Educación

Los cuentos de Daian que guardan mensajes para los otros niños

Tiene 11 años y en la escuela empezó a reescribir relatos clásicos inspirados en "cosas que no hay que hacer"

Sábado 29 de Agosto de 2020

Daian Fabio tiene una mirada pícara. Un rasgo que también distingue a sus textos. Es que a sus once años, cada vez que se siente aburrido dibuja o escribe. Esos son sus canales de expresión. Y por eso decidió sumarse esta semana al “Me gusta”, el espacio del suplemento Educación de La Capital donde chicas y chicos dan cuenta de aquello que más les gusta hacer.

Fue la escuela el lugar donde Daian empezó a escribir sus cuentos. Hasta el año pasado fue al colegio Nuestra Señora de Itatí, de barrio Las Flores. Su maestra Sandra de cuarto grado les propuso un día en clases que escriban un cuento mezclando personajes y lugares. Así fue que se le ocurrió armar una divertida reversión de Caperucita Roja, donde además aparece Blancanieves y los siete enanitos. Solo que esta vez Caperucita iba a la Itatí y le recomienda a los enanitos que vayan a esa institución de Flor de Nácar al 7000, en el corazón de Las Flores Sur.

Me gusta escribir cuentos con el celular

“—¿Vas a la escuela? — Sí, dijo Caperucita, a la escuela Nuestra Señora de Itatí; es una escuela muy linda, tenés que llevar a tus enanitos, dijo Caperucita. —Sí, trataré, porque son muy vagos, dijo Blancanieves. Caperucita le contestó: igual que mis compañeros de 5º A”. Así arrancaba el cuento de Daian. En una charla del año pasado con La Capital explicó: “Blancanieves quiere llevar a los enanitos a la escuela. Pero los enanitos no quieren, son como mis compañeros, re terribles”. En esa nota, Daian también mostró su faceta de lector, cuando contó que en la Itatí había un ejemplar de Frankenstein —el clásico de Mary Shelley— que le gustaba mucho: “Algunos no lo leen porque dicen que es re largo, pero yo lo leo en los tiempos libres”.

Yo escribo con el celular porque me parece más rápido y además porque el lápiz y el cuaderno me molestan un poquito"

Desde hace varios meses Daian vive en barrio 17 de Agosto y este año empezó a cursar en la Escuela Primaria Nº 1.102 Sargento Cabral, de barrio Puente Gallego. Antes de la pandemia tuvo muy poquitos días de clases presenciales y desde entonces su familia lo ayuda como puede en las tareas escolares. “En la escuela me está yendo bien, me entregan cuadernillos para que yo vaya haciendo las cosas”, cuenta. Revela que la materia que más disfruta es lengua y la que más le cuesta —sobre todo de manera no presencial— es matemática

A Daian también le gusta mucho dibujar. Cuando vivía en barrio Las Flores una de las paredes de su habitación estaba prácticamente tapizada con sus ilustraciones, con dibujos del Increíble Hulk, Pikachu y los personajes de Dragon Ball, una de sus series animadas favoritas. “En vez de (dibujos) realistas hago más anime”, dice.

Sobre las temáticas pienso uno o dos minutos en algo que no tienen que hacer los chicos y ahí me surge algo"

Cuentos con mensajes

Para escribir sus historias Daian recurre a lo que tiene más a mano siempre: el celular. Es en ese dispositivo en el que vuelca desde cero las historias que se le ocurren. Sin borrador y sin papel. “Yo escribo con el celular —cuenta— porque me parece más rápido, y además porque el lápiz y el cuaderno me molesta un poquito”.

No tiene un lugar preferido de su casa para ponerse con el celu a escribir. La mayoría de las veces lo hace en la parte superior de la cama cucheta que comparte con uno de sus hermanos . Sino lo hace en el sillón de su casa, cerquita de la mesa y del televisor: “Cuando está prendido el tele, por ahí escucho algo que me interesa para ponerlo en el cuento y lo hago”.

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Daian en su cama, uno de los lugares de su casa donde se pone a escribir. Cuando está aburrido también dibuja.

Daian en su cama, uno de los lugares de su casa donde se pone a escribir. Cuando está aburrido también dibuja.

Y de las temáticas que decide abordar en sus relatos dice: “Pienso primero como uno o dos minutos en algo que no tienen que hacer los chicos y ahí me surge algo”. Así nacieron dos de sus últimos cuentos: uno sobre una niña que huye de un hombre que la invitó a subir a su auto; y una divertida reversión de Hansel y Gretel. Este último cierra así: “La bruja sacó a Gretel del agua hirviendo y le devolvió la vida con brujerías, le curó las heridas y nunca más volvieron a esa casa. Así que nunca se metan a casa de extraños ni tampoco los jodan mucho por que se podrían enojar”.

“El de la niña —explica— es para que los chicos entiendan que no se tienen que meter al auto de extraños, se tienen que fijar si es de un familiar o un conocido, eso quería explicar; y el de Hansel y Gretel para no meterse a casas de extraños”. Relatos que tienen mensajes. Y como bien explica Daian, también son un espacio para expresarse y conocerse: “De paso mientras voy escribiendo cuentos voy aprendiendo cosas de mí mismo”.

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