Más quejas por los "antros de corrupción" del bulevar Oroño (II). Desde que han aparecido esos antros de corrupción sembraron el descrédito y el desprecio, de manera que el norte del boulevard no solamente ha perdido su carácter aristocrático de que antes disfrutaba sino que ellos han matado toda iniciativa de mejora. Ahora, los jardines y plantas ostentan un aspecto raquítico y descuidado; no se riega con la regularidad con que se lo hace en la parte sur, ni se reponen los árboles que se secan, y hasta se han arrancado otros que estaban en todo su mejor desarrollo para trasplantarlos a la parte sud o al parque. El macadam y el camino del medio se cuidan poco; en días de lluvia tenemos siempre un río de vereda en vereda y mucho tiempo después pantanos, y en día de seca el polvo en densas nubes invade nuestras casas. Tal es la suerte de un barrio tan central por estar infestado por establecimientos de corrupción, cuyo roce y bullicio dentro y fuera de ellos se hizo ya insoportable a varias familias que se han visto obligadas a mudarse de casa vendiendo las suyas a precio vil con tal de no presenciar escenas desagradables y sufrir humillaciones en tan perniciosa vecindad. Edificios buenos sólo se alquilan para inquilinato o cosa peor y la construcción de casas sigue lenta, a pesar de que en esta región debería ser la más activa y espesa, quedando aún muchos terrenos baldíos. Existe el ejemplo de una casa de tres pisos que está desde hace ya muchos años en construcción, y cuyo propietario, un buen capitalista aparentemente, no se anima en hacerla concluir porque duda, con razón, si se podrá alquilar a buenas familias. Con toda la mejor voluntad que tengan nuestras autoridades comunales para remediar el mal y levantar el descrédito que ha caido en la parte norte de la avenida Oroño, ellas poco o nada conseguirán si no se limpia ante todo la atmósfera viciada. (1909)

































