La calle Gandhi al 5800, en la parte más empobrecida de barrio Ludueña, se sacudió ayer a las 9.30 de la mañana cuando un hombre de 29 años comenzó a gritar desde una ventana enrejada pidiendo ayuda. “Abran que a mi mamá le pasó algo”, vociferaba Héctor con la cara enrojecida. Cuando Daniel, uno de sus hermanos, abrió la puerta de la habitación donde estaba el muchacho se topó con un cuadro digno de una película de Alfred Hitchcock. Delia Ovando, su mamá de 69 años, estaba muerta en el piso. Asesinada con cinco cortes en la zona del cuello. Héctor, quien según varias fuentes es adicto alcohólico, estaba sentado en el piso junto a un cuchillo tipo carnicero totalmente ensangrentado. Los dos hermanos quedaron demorados en la sección Homicidios de Jefatura ya que sólo ellos estaban en la casa al momento del crimen.


























