvenida a los visitantes del espacio permanente de genocidio contra el pueblo armenio del Museo de la memoria.

Cada 24 de abril se recuerda en el mundo una de las tragedias que avergüenzan a la humanidad. Se trata del plan de exterminio cometido por el terrorismo de Estado turco contra el pueblo armenio. Un plan silenciado por décadas. Entre 1915 y 1923 el imperio Otomano eliminó a un millón y medio de armenios, usurpó su territorio y confiscó sus bienes. La metodología aplicada correspondió al pleno ejercicio del terror: el destierro de la población a través de las caravanas de la muerte, el ejercicio de cortar lenguas para prohibir el idioma, la tortura y los asesinatos. Todo un conjunto de prácticas tendientes a la limpieza étnica y el exterminio del otro que dieron forma al primer genocidio cometido del siglo XX. Que además, tiene el triste corolario de ser negado aún por el Estado perpetrador de esos crímenes y por parte de la comunidad internacional.

Todos los años, los descendientes de quienes sobrevivieron a la tragedia reclaman memoria, verdad y justicia. Rosario, como otras ciudades del país, se suma a la conmemoración. Pero además de recordar a las víctimas, trabaja haciendo docencia desde dos espacios que invitan a reflexionar sobre lo que no debe suceder jamás. Se trata de la Cátedra Libre Armenia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y del espacio permanente sobre genocidio armenio que funciona en el Museo de la Memoria. Territorios donde se apuesta al saber desde una pedagogía de la memoria al alcance de todos los niveles del sistema educativo.

  

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La voz de los vencidos

La Cátedra Armenia es un espacio de producción de conocimiento que depende de la escuela de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencia Política. Como todo espacio que apuesta al saber batalla contra el negacionismo y el olvido, y como resuena en el ADN de los argentinos, reivindica la memoria, la verdad y la justicia. La Capital dialogó con Florencia Demirdjian, integrante de la cátedra, documentalista y nieta de Guiragos, sobreviviente armenio.

Florencia cuenta el camino que transitó la cátedra desde su creación en el 2007 y en su relato referencia la memoria familiar, aquella que la condujo a comprometerse junto con sus dos hermanas con el legado de visibilizar la historia de los vencidos. “Mi abuela paterna nunca pudo hablar y mi abuelo contó que siendo niño se había escapado de la caravana de la muerte. Murió en el 87. Hoy con mis hermanas estamos descubriendo situaciones familiares traumáticas que nunca fueron transmitidas. Con el tiempo nos fuimos dando cuenta que significaba una caravana y las vejaciones que allí sucedían”, relata.

Cuando se le pregunta a la documentalista en qué momento asumió el compromiso con la memoria del genocidio armenio, ella habla de 2001. Los conflictos en el Líbano la movilizaron, por tratarse de un pueblo amigo que hizo de territorio de acogida de muchos sobrevivientes. “Ahí empecé a hablar del negacionismo turco como generador de todo lo ocurrido. Y además eso me empezó a motivar a descubrir más sobre mi propia historia. A nosotras nos mueve el amor por el pueblo armenio”, afirma.

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El proceso de investigación en el marco de la Cátedra Armenia comenzó en forma virtual. Al tiempo el grupo de estudio comenzó a trabajar en las escuelas con historias mínimas que tenían que ver con los relatos de los inmigrantes armenios y abordando la propia historia familiar de las hermanas Demirdjian. “Empezamos con nuestra familia —recuerda— pero al cruzar información de lo que sabíamos con el contexto histórico se nos empezó a abrir un universo horroroso sobre el accionar de los diversos actores que participaron. Por eso con el tiempo empezamos a ampliar el tema de la cuestión armenia considerando a los actores de la geopolítica de la época. Al principio fue como una búsqueda del origen y de la identidad de uno mismo, que luego se fue abriendo con la necesidad de seguir investigando y de transmitir ese conocimiento”.

En ese recorrido transitado por la cátedra sus integrantes se dieron cuenta de la necesidad de conocer más y percibieron el vacío que existía en materia educativa sobre el tema. El trabajo de las organizaciones armenias de Buenos Aires les sirvió de faro para avanzar. La cátedra inició un camino donde la transmisión comenzó a ser muy importante y en esa decisión el profesor Alberto Neirot —hoy responsable académico— dio el puntapié inicial para despertar interés en los espacios educativos y llegar a las distintas localidades de la provincia.

Las violaciones a los derechos humanos, la intolerancia, el Terrorismo de Estado, el derecho de los pueblos y el derecho a la identidad son algunos de los conceptos vitales que el abordaje del genocidio armenio puede aportar al sistema educativo en todos sus niveles. Desde ese momento, las puertas de las escuelas comenzaron a abrirse interesadas en conocer sobre la cuestión armenia.

El ejercicio de transmisión se potenció aún más desde 2016 con la instalación del espacio permanente de genocidio armenio en el Museo de la Memoria. Florencia recuerda que el compromiso de la institución con la visibilización de la temática siempre estuvo presente: “En 2007 nos reunimos con Rubén Chababo, primer director del Museo de la Memoria, que se comprometió a que cuando el Museo obtenga su espacio de calle Moreno la cuestión armenia tendría su lugar. En el 2015 asumió la dirección Viviana Nardoni, quien siguiendo la misma línea nos propuso la creación del espacio permanente que permanece hasta hoy”. La Cátedra Armenia de la UNR, actualmente bajo la dirección de Sabrina Demirdjian, trabajó y aportó los contenidos al nuevo espacio que se constituyó como la primera muestra permanente sobre genocidio armenio en un museo de Latinoamérica.

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En Turquía y en el barrio

Florencia sostiene que la cuestión armenia es una oportunidad para abordar varios temas en todos los niveles del sistema educativo, y el Museo de la Memoria con su llegada a la escuela contribuye en ese sentido. “Cuando vamos a las escuelas —dice— hablamos de la historia armenia los primeros 10 minutos, porque el resto de la clase hablamos de actualidad. Se aborda la cuestión del genocidio y sale inmediatamente el tema de la discriminación, los chicos linkean con algo que está pasando en Turquía o en el barrio. Nosotros no nos quedamos con el dato de que de dos millones cien mil armenios quedaron vivos 77 mil, no”.

Para la documentalista la cuestión armenia siempre conduce a la actualidad. Afirma que la cátedra está viva por eso y que tienen un montón de anécdotas sobre lo que sucede en las aulas a la hora de hablar de discriminación, atropellos y violencia. “Cuando hablamos de violencia aparece el tema de la rivalidad entre clubes y la discriminación del otro. Se puede explicar en una clase de historia el nazismo y el panturquismo, pero la negación del otro es un tema palpable en la realidad y cercana en el tiempo. La cuestión armenia termina siendo un disparador motivacional que abre al debate de millones de temas”, explica.

Delfina Demirdjian está a cargo del espacio permanente de genocidio armenio en el Museo de la Memoria y también relata las experiencias de aprendizaje que se producen en la muestra, donde muchas escuelas se acercan por primera vez a la temática: “Los chicos experimentan el tránsito por este espacio con emociones empáticas. Se sensibilizan con la temática aunque la mayoría de ellos no conoce nada sobre el tema. Enterarse que hubo un genocidio despierta su interés y se preguntan cómo es que no se sabe tanto que esto ocurrió. También lo que despierta interés es que se trata de una historia de vencidos y que su perpetrador, la actual República de Turquía, sigue negando lo hechos”.

Para Delfina la experiencia es un descubrimiento, donde los chicos y las chicas participan, hacen preguntas y repreguntas. Un descubrimiento que viene de la mano del abordaje de la historia desde el relato de los sobrevivientes. “Esa tensión entre historia y memoria a los chicos los engancha. El entendimiento de que hay una historia oficial como única versión y que hay otra historia que no se cuenta, y el hecho de que después de 106 años tres nietas de sobrevivientes trabajen por el reconocimiento de esa otra historia, creo que los sensibiliza”, dice.

  

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Lo que se niega se repite

“El año pasado Azerbaiyán con apoyo de Tuquía atacó territorio armenio (Arsaj). Quedamos todos muy conmocionados porque como generación no pensábamos que íbamos a vivir esto, la proximidad a un aniquilamiento total del pueblo armenio”, relata Florencia.

La cátedra de la UNR tienen convenios firmados con la República de Armenia y con Armenian Virtual College en materia de promoción de derechos de las mujeres y a la identidad. Mientras sus integrantes pensaban que el camino era crear puentes se toparon con la explosión de una guerra que puso en riesgo nuevamente la supervivencia de la población armenia en el mundo. “Sentimos que esta guerra nos explotó en la cara, fueron 24 días en los que se atacó a un población de 150 mil personas que solo quieren vivir en paz. Después de esto todo adquiere otra dimensión. Genocidio que se niega, se repite”, sostiene Florencia con convicción.

Con la invasión del territorio de Arsaj, se reitera el no reconocimiento de los derechos del pueblo armenio y por consiguiente, la negación del otro. Desde la cátedra temen que Armenia sea aniquilada de la faz de la tierra, porque Arzaj es un enclave con no muchos habitantes y Armenia —que está entre Turquía y los turcos del Cáucaso— tiene una población de 3 millones de personas. “Si la comunidad internacional sigue mirando para otro lado, puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Hoy la prevención del genocidio toma otra dimensión. Actualmente trabajamos en el reconocimiento de la República Arsaj porque si no se la reconoce no existe, y si no existe no tienen ningún derecho”, explica Florencia.

¿Qué hay de las leyes internacionales? “Las normativas avanzan pero la aplicación es selectiva respecto a los estado poderosos”, explica. Nada nuevo sobre un sistema internacional donde la desigual distribución del poder, los crímenes de guerra y las armas prohibidas están a la orden del día.

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La documentalista reflexiona sobre la actualidad y se lamenta de que aún hoy muchas personas piensen que haber eliminado a gran parte del pueblo armenio fue una solución. Del mismo modo se lamenta del fenómeno negacionista que continúa siendo el relato oficial y cita una frase del investigador armenio Claude Mutafian, que sostiene que “negacionista es el que niega algo que sabe que es cierto”. Ante este estado de situación, Florencia afirma que los espacios educativos son el mejor lugar para ejercitar el respeto a los otros, aceptar las diferencias e impedir que este tipo de pensamientos pueda perdurar.

Para las hermanas Demirdjian el enemigo no es el pueblo turco sino un Estado terrorista, al día de hoy negador de sus crímenes. “Ese mismo Estado que hoy sigue venerando la figura de Mustafa Kemal Atatürk —primer presidente de la República de Turquía— quien finalizó la tarea de genocidio en 1922, pero que no ha reconocido nunca el accionar humanitario de muchos ciudadanos turcos salvadores de sus hermanos armenios”, explica Florencia.

La memoria, la verdad y la justicia se presentan como tema urgente en cualquier lugar del mundo que haya padecido delitos de lesa humanidad. Porque como dice la documentalista "mientras el negacionismo perdure, el exterminio del otro estará garantizado”.

Aún así, siempre hay espacios que cultivan la esperanza. Si el Estado terrorista y negador se ocupó de venerar a los genocidas y enterrar en el olvido a los salvadores turcos, la Cátedra Armenia y el Museo de la Memoria ofrecen a través de la investigación y el rescate de la memoria otras alternativas.

Las hermanas Demirdjian destacan a esos ciudadanos turcos que durante el genocidio rescataron a sus hermanos armenios poniendo en riesgo la propia vida, aunque esa obra fuese invisibilizada por la historia oficial. Sin lugar a dudas la cuestión armenia ofrece muchas oportunidades en materia educativa: la de denunciar la muerte y la de honrar la vida. Agudizar el pensamiento crítico y al mismo desde una mirada humanista rescatar la obra de aquellos salvadores anónimos. Asumir el desafío de conocer y contar la otra historia.

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