Educación

Un encuentro para que la física no sea "un cuco" en la escuela

Del 30 de septiembre al 4 de octubre se realizará en Rosario un encuentro de docentes de la materia, para debatir la enseñanza.

Sábado 14 de Septiembre de 2019

Los dibujos animados y las películas suelen mostrar al físico como al científico loco, de cabellos blancos y revueltos. Del profesor Neurus de Hijitus al “Doc” Emmet Brown de Volver al futuro, es la imágen estereotipada que se presenta de aquellos apasionados por la ciencia.

Juan Farina se ríe de estos imaginarios, aunque admite que en ocasiones para los alumnos y alumnas la física suele ser “el cuco” de las asignaturas catalogadas como “difíciles” de la secundaria. Docente de la materia en el Politécnico y en la UTN de Rosario, Farina preside la Asociación de Profesores de Física de la Argentina (Apfa), un espacio que organiza la XXI Reunión de Educación en Física (REF).

El evento será del 30 de septiembre al 4 de octubre y habrá talleres conferencias, mesas redondas, presentación de actividades, sociabilización del trabajo docente en el aula y trabajos abordados por los investigadores en enseñanza de la física. La actividad cuenta además con el auspicio del Ministerio de Educación de Santa Fe, que dispuso de cien becas para profesores de toda la provincia. Más información en el sitio web refxxi.apfa.org.ar

Las actividades se desarrollarán en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional Rosario (UNR) y en la Facultad Regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), donde se espera contar con cerca de 500 asistentes. Está dirigido a docentes de primaria y secundaria de ciencias, naturales, tecnología, física, fisicoquímica, ciencias de la tierra e historia de la ciencia. También para docentes y estudiantes de profesorados vinculados a la temática.

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“Esto surge en 1978, cuando se juntó un grupo de profesores en la Univeridad Nacional de San Luis para ver qué se podía hacer para mejorar la educación en física, preocupados por cómo enseñarla, de qué manera y cómo aprenden los alumnos. Y uno de los gestores de eso fue el doctor Alberto Maiztegui”, cuenta Farina a La Capital sobre el evento, centrado en una materia que, admite, “es una pasión” que desarrolla “con mucho cariño y ganas”.

—¿Los temas que preocupaban entonces a los docentes de física son los mismas de hoy?

—Algunas preocupaciones siguen siendo las mismas, en el sentido de que física, al igual que matemática o alguna otra asignatura, es un cuco. Pero además aparece una idea estereotipada de lo que es estudiar física. Incluso en las historietas el que estudia física está dentro de un laboratorio, estudiando únicamente física y casi que no es un ser humano, porque no siente, no baila. El científico loco desgreñado, tal vez un poco por esa foto de Einstein sacando la lengua, como diciendo: “Esto no es así”. Bueno, en ese momento (fines de los 70) los profesores de física estaban muy solos, porque cuando ellos tenían que ver cómo iba avanzando la didáctica de la física no tenían a dónde ir. Entonces la Asociación vino a cubrir un aspecto muy importante y con referencia a nivel nacional. Hoy muchas cosas han cambiado, las investigaciones en educación en física continúan y se trabaja en temas de cómo llevar los contenidos al aula, de manera que no sea para el alumno un rejunte de fórmulas, que es una manera de enseñar que no comparto. Me parece que la manera de enseñar física no es escribiendo fórmulas en el pizarrón sino partiendo de alguna idea motivadora, donde a partir de eso uno puede empezar a pensar el tema que va a explicar. Por ejemplo: si vamos a dar calor, uno puede invitar a pensar en una costeleta arrojada desde un avión. Cuando eso llega al piso, debido al rozamiento en el aire, hay una trasformación de energía. Entonces la pregunta es: ¿Puede llegar cocida al piso o no? A partir de ahí uno puede, de algún modo, entender a la física desde cosas cotidianas. O desde el uso de celulares o dispostivos que tienen que ver con ondas electromagnéticas, porque estamos sumergidos en un océano de ondas que nos invaden por todos lados, desde los rayos X hasta las ondas de televisión. Es tan amplio el abanico que cubre la física que estamos preocupados por cómo enseñarla mejor.

—¿Entonces no solamente es un tema de contenidos sino de didácticas?

—Totalmente. La didáctica de la física va cambiando y siendo, creo, cada vez mejor. Porque uno tiene en cuenta aspectos que antes no tenía. En necesario manejar los contendidos, pero el tema es cómo volcarlos a los profesores o a los que se forman para serlo, para que después ellos puedan trabajarlos con los chicos.

—¿Hubo cambios también en los contenidos?

—Sí, se revisaron. Hasta se ha puesto en discusión si los contenidos de mecánica que usualmente dábamos tenían que seguir y de la manera a cómo se abordaban. Por ejemplo, el caso de fuerzas, que lo podemos representar por el vector. Entonces el debate es hasta qué punto podemos trabajarlo de ese modo y hacerle resolver a los chicos problemas donde calculen fuerzas, si esas fuerzas no están dentro de un contexto que me permita resolver un problema. Por eso ahora estamos viendo la cuestión de la educación Stem, una sigla que en inglés significa ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. Y algunos le agregan al final la “a”, con la mirada desde los socioeconómico, político o el arte. Por eso, además de revisar los contenidos, hay una fuerte preocupación siempre por cómo los enseñamos, de qué manera lo hacemos y transmitimos. Hay muchos trabajos hechos en didáctica de la física que aportan resultados. El tema es cómo hace el profesor para acercarse a este tipo de cuestiones. O en la universidad, si un docente tiene que dar física en una carrera donde tiene pocas horas o en ciencias de la salud. Ahí no puedo, de ninguna manera, entrar con una fórmula, porque no se comprende el concepto y no se internaliza.

—Y para que al alumno no le sea ajena o se pregunte “¿esto para qué me sirve?”

—Sí, esa frase la escuché montones de veces. Pero hay ocasiones en las que uno tiene que ir por un camino que, en apariencia, no sirve pero luego si lo hace. Pero para eso justamente hay que ponerlo en contexto.

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—¿Hace falta estimular la curiosidad científica?

—Sí, es necesario. La pregunta es cómo. Y se hace con ejemplos, tirando preguntas. O bien llevando algún dispositivo experimental donde, por ejemplo, moviendo un iman dentro de algo, se mueve una aguja. Ahí no hay ninguna mano ni dispositivo mecánico que lo hace, sino que entran en juego nociones de campo.

—¿Coincidís con lo que marcan muchos especialistas de que falta alfabetización científica en la sociedad?

—Sí, creo que tiene que ser una educación integrada que apunte a eso. En la REF la conferencia inaugural va a ser con el doctor Alberto Rojo, un físico tucumano graduado en el Instituto Balseiro que está haciendo un programa por Canal Encuentro llamado ¡Mozo! Hay un físico en mi sopa. Un (Adrián) Paenza de la física, donde lo que hace es llevar la física sin fórmulas, explicando conceptos a través de algunos ejercicios o experimentos que se le ocurren. Y eso está buenísimo, porque es una manera de motivar e incentivar. En ingeniería, cuando estamos hablando de fuerzas, a veces pregunto si cuando van en el auto no piensan por qué las gomas ruedan, qué fuerzas estpan implicadas para que ese vehículo avance. O con un ejemplo más sencillo: por qué caminamos. Eso es debido a la fuerza de rozamiento. Por eso creo que la motivación es importante. Y sobre el analfabetismo científico también creo que una buena formación en ciencias hace que uno pueda tomar mejores decisiones políticas o económicas. Si quiero comprarme un auto tengo que pensar en física, para saber cuánto va a gastar en combustible o cuántos kilómetros voy a recorrer. O si quiero usar una crema dental tengo que tener una cierta noción de los efectos nocivos o no de esa pasta, ya sea si la trago o cómo afecta el esmalte de los dientes. Lo mismo hoy en día con las comidas dietéticas cuando se habla de calorías, hay que saber qué son y por qué se usa esa medida.

—¿Por qué pareciera que ese “cuco” a la física no se da en el Politécnico?

—Esta institución está organizada por departamentos. Cada uno, dentro de lo que puede, está en contacto con las investigaciones sobre lo que pasa y cómo enseñar cada materia. Ese contacto directo que se da entre la investigación en educación, en mi caso de cómo enseñar física, hace que se discuta mucho. Y tenemos también los espacios de las olimpíadas, donde uno puede trabajar un poco más en esto de alejarse de la currícula y plantear un problema de otra manera. Allí los alumnos vienen y lo hacen sin asistencia, porque quieren venir. Entonces tenés días donde se pasan horas fuera del horario escolar trabajando en el departamento e investigando. Hay un grupo de trabajo consensuado y compenetrado en tratar de enseñar física de la mejor manera posible.

—También se da que estos alumnos olímpicos hablan de la física como un espacio de disfrute y diversión.

—Es que hay otra manera de trabajar los contenidos. Anualmente se hace una muestra en el Politécnico con diferentes actividades. Un año convertimos un aula en una sala de experimentos activos, donde los alumnos participaban y decidimos trabajar el tema del fluido no newtoniano, un fluido que cuando se lo somete a fuerza se comporta como sólido. El clásico es la mezcla de maicena con el agua. Pusimos una bandeja larga que ocupaba casi todo el salón con esa mezcla, entonces los chicos se descalzaban y cuando se metían se hundían. Pero cuando corrían lo hacían sobre una base sólida.

—Hoy muchos chicos, entrando a un tutorial de YouTube, pueden aprender y hasta hacer experimentos ¿Cómo tienen en cuenta esto?

—Internet es un mundo y hay un montón de cosas para ver y hacer. Pero también otra de las cosas que tenemos en cuenta en cuanto a la didáctica de la física es el uso de simulaciones. Justamente hay tuturiales muy lindos de la Universidad de Colorado. Pero detrás de esas simulaciones hay programas, entonces están hechas en base a una idea. Si yo como docente las voy a utilizar, lo que me tengo que plantear es qué quiero que aprendan con ese recurso. Si el chico solamente va a jugar con eso o si le va a ayudar para aprender física. Si es esto último tengo que detectar para qué lo hizo el autor. Las cosas hay que usarlas pero con el criterio de para qué, como didáctica. Lo lúdico está perfecto si acompaña un contenido, como disparador de un tema.

—¿En tu caso quién te inspiró para ser docente de física?

—Siempre digo que soy docente desde que tengo uso de razón, porque cuando estaba en la escuela secundaria de Serodino me encantaba la materia y preparaba a mis propios compañeros. Les daba una mano. Pero tenía una profesora de física, Rosa, que nos motivaba continuamente. Si trabajábamos peso, nos decía. “Vamos a armar una balanza”. Para armar ese dispositivo hay que calibrarlo. Entonces nos decía: “Vayan del farmacéutico y pídanle que les preste la caja de pesas”. Entonces con eso armábamos nuestras pesas con monedas o piedras. Esa profesora me marcó, porque no empezaba las clases con fórmulas sino con un contexto y una aplicación cotidiana. Bueno, eso es saber incentivar.

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