Educación

Cortos de estudiantes de Rosario se mostraron en España

Son videos producidos en el marco del Programa Ver para Saber, que coordinan el CAR y el Museo de la Memoria.

Sábado 23 de Febrero de 2019

"Los pibes y las pibas son capaces de hacer muchas cosas, pero a veces creen que no pueden, entonces se trata de transmitirles que tienen poder y pueden crear y que además pueden manejar una cámara y contar su propia historia". Esta es la consigna que todos los años impulsa el Programa Ver Para Saber, a cargo del Centro Audiovisual de Rosario (CAR) y del Museo de la Memoria. El objetivo de esta experiencia, que se realiza desde 2006 y convoca a estudiantes de distintas escuelas secundarias públicas y privadas, es producir de manera integral un cortometraje. Las producciones de 2018 se proyectaron en la 21º Muestra Muvies realizada en España.

En cada edición se debate una problemática distinta que genera contenidos a partir del diálogo, y permite expresar las complejidades y desafíos del presente en temas como derechos humanos, violencia, diversidad y situaciones de vulnerabilidad. El material audiovisual es producido por jóvenes para jóvenes, y asisten en la producción y rodaje estudiantes avanzados de la Escuela Provincial de Cine y Televisión.

Luego de la presentación de los cortometrajes producidos durante el 2018, que llegaron a una muestra en España, Martina Giri, una de las jóvenes participantes, no puede disimular la emoción que siente tanto por el trabajo realizado como por la realidad que a diario atraviesan las chicas de su edad. "Poder ser joven" fue el eje motivador de la última edición que disparó preguntas desafiantes y reflexiones comprometidas donde la violencia de género y el acoso callejero fueron los temas que más movilizaron al grupo de estudiantes.

Cuatro cortos para ver

Los cortometrajes realizados durante el 2018 por alumnos y alumnas de distintas escuelas de Rosario, se proyectaron a principios de febrero en la 21º Muestra Muvies, una exhibición de videos realizados en centros educativos y asociaciones juveniles de Madrid (España) por estudiantes entre 12 y 21 años. Las proyecciones audiovisuales disponibles en el canal de Youtube del Centro Audiovisual de Rosario son cuatro. "Deber ser", de la Escuela Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa del Distrito Norte, cuenta la historia de una chica que asiste a clases de danza pero en realidad su gran deseo es jugar al fútbol; "El juego del amor", a cargo de la Escuela Anexo Nº 1.251 del Distrito Noroeste, que aborda la temática del amor y la amistad; "Libres", de San Francisco Solano del Distrito Centro, narra el acoso callejero que sufren las chicas a partir de los "piropos", mostrando la cosificación de sus cuerpos y expresando el deseo de sentirse libres; y, con una temática similar, "Ponerle un fin para un nuevo comienzo", de la Escuela Nº 350 del Sudoeste, que trata el maltrato y la violencia de género hacia las mujeres.

Propuesta motivadora

"En un tiempo donde todo acontece desde los diferentes soportes tecnológicos, nos preguntamos más de una vez si podíamos motivar a los jóvenes con esta propuesta, y siempre nos sorprendemos por lo que se genera. A la tecnología hay que darle contenido, y docentes son quienes, aunque a veces con cierto temor o fobia, tienen ese lugar fundamental de acompañar a los alumnos para que logren darle un buen uso a la tecnología", reflexionan Mariana Sena, subdirectora del CAR y Alejandra Cáceres, coordinadora del programa. La propuesta siempre se extiende a escuelas públicas y privadas, y recibe la colaboración de la Escuela Provincial de Cine y Televisión en el equipamiento técnico necesario para el rodaje.

En primera persona

"Cuando empezamos a preguntarnos sobre la temática que trataríamos en el corto descubrimos que todas en el curso teníamos una historia para contar sobre el acoso callejero, con situaciones similares que queríamos mostrar", cuenta Martina Giri, alumna de 4º año de la San Francisco Solano. La adolescente, que se desempeñó como camarógrafa. valora el trabajo en equipo que logró su curso integrado en su mayoría por mujeres, y también la actitud de los profesores que abandonaron el rol de docente y dejaron casi todas la actividades en manos de las estudiantes.

Nicolás, papá de Martina, se suma a la charla y pone de manifiesto su opinión: "Los padres y madres no siempre registramos todo lo que ven y entienden nuestros hijos, muchas veces los adultos tenemos la soberbia de creer qué es lo que necesitan ver y saber los jóvenes cuando en realidad es más importante escuchar qué decir. Somos padres educados en un paradigma totalmente distinto, y ahora nos toca escuchar y entender que no sabemos todo", asume y destaca esta valiosa herramienta de expresión.

Marcela Ortiz es profesora de química en la Escuela Nº 350 y fue quien incentivó a su curso (integrado por 12 chicas y 2 varones) para sumarse a esta experiencia. "Reflexionaron sobre la violencia de género y lo reflejaron en la historia de una chica que vive la violencia familiar del padre hacia la madre, y que también se reproduce en su noviazgo. Tenían muy claro lo que querían hacer y mostrar, también implicó un trabajo emocional muy grande porque casi todos tenían a un familiar o amigo que había vivido alguna experiencia cercana, incluso para los profes que colaboraron en la actuación y que hicieron de mujer violentada y de agresor", cuenta la profesora orgullosa del compromiso adoptado por el grupo."El programa también sirvió para demostrarles a las y los jóvenes que pueden hacer todo aquello que se les ocurra, y sin miedo generar un material que puede ayudar a otros. Son capaces de demostrar que pueden salir de la pantalla para hacer algo para la pantalla", concluyó la profesora de química, buscando empoderar a los y las jóvenes.

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