Educación

Infancias: los números de la pobreza

Un estudio de Uncef, presentado a fines del año pasado, revelaba que casi la mitad (el 48 por ciento) de las niñas, niños y adolescentes de la Argentina es pobre.

Sábado 02 de Marzo de 2019

Un estudio de Uncef, presentado a fines del año pasado, revelaba que casi la mitad (el 48 por ciento) de las niñas, niños y adolescentes de la Argentina es pobre. Y que de ese número, 20 puntos porcentuales corresponden a privaciones "severas" como vivir en una zona inundable y cerca de un basural o no haber ido nunca a la escuela entre los 7 y los 17 años.

Unicef encabezó este junto a investigadores del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de la Universidad de Salta, la Universidad Nacional General Sarmiento y la organización Equidad para la Infancia. El informe se basa en la última información oficial disponible correspondiente al primer semestre del año 2018, de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Según el organismo "el análisis de privaciones no monetarias toma en cuenta distintas dimensiones que vulneran los derechos en la infancia y adolescencia y determinan situaciones de pobreza: educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat seguro. Los datos revelan que la pobreza entre las personas menores de 18 años alcanza un valor de 48 por ciento y se sitúa 10 puntos por encima de la población en general (38 por ciento): esto es 6,3 millones de niñas y niños que ven vulnerado el ejercicio efectivo de sus derechos".

Señala además que esos valores "son aún más altos en aquellos hogares donde el jefe o jefa tienen bajos niveles educativos y empleos informales, o se encuentra desempleado". Y detalla que en particular, "la pobreza infantil es mucho más elevada en los hogares monoparentales que cuentan con una única proveedora de ingresos que, además, debe asumir las tareas domésticas y de cuidado".

El estudio de Unicef incluye recomendaciones para el diseño de políticas públicas para alcanzar la primera meta de los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: "Reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres, niñas y niños de todas las edades que viven en pobreza en todas sus dimensiones, con arreglo a las definiciones nacionales".

En un contexto de elevada vulnerabilidad, el organismo resalta la importancia que tiene la Asignación Universal por Hijo que reduce —en promedio— un 31 por ciento la pobreza monetaria extrema en niñas y niños. Y afirma que el impacto podría ser más importante si se revisaran las condicionalidades que se exigen a la población que, en muchos casos, cumple con los requisitos, pero enfrenta obstáculos importantes para certificarlo (distancias a los centros urbanos, costos de traslado elevados, entre otras limitaciones).

El informe pone de relieve la necesidad de definir una metodología oficial que capture el carácter multifacético de la pobreza sobre la base de estadísticas periódicas, consensuadas y avaladas por académicos, organismos internacionales, centros de investigación y actores de gobierno. "Unicef aboga para que el Estado adopte todas las medidas administrativas, legislativas y presupuestarias para hacer efectivos los derechos de la niñez y la adolescencia, particularmente en el contexto económico actual", expresa este organismo.

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