Educación

Rafael Correa y su clase magistral de cómo recuperar la esperanza

El ex presidente ecuatoriano cantó y llamó a los jóvenes ser los mejores y a involucrarse en política.

Sábado 24 de Marzo de 2018

"Para mí la mejor profesión del mundo es ser docente", dijo el ex presidente de Ecuador Rafael Correa, al reivindicarse ante todo como profesor. Eso pasó el miércoles último en La Siberia, ante cientos de estudiantes universitarios y militantes de todas las épocas, donde corrido de todo protocolo sorprendió desde el inicio con un discurso que se volvió canción y fiesta, y una clase magistral de cómo recuperar la alegría. "Debemos ser optimistas, optimistas enfermizos y que esa enfermedad sea contagiosa. Queridos jóvenes que nos roben todo, menos la esperanza!", alentó.

Y para contagiar ese optimismo arrancó cantando junto a Los Bardos Mariposa Tecknicolor de Fito Páez; siguió con Charly García, y con Carlos Puebla y el emotivo Hasta siempre comandante, en homenaje "al rosarino revolucionario que es referencia para la humanidad: Ernesto Che Guevara".

Para ese entonces lo que se había promovido como un discurso en la explanada de Ciencia Política se había vuelto un recital. Se bailó, cantó y hubo abrazos de emoción hasta el final, cuando otra vez aparecieron las canciones. Esta vez Los Auténticos Decadentes, León Gieco; Un beso y una flor, de Nino Bravo, la poesía de Antonio Machado, el encanto de Silvio Rodríguez y la Zamba de mi Esperanza. El ex presidente y líder latinoamericano conocía todas las letras, las compartió ganando complicidades y liberando sinsabores. Algo así como una pedagogía de las emociones.

Como buen maestro, con fina didáctica, Correa convirtió esa fiesta en una lección de historia, de política y de memoria.

Canta Correa

"Es necesario hablar de esto", anunció, y de corrido hizo una revisión por el pasado reciente de América latina. Habló de las Madres de Plaza de Mayo, reivindicó su lucha por la verdad y la justicia. Repasó los 90 y el neoliberalismo que había arrasado la región. Y recorrió uno a uno los gobiernos progresistas latinoamericanos, desde la asunción del "querido y eterno comandante Hugo Chávez Frías" en Venezuela, Tabaré Vázquez y Pepe Mujica en Uruguay, Michael Bachelet en Chile, Lugo en Paraguay, "el gran Lula" y Dilma en Brasil; "y ese extraordinario ser humano, Evo Morales", en Bolivia. También nombró a Néstor y a Cristina Kirchner. "La memoria es frágil, recuerden cómo recibió Néstor a la Argentina, destrozada por el neoliberalismo, y cómo al igual que el Ave Fénix la resucitó de entre esas cenizas". Y desde ya nombró la Revolución Ciudadana que encaró en Ecuador. "Entre 2009 y 2010, de los diez países sudamericanos latinos, ocho tenían gobiernos de izquierda. Más El Salvador, Nicaragua y nuestra eterna Cuba con Fidel".

correa2.jpg

"La época de oro del progresismo fue no solo una época de cambios, fue un verdadero cambio de época. Despertaban nuestros pueblos, nos atrevíamos a tener nuevamente pensamiento propio, se hicieron reformas sin precedentes y 168 millones de personas salieron de la pobreza. Hicimos respetar la dignidad de nuestros pueblos y América latina tuvo presencia a nivel mundial", repasó Correa. Más tarde diría con pesar que en los dos últimos años 20 millones de personas han vuelto a ser pobres.

En ese recorrido valoró, y en varias ocasiones, al Papa Francisco, porque le da "frescura a los cristianos", porque "llama a no ser indiferentes y a comprometerse con la política". Lo hizo además para invitar a pensar sobre la contradicción de reconocer que América latina es el continente más cristiano pero a la vez donde subsisten las mayores desigualdades.

También pidió solidariamente por la libertad de Milagro Sala.

correa4.jpg

El síndrome de Doña Florinda

Correa no eludió la consideración crítica de por qué tantos derechos logrados fueron olvidados, incluso por aquellos que resultaron más beneficiados por esas conquistas. Para ejemplificar parte de esa idea, citó al periodista argentino Rafael Ton y su analogía de la realidad con lo que llama el síndrome de Doña Florinda. "Esos pobres que dejaron de ser pobres y como doña Florinda, que tenía un poquito más de recursos que el resto del vecindario, empezaron a llamar chusma al resto, a engreír a sus malcriados hijos Quicos y hacerlos creer superior al resto; a maltratar a los obreros, al pobre don Ramón, a caerles a palos y a votar por la «gente de bien», como el capitalista compasivo y corbatudo de don Barriga. Tal vez nos pasa eso también", relató invitando a tener una buena lectura de la realidad.

El ex presidente ecuatoriano, radicado en Bélgica, analizó la estrategia que se dio la derecha para avanzar sobre las conquistas progresistas. Una estrategia que consiste —describió— primero en "el linchamiento mediático", dado por la "prensa corrupta y burguesa" que es "el perro guardián del status quo". Y luego, siempre dentro de esa estrategia, cuando ya ganó el aturdimiento, llega el golpe parlamentario, la destitución y la judicialización. "Estamos retrocediendo a nivel democrático, constitucional, en derechos humanos y en conquistas sociales", alertó.

A ese resurgir de la derecha que Correa llamó en un principio Restauración Conservadora, ahora lo considera un nuevo Plan Cóndor donde ya no hacen falta las botas militares, sino una prensa corrupta, medios hegemónicos y un Poder Judicial afín. Un proceso donde también se "boicotean la Unasur y la Celac" como órganos integradores para enfrentar las problemáticas comunes a la región; que además son alternativos a la OEA (Organización de Estados Americanos), "a la que Fidel llamaba el Ministerio de las Colonias de Estados Unidos", tal como recordó.

"Volvimos a esos gobiernos a los que no les interesa la Patria Grande sino crear un Mercado Grande", manifestó el ex presidente ante los jóvenes. En ese panorama de judicialización de la política y persecuciones, advirtió que se están viendo otra vez situaciones horrorosas, como el reciente asesinato de la activista brasileña Marielle Franco.

correa5.jpg

El sueño de la Patria Grande

Un extenso cartel de Ciencia Política cuelga al frente del edificio desde dónde habló Correa. Lleva una frase de Deodoro Roca, militante y redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma del 18: "En las universidades está el secreto de las grandes transformaciones. Ir a nuestras universidades a vivir, no a pasar por ellas". En ese marco y lejos de llamar a quedarse inmóviles ante el panorama de retroceso que vive la mayor parte del continente, el ex presidente invitó a los estudiantes a comprometerse con la realidad. "Nos quieren hacer creer que la política es el mundo de lo sucio, de lo corrupto y de esa forma nos inmovilizan. Nos quieren volver al pasado robándonos la esperanza y la autoestima. Y así como hay café sin cafeína, cigarrillos sin nicotina, cerveza sin alcohol, nos quieren hacer creer que puede haber política sin políticos. Y que los políticos deben ser gerentes. No le tengan miedo a la política. Es nuestra obligación entrar en la política, dignificarla", dijo Correa, recientemente distinguido como Doctor Honoris Causa por la UNR.

Todo maestro sabe que la educación no es sólo impartir conocimientos, sino posibilitar que cada persona los haga suyos para transformar sus vidas y las de los demás. Parado en ese paradigma de educación colectiva, Correa llamó a los jóvenes "a involucrarse no solo con buena voluntad, sino con capacidad".

"Ustedes son los privilegiados en poder educarse en la universidad. No le tengan miedo a la excelencia, téngale miedo a la mediocridad. No se preparen para ocupar un puestito en la sociedad, prepárense para transformar esa sociedad, porque pese a los avances tenemos una sociedad terriblemente injusta".

"En ustedes está la esperanza, queridos jóvenes: a buscar esa integración latinoamericana, la construcción de la Patria Grande, a buscar la Latinoamérica más joven de corazón", regaló quien a esa altura era sobre todo —como se nombra en quechua al compañero— el querido maestro mashi Correa.

Correa Honoris Causa



¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario