En la fachada que estalla de colores puede leerse “cultura popular”, mientras una mesita instalada en la puerta ofrece a los chicos del barrio llevarse un libro de regalo. La entrada de la Biblioteca Popular Gastón Gori es una invitación a ser parte y no quedarse afuera, pero también, es una propuesta de conocer al intelectual santafesino que le diera su nombre.
La Gori, como la llaman los vecinos y vecinas de noroeste, es la primera de una serie de bibliotecas populares que visitó La Capital y que se darán a conocer en “El tesoro de mi barrio”. La nueva sección del suplemento Educación que recorrerá los espacios culturales que habitan en la ciudad.
Cada uno de estos espacios populares tiene su historia, su impronta y sus tesoros. El que creció sobre Juan José Paso 7990 se levanta colorido y generoso. En el centro se destaca una estantería donde se exhiben los libros de Gastón Gori. Los mismos que el escritor santafesino, autor de La Forestal, les donara antes de morir.
En homenaje a su obra y su figura, todos los rincones de La Gori conducen al escritor. Hay un retrato suyo del mismo día que recibió a los fundadores de la biblioteca popular en su casa, y una infinidad de nidos y plumitas. ¿Por qué? “Porque Gastón era un gran observador y conocedor de aves. En sus relatos siempre está presente una bignonia, que es donde anidan los picaflores. Siempre hay vegetación, flores, pájaros y una conexión muy marcada con la naturaleza”, explica Mariela Aviani, cofundadora de la biblioteca.
Gastón Gori nació en Esperanza en 1915 y formó parte de una generación de intelectuales que abordó la problemática del modelo extractivista con una mirada sensible por el impacto social y ambiental que generaba. La Forestal fue su obra mas destacada, con la que denunció lo que acontecía con el quebracho colorado en el norte de Santa Fe y el sur de Chaco. Fue amigo entrañable del cineasta Fernando Birri y del historiador Osvaldo Bayer, y autor de varios ensayos con un alto contenido de denuncia social, en los que la problemática de la propiedad de la tierra y las migraciones de trabajadores desposeídos se presentan como temas recurrentes.
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La fachada de la biblioteca popular que se levanta sobre Juan José Paso 7990.
Silvina Salinas
Un preciado tesoro
En una de las estanterías ubicada en el centro de la sala de lectura se encuentra el principal tesoro de esta biblioteca popular: los libros de Gastón Gori donados en el 2002 por el mismo autor. Una obra literaria diversa que abarca distintos géneros como ensayos, cuentos y poesías. “Gastón dejó una obra muy prolífica. Escribió cuentos como La chica del gato, que tiene mucha ironía, humor y en el que relata cuestiones cotidianas de forma muy poética. En Además era pecoso, que es un libro de literatura infantil, cuenta sus vivencias en Esperanza cuando era un niño. En El señor de los picaflores, relata las observaciones de aves que hacía en el patio de su casa de la ciudad de Santa Fe. A lo que se suman sus ensayos históricos que son muy consultados por los estudiantes”, explica Aviani.
Este no es el único tesoro de la biblioteca. Hay un Atlas Mundial de 1905 escrito en cinco idiomas, que contiene mapas celestes de constelaciones. También una prensa y una guillotina antiguas donadas por Alfio Negrotto, un vecino que tiempo atrás encuadernaba de forma desinteresada los ejemplares rotos y brindaba talleres de encuadernación. Se suman una valija y un libro de la memoria con materiales diversos sobre el Terrorismo Estado y la dictadura cívico-militar que contiene fotos, libros y objetos de la época que suelen viajar a las escuelas del barrio. Y hay libros dedicados por sus autores, como uno de Osvaldo Bayer y otro de Juan Filloy.
Pero además, Aviani destaca la presencia de un tesoro invaluable. Se trata del trabajo voluntario de aquellos y aquellas que a diario sostienen la biblioteca y la hacen atractiva y accesible a toda la comunidad: “Todas las personas que colaboramos lo hacemos de forma voluntaria. Cada uno aporta un saber, a quien le gusta contar cuentos y narrar lo hace con los niños, quien conoce de informática ingresa libros, quien sabe de poesía hace tertulias para compartir autores, quien sabe de radio realiza podcast para difundir lecturas y cuentos. Todas personas comprometidas con que este espacio permanezca abierto y en mostrar que existe una forma de vincularse solidaria, ese es el gran tesoro”.
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Actualmente La Gori cuenta con unos 27 mil libros de diversas temáticas que son consultados por visitantes de todas las edades,
Silvina Salinas
Florecer de la crisis
La Biblioteca Popular Gastón Gori es uno de los tantos espacios que floreció como consecuencia de la organización popular gestada durante la crisis del 2001. Eran épocas en las que el trabajo colectivo tomaba fuerza para responder a las necesidades concretas y así nacieron las asambleas barriales impulsadas por vecinos y vecinas de Rosario y alrededores. La zona norte tuvo las suyas, Aviani recuerda la asamblea barrial plaza Fausto Hernández y la asamblea barrial Fisherton pobre: “Ambas tomaron la propuesta de un grupo de niños de 6º grado de la escuela Cayetano Silva de crear una biblioteca popular, y así comenzamos a juntar libros donados, muebles y estanterías, a visibilizar el proyecto y sobre todo a buscar un lugar donde poder funcionar”.
Sobre los recursos con los que actualmente cuenta el espacio, la coordinadora explica que La Gori no tiene edificio propio, por lo que desde 2002 funciona en el predio de Juan José Pasó 7990 gracias a un acuerdo de comodato que la institución firmó con la Dirección Provincial de Vialidad. Esta falencia no le impidió crecer a pasos agigantados y convertirse en referencia cultural de la zona. Actualmente cuentan con unos 27 mil libros de diversas temáticas que son consultados por visitantes de todas las edades, y tienen una amplia programación con variedad de propuestas y actividades para todos los gustos y necesidades.
Este crecimiento no fue sin esfuerzo ni libre de desafíos. Aviani, que trabaja en la biblioteca desde su fundación, reconoce esos momentos críticos que pusieron en jaque la supervivencia del espacio cultural: “Durante todo el gobierno de Macri no recibimos subvenciones de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), y también vimos peligrar el Fondo de Asistencia Cultural. Recientemente, y gracias a la unión de varios colectivos del arte, música, cine y bibliotecas, logramos que ese fondo siga vigente por 50 años”.
Biblioteca Popular Gastón Gori
Estudio y recreación
Según cuentan sus miembros, la obra literaria de Gastón Gori es muy consultada en la biblioteca por estudiantes de la carrera de historia. El escritor abordó en sus escritos la situación de los colonos rurales y las problemáticas que debían afrontar aquellos que migraban del campo a la ciudad. Una temática bien ilustrada en obras como Vagos y mal entretenidos, El desierto tiene dueño, El pan nuestro y La tierra ajena. Libros a los que difícilmente se pueda acceder si no se visita la biblioteca.
Además del estudio, la recreación también tiene su lugar. “Tenemos muchísima llegada a la comunidad que participa de todos los talleres o eventos que organiza la biblioteca”, dice Aviani, y hace referencia a un sinfín de propuestas que el espacio ofrece a chicos y grandes, como visitas comentadas para las escuelas primarias y secundarias, centros de día y jardines de infantes. Todos ellos visitantes del barrio, que luego de recorrer la biblioteca conocen sobre la historia de Gastón Gori, su vida, su obra y su legado.
A los talleres de ajedrez, danzas folclóricas, promoción de lectura y espacio lúdico para niños y niñas, se les suman las ferias de vecinos artesanos, “para entrelazar y tejer vínculos entre quienes habitamos el barrio”. Quienes forman parte de la biblioteca la identifican como un espacio familiar. A los talleres de ajedrez llegan a jugar los chicos y chicas con sus abuelas, tíos o con hermanos mayores. “Y lo mismo sucede con los y las lectoras, son muy variadas las edades y las temáticas consultadas. Desde historia argentina, cuentos, literatura infantil y juvenil, libros de cocina y jardinería”, apunta Aviani.