Jamás olvidemos que quien salva una vida salva al mundo. Pero jamás olvidemos que lo que pueda sucederle a un ser humano puede sucedernos a todos. Por eso no debemos demostrar indiferencia frente a magnicidios o crueldades en los que hubo víctimas, victimarios y un mundo que sufre. El Holocausto promovido por los nazis para exterminar al pueblo judío, el apartheid en Sudáfrica que intentó esclavizar a los negros, el terrorismo de estado en nuestro país que forzó la desaparición de miles de inocentes, la revolución militar contra el gobierno sirio que acumula más de cien mil muertos, la dolorosa partición checoslovaca, los terrorismos entre irlandeses e ingleses, o entre españoles y vascos, son ejemplos palpables de actos humanos enfermizos.






























