Viajando por Salta vivenciamos muchas experiencias que nos reconfortaron. Pudimos constatar que estábamos, y sin temor a equivocarnos, en la capital cultural y religiosa del país. En eso andares norteños, vivimos dos experiencias de tipo político-religioso que podríamos calificar de extremas y terribles viéndolas en profundidad. Una fue en la catedral de Salta, donde un señor de 75 años rezaba en voz alta y con profunda convicción religiosa. Al felicitarlo por tal actitud, le comentamos que sentimos santa envidia por su devoción y le dijimos que por Rosario esto no era tan común. Nos agradeció con gentileza y retrucó: "Quizás sea porque ustedes nunca sufrieron un temblor!" Más allá de quedarnos sin palabras, dado que el territorio salteño fue afectado por temblores en distintas ocasiones, el temblor es un concepto más abarcativo y profundo de lo que a simple vista parece. Hoy por hoy Argentina está temblando. Y ese temblor (más allá del miedo que produce la inseguridad y el narcotráfico) lo vimos claro en otra iglesia. En el atrio de la iglesia de San Francisco observamos el casamiento de la hija del intendente de Salta (kirchnerista), que cuando se fotagrafiaba, en vez de vivir una sana alegría hacía la "V" del Frente para la Victoria. Nos pareció poco y nada natural en un momento de felicidad familiar.






























