Berlín pierde a uno de sus íconos: Tacheles, la casa “okupa” más famosa de Europa, será subastada el 4 de abril, según aseguró ayer un portavoz del tribunal del distrito de Mitte, en el centro de la capital, donde se llevará a cabo la subasta pública y donde se encuentra el edificio.
Tacheles sólo alberga actualmente a unos 30 artistas. Durante años, uno de los símbolos del Berlín más contracultural y alternativo, hoy es más bien un reclamo para miles de turistas atraídos por sus graffitis, consignas y ambiente internacional.
Su actuales ocupantes trataron de resistir la subasta involucrando a autoridades y destacados artistas de distintas partes de Europa en un movimiento de salvataje que al final no prosperó lo suficiente.
Además de galerías de arte, la impresionante edificación de varios pisos de altura y unos 23.000 metros cuadrados tiene salas de cine, un teatro, bares con actuaciones en directo y una enorme terraza.
Nació de la fuerte actitud contestataria de artistas rebeldes y se convirtió pronto en un lugar emblemático. Sus administradores llevaban tiempo luchando contra el desalojo, después de que el fondo bancario dueño del terreno impusiera en 2009 un alquiler que nunca se pagó.
En el Tacheles, que permanece 24 horas abierto, los turistas pueden entrar en los estudios de los artistas, ver cómo trabajan, charlar con ellos y, en caso de así quererlo, adquirir alguna de las piezas allí elaboradas.
El edificio de acero y hormigón levantado en 1909 tiene una historia agitada: durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) estuvo en manos de las SS, en la época comunista fue un depósito de materiales y a partir de 1990 fue ocupado por artistas.
Tacheles fue desde el primer momento un lugar lleno de mezclas culturales, ya que hasta allí llegaban jóvenes de todas las nacionalidades. El edificio en sí también es importante: fue declarado en los años 90 monumento histórico por su peculiar estructura de metal. Al acceder al interior, el visitante se encuentra con paredes repletas de graffitis y murales. El lugar es un poco oscuro, así que hay un ambiente misterioso que no deja a nadie indiferente.
En las dos primeras plantas se hacían grandes fiestas y en la última planta están los trabajos de artistas jóvenes que se dedican sobre todo a la pintura y a los graffitis. l (DPA)





























